Perfiles olímpicos: Mijaín, el rey de la bandera

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Perfiles olímpicos: Mijaín, el rey de la bandera
Fecha de publicación: 
5 Julio 2020
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Mijaín solo necesitó unos 30 segundos del primer periodo para sentenciar su combate en Río 2016 frente al turco Ryza Kayaalp.

Estrechar su mano es exponerse a la fuerza de una prensa, soportar el dolor físico por breves instantes, aunque su saludo diáfano y personalidad gentil en lo absoluto lo pretendan. Lo mismo sucede en un abrazo, en el que mi anatomía de 1.66 se pierden en la extensión de unas extremidades que abrazan y abrasan.

Sí, porque los brazos de Mijaín López (20 de agosto de 1982) les confieso que queman, o al menos eso piensa cada uno de los rivales que ha sufrido de su poder hegemónico en un colchón de lucha. Además de la extensión propia de un gigante de ébano inexpugnable de 1.98 metros de estatura y 130 kg de peso.

A lo largo de su extensa y esplendorosa carrera deportiva que incluye títulos olímpicos en Beijing (2008), Londres (2012) y Río de Janeiro (2016); cinco coronas mundiales (2005-07-09-10-14), y tres medallas de plata (2006-2011 y 2015); cinco cetros consecutivos en Juegos Panamericanos (2003-07-11-15-19); dos veces en Juegos Centroamericanos y del Caribe (2014-18) ... entre otras hazañas muchos de los mejores gladiadores clásicos de los últimos 20 años han hincado la rodilla ante él.

Pudiera afirmarse con categoría que después del oso siberiano ruso Aleksander Karelin, -mantuvo una racha invicta de 13 años-, nadie ha materializado semejante legado en ninguno de los dos estilos.

Lo saben los estadounidenses Rulon Gardner, a quién Mijaín doblegó con 21 años en Santo Domingo 2003, y Dremiel Byres, el ruso Khasan Baroev, el estonio Heiki Nabi, y más recientemente el turco Ryza Kayaalp, todos víctimas del gigante de ébano de Herradura en mayor o menor medida.

I Lo inexpugnable en argumentos

Todas las miradas, pese a faltar más de un año aún para que se descorran las cortinas de una nueva edición de Juegos Olímpicos, están vueltas hacia Tokio, ahora más, pues recientemente los resultados de una encuesta arrojaron que una parte de la población de la capital nipona se niega o está escéptica respecto a la celebración de la misma.

A este lado, al igual que en disímiles latitudes, los deportistas se esfuerzan por no distanciarse de la forma deportiva, una que les permita volver al ruedo en la mejor condición posible. Desde casa, cuando el aislamiento supera el centenar de días ya las ansias por ver a nuestros efectivos pugnar y sortear escollos en una lid que marcará un antes y un después no solo en materia de protocolos competitivos, sino también incluso en cuanto a reglamentación.

Mijaín no está exento de esa realidad. Busca a diario en casa vencer a un enemigo impuesto de nombre cuarentena e intercala sus rutinas de entrenamiento con la atención a su esposa y sus dos hijos. En su espalda inmensa reposa la estrella solitaria de la bandera, esa misma que se ha encargado de portar en desfiles inaugurales como si sostuviera un palillo de dientes, pero con el orgullo en cada una de sus fibras musculares.

No pocos se han cuestionado como llegará Mijaín a Tokio, si podrá defender su reinado y a la edad de casi 39 años convertirse en uno de los deportistas más grandes de la historia, y el mejor gladiador de todos los tiempos. He aquí los argumentos que no nos hacen perder la fe:

  1. Es un gladiador que táctica y técnicamente posee una maestría envidiable, muy difícil de poner pasivo y más aún de mover o desbalancear cuando se encuentra debajo en la posición de cuatro puntos, algo que casi nunca sucede.
  2. Al ataque combina fuerza e intensidad en la posición de pie, y cuando cierra la pinza a ras del colchón, el desbalance para cualquiera de ambos lados se torna prácticamente un hecho para sus oponentes.
  3. Ha logrado controlar mucho mejor el peso corporal, cuestión en la que ha incidido favorablemente su experiencia por dos años en la Bundesliga alemana, donde el sistema competitivo te obliga a realizar pesaje dos veces en la semana, y una última, media hora antes de salir a luchar. Hablamos de un entorno de 134-135 kg para poder llegar a los 130 que es el peso competitivo exacto, sin mayores contratiempos.
  4. Es un luchador que a lo largo de casi un cuarto de siglo en el equipo nacional no ha sufrido numerosos traumatismos severos, lo que da fe de un físico envidiable, a tono con su sobrenombre de Gigante de ébano de Herradura.

