La disciplina social, premisa decisiva para avanzar en la normalización del país

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La disciplina social, premisa decisiva para avanzar en la normalización del país
Fecha de publicación: 
22 Junio 2020
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La policía cubana asegura el distanciamiento social en las colas de las tiendas.

La disciplina social ha vuelto a reclamarse como premisa indispensable, decisiva, para el enfrentamiento del Covid-19 en el país y cumplir el plan de medidas aprobado para la recuperación. 

Las máximas autoridades y los Consejos de Defensa insisten en mantener la observancia de  las disposiciones sanitarias y adoptan las medidas organizativas para volver escalonadamente a la normalidad.

La dirección de gobierno controla a diario, explica cada una de las disposiciones y reclama la compresión y el apoyo de todo el pueblo.

Es necesario lograr que se tome más conciencia de la situación y que la mayor parte de ciudadanía se incorpore,  no solo cumpliendo, sino tomando parte activa en las acciones, lo que conlleva un serio trabajo de convencimiento, persuasión y exigencia. 

El fenómeno de la indisciplina social ha sido tratado en diferentes momentos en los últimos años. Es un grave problema social no resuelto cabalidad que vuelve a manifestarse principalmente en la capital.

El compañero Raúl Castro lo ha tratado en diferentes oportunidades con amplitud, claridad  y firmeza, mucho antes de la pandemia.

Recordemos lo expuesto por el Primer Secretario del Partido en su intervención en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 7 de julio de 2013. Invitamos a los lectores  a que vuelvan sobre ella y reflexionen. Gran parte de sus planteamientos mantienen plena vigencia, más aún en estos difíciles momentos.

Hay personas que abusando de la generosidad de la revolución no admiten el respeto social, lo que se expresa en múltiples manifestaciones que apreciamos a diario y que el General de Ejército reclamaba contrarrestar con un clima permanente de ORDEN, DISCIPLINA Y EXIGENCIA. Premisas imprescindibles, ahora más que nunca,  para consolidar el avance contra la pandemia y reordenar la economía. 

En nuestra batalla se suma enfrentar el recrudecimiento del abusivo bloqueo imperialista que diariamente es denunciado en muchas partes del mundo como  solidaridad hacia nuestro pueblo.

Uno de los elementos positivos que nos ha dejado la lucha contra la pandemia es sistematizar el enfrentamiento a lo mal hecho y llamar más firmemente a la disciplina. No solo observar las medidas higiénico-sanitarias. También las que tienen que ver con la vida diaria en la nación, con el adecuado comportamiento ciudadano y la ética social.

En estos momentos se aprecia la intensificación del enfrentamiento al robo, la malversación y la corrupción. Muchos de ellos denunciados por la ciudadanía. 

Es necesario erradicar también el burocratismo que nos es más que una manifestación de insensibilidad y arbitrariedades de los que se creen con poder absoluto en su mínima parcela. Solo logran disgustar con medidas absurdas y sin la mínima lógica. 

Nuestro pueblo apoya la actuación de la policía, las fuerzas armadas y las instituciones jurídicas para llevar orden y disciplina a todo el país. No se habría podido avanzar sin su  ejemplar concurso.

Es de gran importancia que se continúen divulgando por los medios de difusión masiva las acciones contra delincuentes e indisciplinados. También se destacan los mejores ejemplos en la sociedad. 

Los medios representan un apoyo a la educación directa, persona a persona,  que es insustituible y nos permite conocer como comprenden e interpretan las masas todo lo que se exponga y oriente por el Partido y el Gobierno.

Como ha señalado el Presidente Díaz-Canel es necesario cuando volvamos a la normalidad posterior a la pandemia,  mantener muchas de las  disposiciones sanitarias y al mismo tiempo ser intransigentes ante las indisciplinas sociales, robos y malversaciones.

Expresaba Raúl en la mencionada intervención : “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás”. 

Estamos ante una compleja situación que solo el pueblo organizado, unido y con plena conciencia podrá resolver.

En momentos en que la pandemia retrocede debido a las medidas de control, la exigencia y la cooperación de la mayoría del pueblo, no podemos admitir debilitarnos cuando logremos llevar la enfermedad a límites mínimos.

El papel de nuestros científicos ha sido decisivo con el aporte de valiosas investigaciones y nuevos medicamentos que han propiciado que retroceda la enfermedad. También es de destacar el desempeño del personal de salud que atiende a los enfermos. Sin embargo hay que llevar la disciplina también a nuestros hospitales. 

Porque no sólo se trata de un problema de las ciencias, los servicios médicos y medicamentos, es indispensable fortalecer la conciencia ciudadana en lo que concebimos como una nueva etapa de la Revolución. 

Esa conciencia no puede crearse por decretos, ni resoluciones. Es un proceso infinito de educación cívica, de exigir mostrando el ejemplo. Aplicar los principios de la Revolución expuestos por Fidel.  Predicar y formar con el pensamiento martiano,  piedra angular del ser cubano.  

Es un prolongado camino, donde  se imponen la sistematicidad y la mejor propaganda que obligue al razonamiento, con argumentos claros y convincentes.
 
En los centros de trabajo y educacionales la disciplina es fundamental. Se demanda en la vida social de todos nuestros ciudadanos. Es ineludible comportarse con civismo como conducta habitual para normalizar la vida del país en mejores condiciones.

En esta batalla que está comenzando, en cualquiera de sus etapas, es también esencial la participación de la  familia y el sistema educacional a todos los niveles inculcando el respeto social  y la decencia.

En los establecimientos de servicios comerciales se requiere mayor exigencia de los jefes y el comportamiento adecuado y gentil de sus empleados. Eliminar el desorden, la corrupción, el favoritismo  y la incompetencia.  Que el pueblo se sienta bien atendido y no se aprecie como un favor lo que es un servicio. 

Como expresaba  el compañero Raúl Castro en aquel análisis ante la Asamblea Nacional :  “el denominador común de todo este fenómeno ha sido y es la falta de exigencia de los encargados de hacer cumplir lo establecido, la ausencia de sistematicidad en el trabajo a los diferentes niveles de dirección y el irrespeto, en primer lugar, por las entidades estatales de la institucionalidad vigente, lo cual, por otra parte, menoscaba su capacidad y autoridad para exigir a la población que se atenga a las regulaciones existentes”.

Ahora  a las puertas de iniciarse las primeras etapas para la normalización del país es más necesario que nunca el cumplimiento de nuestros deberes.  No podemos admitir el desorden, la indisciplina y  la falta de exigencia. Es indispensable la responsabilidad ciudadana y cerrar filas en defensa de la patria.

Comentarios

Ustedes han visto cuantas personas continuan sin nasobuco delante de las autoridades..... La Habana nunca va a mejorara asi.
secretaria@ranluna.cfg.tur.cu
Se nota la falta de respeto a las autoridades, miren cuantas personas desprotegidas sin sus nasobucos.
secretaria@ranluna.cfg.tur.cu

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