"Nacionalismo de vacunas": ¿Sálvese quien pueda?

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"Nacionalismo de vacunas": ¿Sálvese quien pueda?
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Fecha de publicación: 
30 Julio 2020
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FOTO DE ARCHIVO: Investigadora del centro Duke-NUS Medical School, en Singapur 23 de marzo de 2020. REUTERS/Joseph Campbell

En el mundo de las vacunas para combatir la enfermedad COVID-19 se está gestando una batalla despiadada.

Al menos este es el temor de los organismos mundiales de salud, que preparan un plan para comprar a gran escala y distribuir equitativamente las vacunas en todo el mundo. Estos organismos están observando con consternación cómo algunos de los países más ricos han decidido ir por su cuenta, llegando a acuerdos con los fabricantes de medicamentos para asegurar millones de dosis de vacunas prometedoras para sus ciudadanos.

Los acuerdos —entre ellos los pactados por Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea con empresas como Pfizer, BioNtech, AstraZeneca y Moderna— están socavando la iniciativa mundial, según los expertos.

“Los acuerdos bilaterales no son una forma de optimizar la situación”, dice Seth Berkley, consejero delegado de la alianza GAVI, que codirige el plan llamado COVAX, diseñado para asegurar un acceso global rápido y justo a las vacunas de la COVID-19.

Pfizer dijo esta semana que estaba manteniendo conversaciones paralelas con la UE y varios de sus Estados miembros sobre el suministro de su potencial vacuna. 

Además, el miércoles Reino Unido anunció un acuerdo para asegurarse el suministro de vacunas para la COVID-19 de GlaxoSmithKline y Sanofi. 

Según la organización humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF), estos tratos fomentarán aún más “la lucha mundial por acaparar las vacunas en los países ricos” y alimentarán “una peligrosa tendencia al nacionalismo de las vacunas”.

El temor es que el suministro y la distribución de vacunas en esta pandemia repita lo sucedido en la última epidemia de 2009 y 2010 causada por el virus de la gripe H1N1, cuando las naciones ricas compraron el suministro disponible de vacunas, dejando inicialmente a los países pobres sin ninguna.

En ese caso, dado que el H1N1 resultó ser una enfermedad más leve y la pandemia acabó por desaparecer, el impacto en las infecciones y las muertes por disparidad en el acceso a las vacunas fue limitado.

Sin embargo, la enfermedad COVID-19 es una amenaza mucho mayor, y dejar a franjas de la población mundial vulnerables no solo las perjudicará, sino que también prolongará la pandemia y el daño que puede causar, según los expertos en salud.

“Existe el riesgo de que algunos países estén haciendo exactamente lo que temíamos, que es cada uno vaya por su cuenta”, dice Gayle Smith, exdirectora de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y consejera delegada de One Campaign, una organización sin fines lucrativos que tiene como objetivo poner fin a la pobreza y a las enfermedades prevenibles.

“ESTOY PREOCUPADO”

Más de 75 países ricos, entre ellos Reino Unido, han expresado su interés en el plan de financiación del COVAX, que también está codirigido por la Organización Mundial de la Salud y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación para Epidemias, o CEPI por sus siglas en inglés, uniéndose a 90 países pobres que recibirían apoyo a través de donaciones. 

Sin embargo, Estados Unidos, China y Rusia no están entre los países que han expresado interés en COVAX, según la GAVI.

Y una fuente de la UE dijo la semana pasada que la Comisión Europea, que es el brazo ejecutivo del bloque y lidera las conversaciones de la UE con las farmacéuticas, ha aconsejado a los países de la UE que no compren las vacunas de la COVID-19 a través de COVAX. 

“Estoy preocupado”, dice Thomas Bollyky, director del programa de salud global del Consejo de Relaciones Exteriores, una organización sin fines de lucro. “Lo que está pasando con el puñado de naciones que están acaparando el suministro de vacunas va en contra de los acuerdos multilaterales de suministro”.

“Al fin y al cabo, la fabricación de vacunas es un recurso finito. Puedes expandirlo, pero sólo hasta cierto punto.”

Los expertos estiman que el mundo puede esperar razonablemente tener alrededor de 2.000 millones de dosis de vacunas efectivas de COVID-19 para finales del próximo año, si varios de los principales candidatos demuestran su eficacia en los ensayos acelerados de última etapa que se están llevando a cabo actualmente. El objetivo de COVAX es distribuir dosis para al menos el 20% de la población de los países firmantes.

¿OTROS DOS AÑOS?

Sin embargo, Berkley, de la alianza GAVI, dice que si los países o regiones interesados se hicieran con todas esas dosis para cubrir toda su población en lugar de compartirlos entre naciones y proteger primero a las personas de mayor riesgo, se pondría en peligro el control de la pandemia.

“Si se intentara vacunar a todo Estados Unidos, (y) toda la UE, por ejemplo, con dos dosis de la vacuna, estamos hablando de unos 1.700 millones de dosis. Y si ese es el número de dosis disponibles, no queda mucho para los demás”.

Si un puñado, o incluso 30 o 40 países, tiene vacunas, pero más de 150 no, “entonces la epidemia hará estragos allí”, dice Berkley.

“Este virus (...) se mueve como un rayo. Así que terminaremos en una situación en la que no se podrá volver a la normalidad. No podrás tener actividad económica, turismo, viajes, comercio, a menos que puedas conseguir que toda la pandemia se frene”.

Tanto Berkley como Smith y otros expertos en salud dicen que para terminar con la pandemia hay que hacerlo a nivel mundial.

“La diferencia es que la pandemia dure otros dos años en lugar de uno”, agregó Smith. “Las consecuencias económicas y sanitarias son enormes”.

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