A propósito, recuerdo que, en una de nuestras conversaciones, luego de haber conquistado el vellocino en Londres 2012 me respondió:

… “Te confieso que, a pesar de haber afrontado dificultades como la operación de mi codo derecho en el 2010, la carencia de competencias en el periodo 2011-2012, producto de la rehabilitación, y la mayor exigencia para realizar el peso, Londres fue más fácil que Beijing. El organigrama estuvo más cómodo (su rendimiento lo constató: 14 puntos favorables de forma inmaculada en cuatro pleitos). Ambos títulos los gané de forma muy similar, aprovechando la ventaja en la posición de cuatro puntos, desbalanceando, y luego defendiendo. El desbalance siempre ha sido mi técnica más efectiva.

Considero a Baroev un oponente más complicado. Tácticamente era mucho mejor, poseía recursos técnicos a la ofensiva y defendía bien. El turco Kayaalp es muy fuerte y explosivo, eso y su juventud son sus principales armas…”

           5. Posee una psiquis sumamente fuerte, esculpida sobre la base de su experiencia de más de dos décadas confrontando al máximo nivel, y lidiando con la presión que adiciona el hecho de que todos, en Cuba y el resto del mundo, te vean como el candidato más serio al oro en donde quiera que se presente.

        6. Aun cuando no se presente de aquí a Tokio en ninguna justa deportiva, eso no significaría alejarse de una realidad de élite divisional existente, pues los 130 kg del estilo grecorromano se mueven en un entorno de adversarios bien conocidos por Mijaín, con el turco Kayaalp a la vanguardia. Además, acá en casa, el doble medallista del orbe Oscar Pino y el prometedor Ángel Pacheco, le garantizarían sparrings de calidad.

Semejantes argumentos ratifican toda la confianza que sobre los imponentes hombros de Mijaín descansa. Máxime cuando hurgando en la historia hallamos que solo cinco deportistas han podido acariciar el Olimpo deportivo en cuatro ediciones en línea.

Dicha relación la abrió el danés Paul Elvstrom, quien reinó en la modalidad de firefly y finn (velas), de Londres 1948 a Roma 1960.

Luego llegaría la órbita del disco de Al Oerter. El estadounidense se apropió de los máximos honores entre Melbourne 1956 y México 1968.

Otros dos coterráneos estadounidenses de Oerter se sitúan a continuación: Carl Lewis (atletismo-salto largo. Los Ángeles 1984 a Atlanta 1996); y Michael Phelps (natación-200 metros combinados. Atenas 2004 a Río 2016).

Cierra este quinteto de agraciados precisamente una luchadora, la japonesa Kaori Icho, reina en los 58-63 kilogramos desde Atenas 2004 hasta Rio 2016.

Entonces la escena está descrita para que Mijaín, nuestro rey perenne de los colchones y la bandera, pueda terminar de narrar su historia olímpica en Tierras del Sol Naciente, y convertir al cuatro, en uno de sus números de la suerte.

Comentarios

" Por si Llegaras a Leerme " Mijaín López ........ " Hasta tus mismos Adversarios Fueran capaces de celebrar contigo Tus Victorias olvidandose de sus DERROTAS "mirandote la Humildad con que vives y Trabajas en ese Momento de la lucha de tu hermosa y calidad Dignidad de un Atleta Cubano Porque Tu eres Cuba.. Sinceramente , ! Gracias Mijain !
Habana886@yahoo.com
Hola ,magnifico trabajo periodístico , lo describes excelentemente bien, es como si uno estuviera al lado del campeón y por cierto pinareño al igual que yo, tierra muy buenos deportista. saludos desde España
Muy buen escrito, felicidades.

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