Seúl no está tan lejos

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Seúl no está tan lejos
Fecha de publicación: 
4 Junio 2019
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“1 noche, 2 días” es el nombre de uno de los programas televisivos con formato reality de Corea del Sur. En él, artistas recorren diversas ciudades, mientras un panel en un estudio de televisión comenta las situaciones que viven los viajeros. En 2018, sus protagonistas llegaron a Cuba.

Durante los cuatro capítulos dedicados a nuestro país, los surcoreanos conocieron el malecón, Varadero, Prado, la comida de las casas de renta a extranjeros, tomaron mojitos, montaron almendrones y cocotaxis, pensando que, quizás, eran ellos quienes burlaban la distancia de 13 000 kilómetros entre ambas naciones.

Pero ya aquí habían sido descubiertos. Compartieron con un grupo de chicas que lloraron de la emoción al verlos. Cantaron canciones que se sabían de memoria y conversaron con ellas en coreano. En la calle Obispo, uno de los artistas no pudo contener su sorpresa cuando se vio en la portada de un CD. La audiencia del programa, allá, encontró una Cuba muy cercana.

Y es que desde hace unos años, seducida por la “ola coreana” o hallyu, ha nacido una comunidad cubana admiradora de esa nación asiática y su cultura. Los kdramas, el kpop y el idioma, son algunas de las principales motivaciones para un público que se compone especialmente (aunque no solo) de jóvenes y adolescentes.

Hallyu: fenómeno mundial

El éxito global de empresas como Hyundai, Samsung, KIA y LG, quizás pudiera verse como el antecedente de la ola coreana. Sus mercados domésticos representan apenas un pequeño por ciento en comparación con las ganancias que estas marcas generan fuera de Corea. Con líderes pragmáticos y audaces, han logrado superar a Japón en Asia y posicionarse en Occidente.

Hallyu es el nombre que define la popularidad cada vez más creciente de la cultura contemporánea coreana a nivel global. Incluye entre sus principales categorías los dramas televisivos, la música pop, el cine, la moda, los cosméticos y la gastronomía. Lo que al inicio fue un éxito fortuito en Asia durante los 90, evoluciona como un fenómeno facilitado estratégicamente por el Estado en función de la expansión económica y la promoción de su marca país.

A día de hoy, los productos audiovisuales de esta nación han ido desplazando incluso a los famosos animes japoneses. Al término del 2018, Corea del Sur fue reconocido como el país que más ficción había vendido al resto del mundo desde 2013, luego de Estados Unidos y Reino Unido.
 
Ascenso de los Kdramas o doramas

El auge de las series televisivas coreanas en Asia fue lo que movió a la prensa de Beijing a bautizar la “Ola Coreana” en el año 1999. Sus estrellas, denominadas idols, se dieron a conocer primeramente en China, Vietnam y Taiwán, para enraizarse luego en otros territorios del continente, como Tailandia, Malasia, Singapur y Japón.

Los principales géneros que abordan los kdramas son las comedias y melodramas románticos y los dramas históricos. La serie “Boys over flowers” (2009) es una de las más populares entre los amantes del género y fue la precursora del término “flower boys”, o chicos que lucen y actúan de manera aniñada y femenina, siendo este el ideal de belleza masculina (soft masculinity) que caracteriza la mayoría de los idols de la televisión y la música.

En 2013 se televisaron doramas por vez primera en Cuba. A “La reina de las esposas” le sucedió “Mi bella dama”. Protagonista de ambas novelas, el actor y cantante Yoon Sang Hyun visitó nuestra capital ese mismo año, aprovechando la cobertura comercial de la Feria Internacional de La Habana, donde Corea del Sur exhibió la fuerza de su industria del entretenimiento. Estos hechos marcaron, cual detonantes, la apertura de nuestro país al (ya por aquel entonces extendido) hallyu.

Los canales de distribución de estas teleseries trascendieron la programación del ICRT hace mucho. El paquete semanal figura actualmente como el primer medio de difusión de los contenidos coreanos. Los ya decadentes CDs y la circulación mediante dispositivos USB, han hecho posible que los adeptos a los kdramas permanezcan al tanto de sus estrenos sin depender de la televisión nacional, que parece haber perdido el interés inicial por las series coreanas, aun cuando existe un nicho representativo para ellas.  

