Estados Unidos: ¿Cómo apagar su polvorín?
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Interesante, porque contribuye a desmontar la azucarada imagen distribuida a lo largo de muchos años respecto a ese país.
Ávalos comienza recordando que no es solo Apple, Google, Hollywood y Disneylandia, también es Baltimore, Ferguson y otras ciudades.
En esos lugares, puntualiza, la policía en lugar de cuidar y proteger “maltrata y mata”.
Muchos también desconfían de ella porque discrimina y abusa de su autoridad.
Para Ramos Ávalos “el problema en muchas partes de Estados Unidos se llama “brutalidad policial”.
¿Las víctimas? Se pregunta, y responde: afroamericanos, hispanos y otros integrantes de minorías, por supuesto enojados.
Agrega que las iniquidades de los uniformados conforman ya una larga lista, y cita:
En Pasco, Washington, la policía mató a un inmigrante que les tiraba piedras en Texas.
Santa Anna, en California, sirvió de escenario al asesinato de un mejicano padre de cuatro hijos a manos de uniformados.
Esas dos víctimas, subrayó el artículo, estaban desarmadas y sus casos pasaron casi inadvertidos para los medios en inglés.
Un segundo artículo sobre el mismo tema fue incluido por el Herald bajo la firma de María Clara Ospina, índice de la creciente preocupación que despierta el asunto.
Su título: “Falta de liderazgo”, y abre con un párrafo donde apunta lo siguiente:
Ferguson, Nueva York, Baltimore, han presenciado la brutalidad de una policía que parece desbordada en el uso de la fuerza, en especial contra los ciudadanos negros.
Hoy en todo Estados Unidos se cuestiona lo que viene ocurriendo desde tiempo atrás sin aparente razón.
Luego Ospina pregunta: Es, acaso, que estos “guardianes de la ley” no oyen o no quiere oír el clamor de un inmenso sector de la ciudadanía?
La percepción de una policía que no mide sus acciones ni las consecuencias de estas se esparce como el fuego por el país “y amenaza con incendiarlo”.
Esta afirmación –añade- no es exagerada, la comunidad afroamericana está enfurecida, lo mismo otras comunidades minoritarias y un alto por ciento de la población.
¿Qué ha pasado con la fuerza policial en los últimos años? ¿En qué momento su imagen se deterioró hasta el punto de hoy estar altamente cuestionada? indaga.
¿Acaso hoy, prosigue, la policía mejor armada del mundo se siente superior a los ciudadanos que debe proteger?
¿Acaso el deseo de usar sus armas de última tecnología cegó a los policías actores de estos crímenes?
Y María Clara Ospina terminó así sus palabras: se requiere voluntad, sabiduría y liderazgo “para apagar este polvorín”.
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