Pablo Lara: El forzudo natural

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Pablo Lara: El forzudo natural
Fecha de publicación: 
24 Mayo 2020
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Cualquiera que ve a Pablo Lara pudiera pensar que se trata de un tipo normal, de esos que te encuentras en cada esquina. Su complexión física no delata la fuerza descomunal que tenía, y, sobre todo, la depirada técnica para la halterofilia.

Este 30 de mayo el nativo de Villa Clara cumplirá 52 años, y de seguro extrañará el contacto directo con sus pupilos, pues en los últimos años inició su carrera como entrenador de niños.

El mejor pesista cubano de las últimas décadas, solamente superado por Daniel Núñez, se hizo famoso en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, al perder la medalla de oro por uin vaso de agua.

Así mismo, pues esa fue la diferencia en el peso corporal con Fedor Kassapu, representante de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), quien tenía 25 gramos menos en el momento del pesaje y alzó igual que él 357,5 kilogramos en el total.

Cuatro años después, y tras una década exacta de aparecer por primera vez entre los 10 mejores en el ranking mundial de la división de los 75 kilogramos, Lara no dejó margen a dudas.

Me contó su entrenador Rolando Leyva que hasta se quedaba dormido antes de subir a la palanqueta ; así de relajado estaba, entre una alzada y otra, mientras competían sus rivales. Sin embargo, una vez despierto era una fiera lo que subía a la plataforma, y así sucedió. Completado el primer envión (205 kg), ya era el campeón indiscutido, porque sus más cercanos oponentes, Yoto Yotov y Jon Chol Ho no pudieron salir airosos ni siquiera con 200 en ese movimiento, y con 360 y 357,5 kilos en el total, respectivamente, quedaban por debajo del chico del Condado, quien encabezó la competencia con 367.5 kilos, varios cubos de agua más que sus rivales, para sacerse la espinita de Barcelona.

Poco importó que ese día, 24 de julio de 1996 en Atlanta, mientras ejecutaba el segundo intento en el ejercicio de arranque, con un peso de 162,5 kilos, sufriera un peligroso corte en la palma de la mano derecha y comenzara a sangrar abundantemente.

Pero no fue esa la única fecha importante en su carrera, amén de haber sido campeón mundial. El 25 de noviembre de 1993 Pablo implantó dos marcas mundiales en el envión (203 y 205 kilos) y ganó con facilidad tres medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ponce, Puerto Rico.

Al año siguiente, el 27 de marzo de 1994, aprovechó el torneo internacional Manuel Suárez In Memoriam para aumentar sus cotas. En el arranque, mejoró en medio kilogramo lo conseguido en Ponce, y en el envión hizo lo mismo, con 205,5 kilos, aunque estas cifras no fueron homologadas oficialmente.

Todo el tiempo compitió después que el resto de los rivales cumplieron con sus respectivas actuaciones.

Nada mal para un muchacho que pensó brillar en el béisbol y la lucha libre, y llegó a las pesas casi por casualidad, influenciado por un tío.

 

Comentarios

discrepo con el autor de este comentario, en mi opinión los resultados como atleta de Pablo Lara fueron superiores a los de Daniel Núñez, en otras palabras pienso que el villaclareño es el mejor pesista cubano de la historia
humbertom60@nauta.cuhu

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