MIRAR(NOS): El intercambio y la química

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MIRAR(NOS): El intercambio y la química
Fecha de publicación: 
9 Diciembre 2016
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No obstante, hasta ayer pensaba que, donde se ejecuta tal acto, era un centro proscrito o algunos pocos dispersos en recovecos apartados de las ciudades del primer mundo. Ingenua yo, erré al apartarlos de la cotidianidad inmediata.

 

De hecho, lo escribo ahora, y todavía me cuesta entender cabalmente que alguien tenga la suficiente madurez emocional (así le llaman)  para permitir “manoseos excesivos” con su media naranja.

 

No soy celosa empedernida pero me ha bastado un breve repaso para comprender que al menos en la Cuba que habito no sería posible. Ninguna de mis amistades, ni las que firman debajo del cartel de “adelantadas” llegarían a ese punto. Al menos no con parejas oficiales, sustentadas sus relaciones en compromisos públicos, para que me entiendan bien, a ojos del mundo.

 

Ha dicho alguien en medio del debate, “si uno comparte con alguien más, por lo menos luego queda la seguridad de a quién quiere en la vida”. ¿En la vida? - me vuelven los pensamientos de aldea.- ¿la vida entera puede estar marcada por…, no lo sé, 15 o 20 minutos de cabalgata sexual?

 

¿Tiene uno que traicionar a su pareja para entender su valía? De esta parte del monitor la respuesta seguirá siendo NO. Las parejas abiertas, que así se llaman, no me parecen en absoluto formas de experimentar amor.

 

Pero de todo hay en la viña del señor, las mejores uvas son seleccionadas para el vino. En medio de la desesperación alguien puede romper sus convicciones y seguir tan ancho. ¡Felicidades para ellos!

 

Tíldenme de cuadrada, desfasada o absoluta. No tengo que probarme a mí misma que el hombre con el cual comparto la vida ha sido mi responsable elección. Nadie puso una pistola en mi cabeza para que diera el sí, con absoluta certeza decidí caminar a su lado. No podía adivinar lo que vendría, pero entonces (con mapa e instrucciones) hubiera sido aburrido emprender el trayecto.

 

Mañana todo podrá acabarse, no lo sé, pero hoy procuro hacer las cosas bien en cualquier orden. Nos pertenecemos pero no para ejercer ninguna autocracia sentimental, desde el respeto elegimos juntos esta vida y cada día la relación que compartimos patentiza compromisos de fidelidad y respeto.

Todas las relaciones no tienen por qué ser iguales. Dependen de cada uno y, como siempre digo, también de las experiencias vividas. Cuando dos se unen, en la probeta se mueven dos sustancias no necesariamente compatibles. Algunas eclosionan, otras ante avatares terminan solidificando sus maneras, haciéndose una nueva sustancia en la medida en que, sin remedio, son agitadas por la cucharilla.

Quien tiene doble ánimo, no lo dije yo, es inconstante en cualquier desafío que emprenda.

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