Agricultura en Cuba: Decisiones con largo alcance

Agricultura en Cuba: Decisiones con largo alcance
Fecha de publicación: 
8 Enero 2013
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Las medidas recientemente adoptadas de acuerdo con la política agroindustrial de Cuba deberán contribuir a un significativo crecimiento de la producción agropecuaria y la disminución de importaciones de alimentos en 2013, según autoridades gubernamentales y del sector.

Como se informó en el X Período Ordinario de Sesiones de la Séptima Legislatura del Parlamento en diciembre último, se espera en este año un incremento del 4,5 por ciento en la producción agrícola, frente a un dos por ciento logrado en 2012.

El presidente cubano, Raúl Castro, hizo referencia en esa reunión a la entrada en vigor en enero del Decreto-Ley 300, dirigido a la consolidación del proceso de entrega en usufructo de tierras ociosas. Esta legislación, que deroga y recoge la experiencia acumulada de unos cuatro años en la aplicación de la 259, amplió hasta 67,10 hectáreas (cinco caballerías) la superficie concedida a usufructuarios en granjas estatales, unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) y cooperativas de producción agropecuaria (CPA).

Entre otras disposiciones destinadas a facilitar las condiciones de vida de quienes recibieron terrenos para explotarlos y estimular su permanencia y asentamiento con la familia en las labores agrícolas, se autorizó la construcción de casas y otras instalaciones necesarias en calidad de bienhechurías.

Asimismo, se aprobaron 17 medidas para suprimir las ataduras que lastraron durante años el accionar de las UBPC, lo cual deberá coadyuvar a que todas las formas productivas del agro cubano se desenvuelvan bajo las mismas condiciones, independientemente del tipo de propiedad.

Todas estas decisiones y otras que se sumarán más adelante están destinadas a garantizar el aumento sostenido de la producción en el sector, donde hay aún más de 900 mil hectáreas ociosas.

También buscan disminuir las ingentes erogaciones de divisas en la importación de alimentos, que lejos de mermar se elevaron últimamente, como consecuencia de la tendencia alcista de los precios de cereales y otros productos en los mercados internacionales.

Debe señalarse al respecto que este año se efectuarán importaciones en alimentos cercanas a dos mil millones de dólares, más de 300 millones de dólares por encima del monto de las realizadas en 2012, según precisó el ministro de Economía y Planificación, Adel Yzquierdo.

Otra decisión que favorece a la agricultura es la nueva ley del sistema tributario, que entró en vigor el primero de enero de este año, aprobada por el Parlamento en julio último, y es considerada una herramienta decisiva en la senda de actualización del modelo económico y social cubano.

Si bien sus preceptos están destinados a contribuir a engrosar la economía y crear una cultura tributaria, lo cual es necesario en cualquier país, incluye un régimen especial para la esfera agropecuaria, a fin de facilitar el incremento de sus producciones de alimentos y forestales.

La carga tributaria será menor en este sector con respecto a los restantes de la economía, en aras de crear condiciones favorables para su funcionamiento.

Entre otras novedades de tal legislación, está la inclusión del impuesto por la ociosidad de tierras agrícolas y forestales.

A diferencia de la finalidad recaudadora que persigue en los demás sectores, en este caso lo que busca es desestimular el no aprovechamiento de las áreas agrícolas y conducir a sus propietarios en dirección a su plena explotación y productividad.

Aunque la producción agropecuaria -cuyo carácter de seguridad nacional el presidente Raúl Castro ha reiterado en más de una ocasión- registró un ligero crecimiento en 2012, su aporte al Producto Interno Bruto (PIB) es pequeño aún y está muy por debajo de las potencialidades existentes en esta isla.

Pese a que no en todos los renglones agropecuarios se lograron los resultados esperados en el período, hubo indiscutibles avances en diversas esferas en la rama que crean las bases para un mejor desenvolvimiento productivo y económico en 2013.

Baste mencionar en ese sentido mejores métodos de organización, gestión y control, el progreso de inversiones que benefician la infraestructura para mayores cosechas de arroz, café, cacao, granos, entre otros frutos, y de acopio de miel de abeja, que deberá alcanzar 10 mil toneladas dentro de varios años.

No obstante, las afectaciones provocadas a la agricultura en provincias orientales por el paso del potente huracán Sandy, y las causadas en la zona central del país por torrenciales lluvias, medidas oportunas permitieron una aceptable presencia en los mercados de plátanos, viandas y otros cultivos varios.

En el caso de la papa, una de las viandas más productivas y aceptadas en la dieta de la población del país, se sembraron en la campaña de frío más de cinco mil hectáreas cuya cosecha se prevé iniciar en febrero.

Por su parte, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), la cual agrupa al sector cooperativo y campesino y es responsable del 70 por ciento de los alimentos aportados al país en esta rama, entró en un proceso de transformaciones que persigue mayores producciones bajo los mismos principios que dieron origen a la organización, según declaró su presidente, Félix González.

Mientras, el Grupo Nacional de Agricultura Urbana y Suburbana realizó en 2012 su 50 recorrido por el país, en el que chequeó la evolución de la producción de los cerca de 30 tipos de renglones que en ellas se producen, para verificar resultados positivos y deficiencias que aún subsisten.

Ese movimiento, que involucra a más de 450 mil personas, buscará en este año ser más eficiente, lograr mayor disciplina tecnológica y crecer en los abastecimientos, entre ellos a la industria turística.

De acuerdo con especialistas, en 2012 alcanzaron más de un millón de toneladas de hortalizas y condimentos frescos en organopónicos, huertos intensivos y cultivos protegidos.

En cuanto a la ganadería, esta continuó su tendencia a la recuperación mediante la implementación de 13 medidas, que presuponen mayores siembras de pastos y forrajes de caña de azúcar, king grass, moringa, morera y leucaena, con vista a elevar el autoabastecimiento de alimento animal y reducir importaciones.

También a través de inversiones en nuevas máquinas de riego, molinos de viento para aumentar el abasto de agua a los animales, máquinas moledoras de forrajes y un uso más extensivo de la inseminación artificial.

*Periodista de la redacción de Economía de Prensa Latina.

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