Nosotros somos el lugar
especiales

Somos nosotros, míster Trump, quizás usted, en su infinita prepotencia, no haya tenido tiempo de estudiar la historia del país que amenaza, pero Cuba no es un pedazo de tierra anclada justo debajo de su palacio imperial, cuando amenaza con entrar y destrozar el lugar, espero que esté listo para matar y morir, porque Cuba somos nosotros y sabemos cargar al machete, si se acaban las balas.
Nosotros somos gente de paz, de dominó después del trabajo y un traguito con los amigos, somos niños y niñas que van solos a la escuela, sin susto, somos hombres y mujeres que no tenemos mucho, casi nada, pero tenemos vecinos, familia, parques, playas, cuentos de pepito para reírnos hasta de las desgracias, esa alegría que podría parecer incomprensible y un humanismo sin precio.
A ver, le explico para que, si va a venir, bueno, si va a mandar a sus soldados, sepa dónde los mete… qué le voy a explicar… ni siquiera necesito recordarle Girón, usted lo vio hace poco, multiplique 32 por millones, señor, no tenemos un AK en casa, pero sabemos dónde están y son nuestras hace 67 años: las armas, todas, son del pueblo, y no dudaremos en usarlas hasta la última gota de sangre, porque este amor infinito a la patria “no es el amor ridículo a la tierra, ni a la hierba que pisan nuestras plantas, es el odio invencible a quien la oprime es el rencor eterno a quien la ataca”.
Le juro que no se trata de “echar guapería”, usted mismo reconoció que somos duros, que ninguna presión ha sido suficiente, revise sus propios archivos y descubrirá, señor engreído, que no es el primero que nos amenaza desde la tristemente célebre oficina oval, donde creen que pueden gobernar el mundo, desde allí han firmado a troche y moche leyes y decretos para quitarnos hasta la patineta, como escribió un amigo en Facebook hace poco, exíjale a su consejero que le hable claro y le cuente la historia desde el principio, porque él ha estado ahí por mucho tiempo, cual ave de rapiña, esperando que el tigre nos despedace y nos ha visto navegar después de cada tempestad.
Presidente psicópata, le repito, no se trata de guapería, pero sí, la verdad es que somos guapos como Maceo ¿y sabe qué respondió el mambí cuando aquel Pancho vino a proponerle un trato? ¡No nos entendemos! No entendemos de pactos sin dignidad, aquí, como escuché decir al mulato del agro, que “no está pa´problemas ni chu chu chú”, pero “si se meten con nosotros es hasta afuera, no hay miedo”.
O sí, mi niña tiene miedo, le ha pedido llorando a Oshun que no haya guerra. Oshun, es una diosa de miel y agua dulce, llegó de África en el corazón de los negros esclavizados y aquí se aplatanó, la llamamos Cachita, por la Caridad del Cobre, y es la patrona de Cuba, gana sus batallas bailando, como preferimos hacerlo también sus hijos, sin embargo, cuando tuvo que irse a la manigua, fue y se hizo mambisa, luego subió a la Sierra y desde allí peleó con nosotros. Mi niña sabe que ella tratará de espantarnos esas malas vibras belicistas que a usted lo obsesionan, pero teme porque conoce también del valor y la fuerza con que podría levantarse contra el invasor.
En fin, Míster Trump, era eso, que sepa lo que dice cuando habla de “destrozar el lugar”: nosotros somos el lugar: Cuba, no es tierra y mar, sino carne y hueso, venas por las que corre sangre mambisa, rebelde y miliciana, un pueblo diverso, donde cada cual piensa y siente por su cuenta, pero cuando la caña se pone a tres trozos, late con un mismo corazón, más afinado que una orquesta.












Añadir nuevo comentario