¿Quiénes manejan a las marionetas bolsonaristas?
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El expresidente brasileño Jair Bolsonaro recibió el alta tras ser hospitalizado por dolores estomacales en Florida poco después de los ataques a las instituciones gubernamentales en Brasilia.
El fallido intento de golpe de Estado contra el presidente electo democráticamente en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no fue manejado exactamente por el promotor de tantos males en la nación suramericana, Jair Messias Bolsonaro, quien niega su participación en el hecho desde su feudo floridano de Orlando, donde fue hospitalizado con dolores abdominales.
El ex gobernante nunca reconoció la victoria de Lula, pidió a sus adeptos que siguieran protestando contra el gobierno y se declaró “inocente” del asalto a los poderes en Brasilia, donde los bolsonaristas causaron destrozos, robaron piezas patrimoniales y se llevaron armas, acudiendo exactamente a los lugares precisos para realizar sus desmanes.
Se dice ahora que unos 1 500 participantes de los asaltos fueron detenidos, lo que recuerda en parte al del Capitolio por el trumpismo el 6 de enero del 2021, con la diferencia de que los bolsonaristas hallaron el camino allanado para tal crimen, aunque luego tuvieron que retirarse sin lograr su propósito.
Y aunque Bolsonaro fue señalado como el autor intelectual del hecho, lo cierto es que los principales culpables hay que buscarlos en quienes acaban de establecer un récord anual de deforestación en la Amazonía, en el 2022, poco antes de asumir Lula.
Así, la Amazonía brasileña -la mayor selva tropical del mundo- perdió 10 267 kilómetros de cobertura vegetal el pasado año, una extensión equivalente a la de un país como El Líbano.
Por eso, el mandatario brasileño tiene bastante razón cuando apunta a empresarios del agro como los actores intelectuales del intento de golpe de Estado, por ser los impulsores de la deforestación y la minería ilegal en la Amazonía.
El sector es el motor de la economía brasileña y el gran aliado de Jair Bolsonaro, que es el principal político señalado por el asalto a la Casa de Gobierno, el Congreso y la Corte Suprema de Justicia.
LULA SABE
El Presidente sabe que los responsables del fallido intento golpista no son solo esos cientos que participaron el domingo en la toma de las instituciones que conforman lo que debe ser la base de la democracia. Es consciente de que tiene que actuar con firmeza e ir a fondo. Quiere individualizar a cada uno de los financistas de este movimiento que jaquea no solo a su gobierno, sino a todo un país.
La irrupción de cientos de seguidores de Jair Bolsonaro en el Congreso, el palacio presidencial y la sede de la Corte Suprema dejó en claro que el bolsonarismo radical no se quedará cruzado de brazos a esperar que Luiz Inácio Lula da Silva termine su mandato en el 2027.
Lula prometió un giro de 180 grados en la política ambiental. Designó como ministra a Marina Silva, una ambientalista prestigiosa a nivel mundial, con el fin de alcanzar una “deforestación cero” en el Amazonas.
Pero fue más allá: creó un Ministerio de los Pueblos Indígenas, que estará a cargo de Sônia Guajajara, una activista aborigen muy reconocida en el país y el exterior.
Esta nueva política oficial causó el rechazo de un grupo del agronegocio. “Con seguridad esos son algunos de los sectores involucrados en este intento golpista”, dijo la coordinadora de la Asociación de Defensa Etnoambiental Kanindé, Ivaneide Bandeira Cardozo. “Pero también se debe apuntar a políticos que están detrás de todo esto”, afirmó.
“La actitud de Bolsonaro de mantenerse en las redes sociales como presidente incentiva este tipo de cosas”, señaló.
Además, pidió investigar cómo se organizaron estos sectores golpistas a través de las redes sociales. “Se deberían cancelar las cuentas que promueven el terrorismo. Facebook, Instagram, WhatsApp y otras redes, porque desde allí organizan este tipo de cosas”, propuso.
El analista brasileño Antonio Lavareda dijo que la justicia deberá investigar a “segmentos del agronegocio”, porque “son los financistas de estos radicales. Ellos deben ser investigados. No todo el agronegocio. Solo sectores específicos”, indicó.
COMPLICIDAD
Lula señaló que alguien tiene que haber financiado la comida, los viajes y el alojamiento de estos cientos de seguidores de Bolsonaro que acamparon en Brasilia, tras el balotaje del 30 de octubre.
Al respecto, el sociólogo argentino Atilio Borón advirtió: “Todo esto ocurrió, evidentemente, porque hubo una inacción sorprendente, que se parece mucho a la complicidad, de los organismos de seguridad del Estado.
“Esto se debe a que había claros indicios de que se estaba preparando un ataque, y los militantes no salieron de la nada, sino que lo hicieron de un acampe frente al cuartel general del Ejército, al que llegaron en decenas de micros.
“Los organismos de inteligencia no podían no darse cuenta de algo así. De que una horda había llegado a Brasilia para sembrar el caos. El Presidente tendría que haber sido informado inmediatamente de que algo estaba pasando”, comentó Borón, quien aseguró que el Ejército evitó que se despejaran los campamentos en las horas previas al intento de golpe.
Al menos 12 periodistas resultaron agredidos o sufrieron robos y daños sus equipos durante el intento de golpe de Estado en Brasil del domingo, denunció el Sindicato de Periodistas Profesionales del Distrito Federal. Según el gremio, al menos dos profesionales pidieron ayuda a la Policía Militar y no recibieron apoyo, y uno de ellos dijo que un oficial de policía incluso le apuntó con un arma.
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Carlos de New York City
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