DIARIO DEL FESTIVAL: Razones para una Fundación
especiales

La Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano ha celebrado su aniversario 40. La efeméride llega en pleno Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, un contexto que realza su espíritu fundacional: articular, desde la diversidad del continente, un proyecto cinematográfico común.
Desde su creación, la FNCL se concibió como una entidad cultural privada, sin fines de lucro, destinada a impulsar el desarrollo del cine en América Latina y el Caribe. Su propósito esencial ha sido contribuir a la integración regional, fomentar un universo audiovisual propio y acompañar los esfuerzos por consolidar la identidad cultural de nuestros pueblos.
La historia de la FNCL hunde sus raíces en los decisivos encuentros de Viña del Mar, en 1967, donde cineastas del continente debatieron por primera vez la urgencia de un cine que dialogara con las realidades latinoamericanas.
De aquel impulso nació el Centro Latinoamericano del Nuevo Cine, origen del Comité de Cineastas de América Latina (C-CAL), constituido definitivamente en Caracas en 1974. En ese mismo proceso germinó también la idea de crear una institución que diera sostén a una futura escuela de cine, inspirada en el proyecto pedagógico de Fernando Birri, que con el tiempo se convertiría en la hoy influyente EICTV.
En abril de 1985, el C-CAL decidió formalizar aquel sueño continental mediante la creación de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, y el 4 de diciembre de ese mismo año, en plena celebración del VII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, se firmó en Casa de las Américas el Acta de constitución de la FNCL.
Su presidente fundador fue el escritor colombiano Gabriel García Márquez, quien asumió la misión de impulsar este organismo como plataforma de integración, crecimiento profesional y preservación cultural para el audiovisual regional.
Instalada en la Quinta Santa Bárbara, en La Habana, la FNCL ha trabajado durante cuatro décadas como un espacio de encuentro, memoria y proyección del cine de América Latina y el Caribe. Sus 40 años confirman la vigencia de un proyecto que nació para fortalecer la identidad cultural compartida y para defender, desde el arte cinematográfico, las aspiraciones más profundas de nuestros pueblos.
En el contexto del Festival, su aniversario reafirma la importancia de mirar hacia la historia para comprender cuánto se ha avanzado y cuánto queda aún por hacer en la construcción de un imaginario audiovisual propio.












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