El despertar: La hora de oro

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El despertar: La hora de oro
Fecha de publicación: 
30 Enero 2026
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Foto: Shutterstock

La primera hora tras despertar podría ser determinante para el bienestar diario.

Ese instante matutino está íntimamente ligado a los ritmos naturales del cuerpo, y a hormonas como el cortisol, mucho más que a cualquier estimulante externo. 

Cada mañana, al abrir los ojos, el cuerpo inicia un proceso fisiológico tan antiguo como nuestra propia biología: el aumento del cortisol, la hormona que prepara al organismo para abandonar el estado de sueño. 


Foto: tomada de semillasdesabiduria.org

Investigaciones conjuntas entre universidades de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos han mostrado que desde la madrugada el cortisol eleva sus niveles hasta un pico que se mantiene durante aproximadamente 45 minutos. 

Ese «momento de oro», cuando el cerebro está más alerta y el cuerpo listo para la acción, es mucho más que solo despertar. Se trata de una ventana de oportunidad para potenciar hábitos saludables, adquirir energía y sentar las bases de un día productivo. 

Más allá del café matutino

Contrario a la creencia popular de que el cafecito al levantarse es el mejor arranque diario, expertos como el neurocientífico Andrew Huberman recomiendan retrasar la primera taza de café entre 90 y 120 minutos tras despertar. 

Sucede que la cafeína, al ingresar en el torrente sanguíneo mientras los niveles de cortisol están naturalmente altos, puede interferir con la regulación hormonal y atenuar la energía propia del cuerpo. 

En lugar de ello, lo que proponen los especialistas son hábitos más orgánicos como la exposición a la luz natural. Abrir la ventana o salir al balcón ayuda a indicar al cerebro que comienza la fase diurna. 


Foto: tomada de oem.com.mx

También recomiendan la hidratación temprana. Beber un vaso de agua tras horas sin ingerir líquidos compensa la deshidratación nocturna y facilita procesos metabólicos clave. 

Realizar una actividad física ligera como estiramientos o una caminata suave igual se suma a los consejos.

Esas sugerencias, sencillas a primera vista, pueden traducirse en un motor biológico que influye no solo en nuestra energía, sino también en la forma en que el cerebro organiza pensamiento, atención y motivación. 

El sueño y la vigilia no son estados aislados, forman parte de ciclos circadianos complejos que regulan desde nuestra temperatura corporal hasta la liberación de hormonas clave. Alterar los horarios de sueño, por trabajo nocturno, cambio de rutinas, recreación o insomnio, desajusta estos ritmos, reduciendo el impacto natural del cortisol matutino y provocando fatiga persistente durante el día.


Foto: tomada de glaucomalimacenter.com

El enfoque no es solo «ganar» la mañana; también es saber cerrar el día de forma que el descanso sea profundo y reparador. Según Huberman, ello implica cultivar hábitos que reduzcan la estimulación en las horas previas al sueño, como usar luces tenues, una menor exposición a pantallas y realizar actividades relajantes.

Así, el cuerpo libera el estrés acumulado y se prepara para una regeneración cerebral eficiente.

(Con información de xataca.com)

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