miércoles, 21 agosto 2019, 01:15

La carrera de impulso es danza hacia el salto: 2 metros y 18 centímetros, nuevo récord olímpico (NRO). Valeri Brúmel vence limpiamente. Otra presea dorada para la URSS en los XVIII Juegos.

Arrastraba las piernas en no pocas ocasiones para moverse. Un sillón de ruedas la esperaba en su futuro. Sin embargo, la medicina al rescate. Fármaco especial: la educación física, el deporte.

Tradicionalmente, la cita de Melbourne 1956 es considerada la Olimpiada del soviético Vladimir Kuts o la del norteamericano Robert Morrow. Estimo que una deportista merece la misma distinción al menos: la gimnasta Larisa Latinina, de la URSS.

Los Juegos albergados por la capital de Finlandia son del checoslovaco Emile Zátopeck: oro en los 5 000 y los 10 000 con nuevos récords olímpicos (NRO): 14.06.6 y 29.17 y en la carrera de maratón...

Fanny Blankers-Koen había actuado en Berlín 1936: sexto puesto en salto alto con 1 metros y 65 centímetros, igual  sitio en el relevo 4 x 100. En Londres 1948 salta de lo mediocre a la gran luz: son sus Juegos. La llaman el rayo holandés.

¡Paz! XIV Juegos Olímpicos. Ciudad escogida: Londres, con las heridas de la segunda conflagración mundial, con escasez, con graves problemas de transporte y alimentación.

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