DE CUBA, SU GENTE: La vida te da unas vueltas...

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DE CUBA, SU GENTE: La vida te da unas vueltas...
Fecha de publicación: 
6 Marzo 2018
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Nunca le pregunté sobre qué tan bien posicionado estaba su padre. Vivir en la Cuba de los años noventa y tener un yate era un súper lujo. Pero él era extremadamente modesto y adoraba los idiomas. Ya eso hacía que fuéramos compatibles. Tampoco es que fuera demasiado exigente en esa época: ambos teníamos nueve años, y a esa edad me preocupaban mucho dos cosas: los libros de Julio Verne y aprender a bailar samba.

Me tocó la puerta de mi casa y retomó, como si fuera ayer cuando las interrumpimos, las conversaciones sobre valores semánticos y sobre Lars Von Trier que solíamos tener en la adolescencia.

Me preguntó a mitad de madrugada —estuvimos horas conversando— por el resto de los muchachos de nuestra generación.

Nuestra generación:

Todos los que alguna vez fueron compañeros de estudio de mi primaria están fuera de Cuba. Antonio me preguntó por qué yo no he intentado irme, como si emigrar fuera parte de una corriente estética, un tatuaje cultural de todos aquellos que nacimos en los años ochenta. Como si emigrar fuera parte de nuestros influjos culturales y sociales y, por ende, debiera yo comportarme de manera afín en algunos sentidos…

Poco antes del amanecer, me invitó a pasar el verano con él en su apartamento de Copenhague. Así, tan solo porque —me dijo— le parecía vital que maneje el idioma de Hans Christian Andersen.

Antes de que el imprudente sol de Sabina entrara por la ventana, Antonio me hizo una canción al piano con mi nombre y mintió, como solo pueden hacerlo los hombres corteses, diciendo que se le daba de lo más bien tocar su guitarra eléctrica.

Y justo antes de despedirnos, antes de que yo me fuera para mi casa a dormir y lo dejara a él con su danza histriónica en la música danesa, con la venta de sus propiedades y con la planificación del entierro de las cenizas de su padre en los Pirineos, me hizo un café multimillonario, que me sirvió en una taza abundante…

—¿Tú sabes lo que pasa con la gente de nuestra generación, Diana? Que la vida le dio unas vueltas que te cagas.

—¿No es así siempre, para cualquier generación?

—No. Fuera de aquí la gente tiene un móvil con Internet lleno de aplicaciones para ligar y para hacer lo que le dé la gana… y hasta hay pantallas eléctricas que te miden el exceso de velocidad. Hay estrés y LSD para lidiar con eso. Pero vueltas no.

—No sé, Antonio. Creo que la vida te da siempre esas vueltas de las que hablas. Creo que donde quiera que estés, tienes que aprender a bailar samba.



altDiana Castaños (La Habana, 1986). Licenciada en Periodismo. Graduada del Centro de Promoción Literaria Onelio Jorge Cardoso. Escritora de guiones infantiles para radio. Premio de Periodismo 26 de Julio en 2008. Ha obtenido el Premio Calendario 2016 por No hay tiempo para festejos, el Premio Memoria 2016 por Lo blanco más allá de la luz y el Premio Pinos Nuevos 2016 por Josefina. Es miembro de la AHS.

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