Amor por la actuación y la pintura

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Amor por la actuación y la pintura
Fecha de publicación: 
15 Septiembre 2020
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En los últimos meses lo hemos visto en la telenovela El rostro de los días, donde le ha prestado su voz, su cuerpo y su alma a Aldo, el custodio que labora en un hogar materno. Allí, además de encontrar el amor maduro de la tercera edad, tiene la posibilidad de darle rienda suelta a su pasión por la fotografía.

“En la representación de los personajes que he realizado he tenido que manejar, montar a caballo y batirme en combates con espadas, pero te aseguro que para ninguna de esas actividades poseo habilidades. Lo he hecho con grandes sacrificios y llevándolo a la mayor simpleza permisible. Mis momentos de mayor alegría son los que actúo en escenas que quiero”, confiesa vía WhatsApp quien en este mes de septiembre celebra su cumpleaños 67 disfrutando del amor de sus seres queridos.

Sus orígenes en el mundo de la actuación se iniciaron en los grupos teatrales Zafarrancho y Trotamundos, dirigido este último por Verónica Lynn. Acerca de lo que significó para él laborar bajo la guía de esa grande de la escena nacional comentó en exclusiva para el Portal de la Televisión Cubana:

“Zafarrancho constituyó mi escuela como actor profesional. Allí ingresé con muchas lagunas en mi formación actoral y encontré excelentes profesores. Disuelto Zafarrancho, en el año 1993, me incorporé al grupo de teatro Trotamundos, que dirigía Verónica Lynn y que fundara junto a su compañero en la vida Pedro Álvarez, también excelente director y pedagogo.

“Trabajar con Verónica fue para mí muy motivador. Ella es una excelente persona y, como todos conocen, excelente actriz, estudiosa, meticulosa, profunda, analítica, de ella aprender se da fácil. Pienso y siento que he aprendido de todos los actores, actrices y directores con los que he tenido la posibilidad y la satisfacción de trabajar”.

Ha realizado gran parte de su carrera en televisión, ¿con qué directores ha disfrutado más su labor?

–Te diré que hay directores con los que se trabaja y te sientes más cómodo que con otros, pero no voy a darte nombres. Sí te diré que a todos les agradezco la posibilidad que me dieron al depositar su confianza en mí.

De las obras realizadas en televisión, ¿cuáles recuerda con mayor alegría?

–Pienso que todas las producciones en las que he intervenido son muy importantes para mí, salvo algunas excepciones. Pero pudiera mencionarte Tierra brava, por ser mi primera novela y, además, Al compás del son, Santa María del porvenir, Blus Azul (I y II), Historias de fuego, entre otras.

Tierra brava fue una telenovela que gozó de muy buena acogida por parte del público. Sobre ella tiene alguna anécdota que quisiera compartir con los lectores.

–En ocasión de la filmación de Tierra brava, mi personaje del médico estaba en una escena atendiendo a Verena (Jacqueline Arenal) quien se había caído de un caballo. Ella estaba acostada sobre una cama con un termómetro puesto. Se da la voz de acción, retiro el termómetro, lo miro y digo a los demás personajes que intervienen en la escena: “No.… ¡no tiene fracturas!”. Un chiste del que todos se rieron menos la directora, a quien no le hizo mucha gracia.

Usted es un pintor de formación empírica, ¿cuándo y cómo surgió esa vocación?

–Desde pequeño me gusta la pintura, tanto es así que matriculé en la Escuela Latinoamericana de Pintura (por correspondencia) y, más tarde, en la Escuela Provincial de Arte en Pinar del Río (su provincia natal), donde estuve un año y unos meses estudiando la especialidad de Artes Plásticas. Después he continuado pintando por necesidad espiritual y satisfacción personal.

¿Qué temáticas y técnicas ha utilizado en las exposiciones realizadas?

–En la pintura no me planteo temas, solo pinto y sale lo que dicta mi estado de ánimo y desandando ese camino es que comienzan a caer las ideas y surge el tema y propósito de esa obra. Es decir que trabajo ad líbitum, y las técnicas que empleo son aquellas con las que pueda contar, las que tenga a mano. Pinto sobre lienzo, cartulina, madera, papel y con óleo, acrílico, tempera, tinta y hasta con chapapote.

En la telenovela El rostro de los días defiende a un personaje humano, decente y optimista que lucha por alcanzar el amor en la tercera edad sin tener ningún tipo de prejuicios. ¿Hay puntos en común entre el Rubén pintor y el fotógrafo Aldo?

–No creo que haya ningún punto de contacto entre Aldo y yo. Pienso que él está hecho de virtudes y yo no. Es optimista, alegre, inspirador y hasta metiche; quizá sí nos parezcamos en la reacción y la expresividad cuando logramos una obra de la que nos sentimos satisfechos.

¿Cómo fue trabajar junto a Obelia Blanco?

–No es la primera vez que trabajo con Obelia, aunque sí es la primera vez que tenemos una relación de pareja en una obra para la televisión. Las relaciones de trabajo con ella siempre han sido maravillosas, como maravillosa es Obelia.

¿De que manera fluyó el intercambio en la novela con los actores más jóvenes como Liliana Sosa (Lía) y Rodrigo Gil (su nieto Saúl)?

–Durante la filmación de una novela todos los actores no nos vemos todos los días y, en ocasiones, hay actores y actrices que no coincidimos nunca porque no compartimos escenas. Con Liliana (Lía) mi personaje coincidió pocas veces, no así con Rodrigo (Saúl). Ellos dos y también los otros dos jóvenes (Karla Domínguez y Eddy Briggs) son muchachos muy entregados, con seriedad y alegría, aunque parezca una contradicción, eso marcó el resultado. Resultado que obedece a sus aptitudes, al trabajo de la directora Nohemí Cartaya y, además, a una persona que trabajó directamente en la actuación de los jóvenes y niños, que fue la actriz y profesora Ana Rojas. También es para ella el mérito.

¿Qué consejos les daría a los nuevos actores y actrices que han comenzado su carrera recientemente?

–No me gusta dar consejos porque no sé si realmente sea yo quien tiene la verdad. Les digo que hagan solo lo que les guste hacer y que lo hagan con ganas.

El pasado año recibió el Premio Actuar por la Obra de la Vida, que otorga la Agencia Artística de Artes Escénicas Actuar. ¿Cree que llega en el momento justo o que todavía le queda mucho por decir y hacer en el mundo de las artes escénicas?

–Le agradezco a Actuar por tenerme en cuenta para su premio por la obra de toda la vida. Resultó un gratísimo estímulo. Lo que me queda por hacer lo dirá la vida que es más verdad que todos los planes y los propósitos.

¿Tiene algún nuevo proyecto entre manos?

–Actualmente trabajo en una nueva novela que está en producción, aunque detenida por la pandemia de la COVID-19. Se llama Vida de mi vida. Está escrita por Amílcar Salatti y Yoel Infante. La dirigen Ernesto Fiallo y Julio César Ramírez. Y bueno, tengo otras propuestas también en espera.

 

 

 

 

 

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