En el mes de septiembre del pasado año se filmó en Cuba el kdrama “Encounter”, una historia de amor nacida bajo el calor de La Habana. Los protagonistas, Song Hye Kyo (Descendientes del Sol, Full House) y Park Bo Gum (Hello Monster, Luz de luna pintada por las nubes), fueron abordados en varias ocasiones por el público nacional durante las escenas, quienes declararon que “muchas personas podrían viajar a Cuba después del drama”. Su estreno en Corea fue el 28 de noviembre de 2018 y rompió récords en rating, siendo considerado uno de los dramas coreanos con más altos índices de audiencia en la historia de la televisión por cable.

Recientemente, entre febrero y abril de 2019, se emitió en Corea el show de televisión Traveller, protagonizado por Ryu Jun Yeol y Lee Je Hoon, populares actores que viajaron como mochileros durante dos semanas a Cuba. Para la realización de esta teleserie, tuvieron que hacer todo por ellos mismos el tiempo de su visita, sin la interferencia del staff de producción. Traveller, según su director Choi Chang Soo, tuvo como objetivo hacer que los espectadores sintieran que estaban viajando.   

La dominación del Kpop

Los doramas abrieron las puertas a los grupos y bandas musicales. Hoy, el Kpop es el más exitoso producto dentro de la ola coreana. Creando un estilo muy particular, que va desde el juego con los colores del cabello, la línea de los ojos pintada, pasando por roles sexys e infantiles en coreografías milimétricamente sincronizadas; es una industria en incesante crecimiento.

Algunas de las agrupaciones más importantes acumulan notorias giras en Occidente y obtienen cada vez mayor número de reconocimientos. BTS fue el primer exponente del kpop nominado a los Premios Grammy, celebrados en febrero, en la categoría Mejor diseño de grabación. El mismo grupo ha conseguido en los últimos dos años el premio Billboard Top Social Artist, por encima de artistas con poderosas comunidades de fans en redes sociales, como Justin Bieber y Ariana Grande.

En general, las tecnologías de la información y la comunicación han sido grandes aliadas de las industrias culturales coreanas. País pionero en la Internet de alta velocidad, lo que explica que las redes sociales sean, para los grupos de Kpop, el pilar clave de su promoción internacional. A través de estas plataformas, crean vínculos e interacción continua con sus millones de fanáticos en todo el mundo.  

En Cuba existe un conjunto significativo de personas amantes del kpop. Usualmente se reúnen en discoreas: espacios en centros nocturnos donde se escuchan y bailan exclusivamente los éxitos de este género musical y que son abarrotados por el gran volumen de personas asistentes. Desde 2017 se han celebrado concursos y festivales de kpop que gozan de amplia participación y creatividad.

Pequeñas comunidades cubanas en Twitter, Instagram y Facebook, se articulan para promover el kpop en nuestro país. El grupo “CubaAmaKorea”, conformado por alrededor de 25 personas en La Habana, organiza este movimiento en las redes sociales y ha creado cuentas de apoyo a bandas como SHINee, EXO, GOT7, Super Junior, BTS y MonstaX. Se articulan, además, con comunidades similares en las provincias de Camagüey, Mayabeque y Santiago de Cuba.

El interés creciente por la cultura coreana en Cuba ha promovido el estudio de su idioma. Tal como Francia e Inglaterra hacen, Corea del Sur impulsa las academias para aprender su lengua en varios continentes. La Sociedad Cultural José Martí acoge, como parte de un convenio con la institución Korea Foundation, profesores coreanos que imparten el idioma en tres niveles, sin costo alguno para el alumnado.

El resultado de esto es el incremento anual de la cantidad de estudiantes que aplican desde Cuba para el TOPIK (Test of Proficiency in Korean), único examen internacional para validar el idioma coreano. Korea Foundation, además, subsidia el precio de la prueba en Cuba, facilitando a los que se presentan abonar un importe muy inferior a su valor real.  
 
La ola coreana, tan atemperada con la globalización y las tecnologías del siglo XXI, bien pudiera desarrollarse en Cuba de manera proporcional al fortalecimiento del intercambio cultural con Corea del Sur. El interés por nuestra gente y paisajes que despunta en la población surcoreana tiene un correlato en quienes, desde aquí, cada vez más apuestan por los atractivos del hallyu. En 2019, 13 000 kilómetros no son suficientes para definir la distancia, aun entre naciones inconexas. Seúl ya no parece estar tan lejos.

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