Jazzista cubano: Beber de la propia tierra es algo que no tiene precio

Jazzista cubano: Beber de la propia tierra es algo que no tiene precio
Fecha de publicación: 
3 Enero 2015
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El eminente pianista, violinista y compositor cubano Aruán Ortiz, radicado en Nueva York, debutó en La Habana con un grupo de jóvenes intérpretes de primera línea, en el Café Teatro Brecht.
 
Con cinco discos multipremiados y muy bien acogidos por la crítica especializada y el público, Aruán estuvo acompañado por Alejandro Delgado, trompeta, Gastón Joya, contrabajo, Adel González, tumbadoras, y en las baterías por Rodney Barreto y Oliver Valdés.
 
Ese quinteto ocasional y su líder ofrecieron un universo sonoro excepcional, de raíces rítmicas netamente cubanas y vocación universal de fusión con lo más vanguardista de la música contemporánea.
 

Parecía que hacía mucho tiempo que todos tocaban e improvisaban juntos porque con un simple guiño, una sonrisa o una mirada intencionada bastaban para que se concertaran y uno diera paso al otro.

Fue una cómplicidad instantánea para acompañamiento o el respaldo para el mayor lucimiento de un solo.

Al piquete se sumó David Álvarez, quien hizo una personal versión del clásico bolero trovadoresco Juramento, de Miguel Matamoros, que no dejó a nadie indiferente por la fuerza y sinceridad de una interpretación.

David mostró tal carisma, que quien quiera que sea, hasta el más purista y exigente, puede escoger ese, como momento cumbre de esa individual banda sonora, a la cual acudimos cuando la ocasión lo amerita, para catalizar esos instantes mágicos que, a veces la vida, nos regala.

Con 20 años establecido fuera de Cuba, desde que despuntó en el evento La Isla de la Música, creado y ejecutado por Francis Cabezas y su disquera española Magic Music, en 1996 -considerado el primer mapa musical cubano de mportanica-, este santiaguero, de ascendencia haitiana, músico estrella, nunca ha estado desligado del universo sonoro más actual de su patria.

En exclusiva con la AIN, el artista afirmó que beber de su propia tierra es algo que no tiene precio y quiere seguir conectado con Cuba y nutrirse de lo fabuloso que ocurre aquí en el ámbito de la música, para lo cual tiene varios proyectos.

Entre ellos mencionó el de estrenar varias de sus composiciones para ensamble de cámara, como Santiarican Blues Suite, cuya premier ocurrió en Nueva York en 2011.

Otro de sus grandes sueños es conformar un ensamble de percusión y grabarlo en La Habana, presentarse en el Festival del Caribe y en el Encuentro de Pianistas Populares Teclas Con Paz de Piano, fundado y dirigido por Lourdes Diez.

Este músico comenzó sus estudios en el Conservatorio Esteban Salas, de Santiago de Cuba, trabajó -a los 18 años- con Bobby Carcassés y Marta Duarte y su grupo Zarabanda y en España estudió piano con el gran maestro cubano Cecilio Tieles.

Su carrera despegó en París y en Estados Unidos se preparó en el Brooklin College of Music y con importantes maestros, también ha trabajado con destacados artistas como el trompetista Wallace Roney, quien perteneciera a la orquesta de Miles Davies.

Además, compartió escena con la conocida Esperanza Spalding, Joe Lovino, Terri Layne Carrintong, Mingus Big Band, Cindy Blackman-Santana, Don Byron, Lenny White y Greg Osby, entre otros.

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