Correa: «Invasión a Venezuela es barbarie que pulveriza el derecho internacional por petróleo»
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Imagen tomada de https://www.telesurtv.net
El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, condenó la agresión militar contra Venezuela como una violación sin precedentes del derecho internacional que marca un peligroso retroceso a la barbarie. En entrevista exclusiva con teleSUR, el economista lamentó la muerte de soldados venezolanos, incluido el capitán Juan Escalona, quien falleció este 3 de enero de 2026 defendiendo el suelo soberano, y advirtió sobre las devastadoras repercusiones geopolíticas de este ataque para toda América Latina.
Correa enfatizó que la invasión a un país sudamericano constituye un hecho inédito y una «agresión descarada» que ignora por completo el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. El exmandatario criticó la justificación de la injerencia basada en que «el gobierno no es bueno», alertando sobre los peligrosos precedentes que se establecen cuando una potencia militar se erige en juez supremo de otras naciones.
El petróleo venezolano: el verdadero objetivo
El analista recordó las explícitas declaraciones del entonces presidente Donald Trump, quien afirmó sin ambages que buscaba «recuperar el petróleo venezolano». Correa refutó categóricamente esta narrativa imperialista, explicando que la nacionalización del petróleo en Venezuela en 1976 fue un proceso legítimo y común, similar a los ocurridos en otros países latinoamericanos como Ecuador, Bolivia o Chile, y no un «robo» como pretende presentarlo Washington.
«La motivación real es el interés por el petróleo venezolano, como lo dijo explícitamente Trump», subrayó el economista, quien advirtió que la política estadounidense sienta un grave precedente que podría llevar a futuras invasiones en naciones que cuenten con recursos estratégicos, consolidando la visión de América Latina como un «patio trasero» sujeto a los designios imperiales.
Correa señaló una paradoja reveladora: pese a la agresión y las muertes, el valor de las acciones de empresas como Chevron, uno de los principales financistas de la campaña de Trump, se incrementó. «A costa de muertes, a causa de la destrucción del derecho internacional, este es un punto muy importante», manifestó, evidenciando la dimensión económica de una guerra que presenta rostro humanitario pero persigue objetivos comerciales.
Doble rasero estadounidense
El expresidente ecuatoriano criticó duramente el «excepcionalismo» de Estados Unidos, potencia que cree sus valores universales mientras maneja el mayor arsenal militar de la historia. Denunció el doble rasero al comparar a Irán con las democracias occidentales, mientras se ignora sistemáticamente a países como Arabia Saudita y sus violaciones a los derechos humanos.
Esta postura, que desconoce la existencia de otras civilizaciones y culturas como la rusa o la china, debilita los principios imparciales y justos necesarios para la convivencia pacífica global, explicó Correa. El Estado de derecho y el marco internacional legal, que representan los mayores logros de la civilización, han sido «pulverizados» por esta administración que impone la ley del más fuerte.
Cualquier presidente puede ser el próximo
Correa advirtió sobre las peligrosas repercusiones geopolíticas del «mal ejemplo» sembrado por Trump. Recordó las declaraciones del mandatario estadounidense sobre la posibilidad de «sacarle las patas» al presidente de Colombia, Gustavo Petro, sugiriendo que cualquier gobernante que no se someta a Washington podría ser objetivo de acciones similares.
«Esta lógica, que valida el secuestro de un jefe de Estado bajo pretexto de acusaciones de terrorismo sin pasar por el Congreso, podría ser imitada por otras potencias», alertó el economista. Imaginó un escenario donde Xi Jinping capturara al presidente de Taiwán usando la misma lógica, lo que conduciría a la destrucción del planeta.
El exmandatario enfatizó que el debido proceso es fundamental y que su violación establece un precedente catastrófico para el orden internacional. «El ataque a Venezuela en Ecuador, Bolivia o Chile podría ser mañana», sentenció.
El talón de Aquiles regional
Sin embargo, Correa lamentó que, a pesar de la gravedad de los hechos, no existe una unidad absoluta en el continente. Reconoció que, si bien una parte de la oposición venezolana patriota, aun con diferencias políticas, defiende la soberanía nacional frente a la agresión externa, «hay otros que saltan de alegría como Corina Machado en su condominio de Miami».
El economista extendió esta preocupación a América Latina en general, señalando que la región, a diferencia de las antiguas colonias británicas que formaron una nación unida, ha sido históricamente fragmentada. Esta división transformó ocho divisiones administrativas españolas en dieciocho países hispanoamericanos, debilidad que impide una respuesta contundente a las agresiones externas.
«La integración latinoamericana es la única vía para protegerse de los abusos», reiteró Correa, quien instó a cualquier persona con sentido común y «corazón en la patria grande» a rechazar la «brutalidad y barbaridad sin precedentes e insólita» sufrida por Venezuela.
«Éxito económico» ante el bloqueo brutal
El expresidente defendió la economía venezolana, aseverando que su supervivencia, pese al severo bloqueo económico, constituye un «éxito económico» notable. Explicó que la reducción de las exportaciones petroleras, el principal ingreso del Estado, de 50.000 millones de dólares a solo 700 millones anuales durante el bloqueo, representa un golpe que «ningún país del mundo resiste».
Correa puso ejemplos como Chile con el cobre o Ecuador con el petróleo para ilustrar la magnitud del impacto sufrido por Venezuela. El economista advirtió que el reciente endurecimiento del bloqueo, que incluye la incautación de barcos petroleros y la prohibición total de exportaciones, agrava drásticamente la situación.
Calculó que las perspectivas de crecimiento para 2026 serán «terribles», con una estimación de decrecimiento del 18 por ciento, debido a que Venezuela ya no puede vender petróleo ni siquiera bajo los «grandes descuentos» que imponía el bloqueo anterior.
Crisis de la verdad
El exmandatario criticó el rol de las agencias de comunicación hegemónicas que «instalan frases» como «la perturbación de esta magnitud va a permitir un mercado manejable en lo energético», sembrando una narrativa distorsionada que oculta la verdadera intención de control de recursos.
Correa aludió a la «crisis de la verdad» como la mayor crisis global actual, citando al filósofo surcoreano Byung-Chul Han. Subrayó que esta crisis se traduce en una profunda crisis social, donde la desinformación y la manipulación mediática ocultan los verdaderos motivos de las agresiones y obstaculizan una comprensión clara de los acontecimientos.
¿Hay esperanza de revertir la barbarie?
Pese al sombrío panorama, Correa confió en que el cambio para revertir estas prácticas «va a venir del primer mundo«, específicamente del pueblo estadounidense que cree en los derechos humanos y los valores universales. Sin embargo, precisó que mientras Trump permanezca en el gobierno, la situación será difícil de corregir.
El economista previó que, aunque la acusación por narcotráfico contra el presidente Maduro pueda desestimarse por ser disparatada, Washington inventará nuevas acusaciones para mantenerlo en prisión indefinidamente, siguiendo un patrón de lawfare aplicado sistemáticamente contra líderes progresistas latinoamericanos.
«Cualquier persona con sentido común debe rechazar esta brutalidad», concluyó Correa, quien emplazó a la comunidad internacional a defender los principios que sostienen la convivencia pacífica entre las naciones, antes de que prevalezca definitivamente la ley del más fuerte en un mundo que retrocede aceleradamente hacia la barbarie.












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