Conversando con Enrique Ubieta (II) ¿Qué pasó en Turín?

Conversando con Enrique Ubieta (II) ¿Qué pasó en Turín?
Fecha de publicación: 
3 Diciembre 2020
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Mural en las afueras de Turín para agradecer a los médicos cubanos que fueron a Piamonte a luchar contra la Covid-19.

Enrique Ubieta Gómez, escritor cubano, viajó el pasado abril a Turín -región italiana de Piamonte-, junto a la treintena de sanitarios que constituyó el segundo grupo del Contingente “Henry Reeve” enviado por la Mayor de las Antillas para colaborar con Italia en el enfrentamiento a la Covid-19.

Con la brigada de salud permaneció el tiempo que duró la misión. De sus experiencias ha preparado un libro en vías de publicación. En esta ocasión comparte sus observaciones sobre qué sucedió en Turín.

Se produjo una relación especial entre los cubanos y los médicos y enfermeros italianos. Creo que en esta profesión siempre existe un espíritu de entrega, un humanismo, una vocación que a veces el sistema tuerce. A veces el sistema convierte al paciente en clientes. A veces los métodos neoliberales van introduciéndose lentamente y van privatizando sistemas médicos como el de Italia; un sistema extraordinariamente progresista en su momento, y que, sin embargo, fue tergiversándose e introduciendo la percepción de lo privado, de la salud como un sistema empresarial, y no como un sistema de atención a los seres humanos.

Cuba ha combatido muchas epidemias en el mundo a lo largo del tiempo. Nos introdujeron, en algún momento, algunas como parte de la guerra biológica. Además, como país tropical, somos muy susceptibles de tener este tipo de fenómenos. Nos hemos especializado un poco.

Hemos estado en las grandes epidemias. Los médicos cubanos combatieron el cólera en Haití y el ébola en África Occidental. Son experiencias muy valiosas a la hora de enfrentar una pandemia como esta.

¿Qué se produjo en Turín? Primero la certeza de que el bloqueo nos impide contar con una tecnología superior -me refiero a aparatos, no a procedimientos-. Los médicos y enfermeros cubanos tuvieron que aprender sobre la marcha a utilizar tecnologías de punta que son del primer mundo, a las cuales tenemos un acceso limitado.

Por otra parte, desarrollaron métodos clínicos que implican no solo un problema técnico, implican también una relación del médico o del enfermero con el paciente: una relación humana, que implica que toquen, ausculten, escuchen, conversen con el paciente, escuchen su historia clínica y su historia personal. Esto cambió un poco la manera en que el médico italiano estaba acostumbrado a trabajar. Fue un intercambio de saberes muy provechoso.

La brigada médica -era multidisciplinaria y había especialistas de especialidades diferentes- introdujo también que participaran varios especialistas en los debates sobre cada paciente. Era mucho más rico y sustancioso el debate.

Hay que decir que Cuba no solo estuvo en Italia, estuvo también en Andorra y, por primera vez, atendió a los llamados territorios de ultramar de Europa. Es decir, a los de Francia y de Gran Bretaña: estuvo en Martinica, Monserrat, Islas Vírgenes Británicas, Islas Turcas, Islas Anguilas. En las otras islas del Caribe siempre ha estado y hay una relación permanente de solidaridad y colaboración con ellas.

No fueron, paradójicamente, los países ricos los que acudieron a Italia a brindarle ayuda. No fueron los vecinos los que acudieron a Italia. Fue un país pobre: Cuba; pobre desde un punto de vista, rico desde otro.

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