ECOS DESDE BAYAMO: Contra los pronósticos, el Rey sigue en el trono

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ECOS DESDE BAYAMO: Contra los pronósticos, el Rey sigue en el trono
Fecha de publicación: 
30 Enero 2018
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Los Alazanes de Granma volvieron a levantar el trofeo de una Serie nacional cubana. Lo hicieron por segunda vez consecutiva este domingo 28 de enero en detrimento de los Leñadores de Las Tunas, aún cuando pocos especialistas se inclinaron a rendirle la pleitesía que merece el rey vigente de cualquier torneo.

No obstante, los dirigidos por Carlos Martí demostraron su clase al propinarle cuatro derrotas al hilo a Matanzas, después de caer en el primer choque. Los Cocodrilos habían sido la selección de mejores rendimientos antes de entrar a las semifinales de la liga, mas, otra vez dejaron a su afición con el deseo de un título.

Hacerse tan rápido con el boleto a la discusión del primer lugar obligó a los Alazanes a un reposo de varios días. Del otro lado, Las Tunas e Industriales estaban demasiado liados en su duelo como para pensar en el mañana. Un mañana que finalmente se fraguó a golpe de hacha.

El resultado salido de la porfía entre Leñadores y Leones se decantó por los primeros. Entonces Granma salió al camino en busca de los tuneros. Esos que tanta guerra dieron y a los cuales  sacaron del juego en siete partidos. ¡Siete!, enfrentamientos que iniciaron con par de derrotas en el estadio Julio Antonio Mella.

Ambos reveses avivaron la polémica alrededor de las posibilidades que tendrían los Alazanes de revalidar el título alcanzado en la 56 Serie Nacional. De paso, también marcaron la ruptura en la relación de armonía que habían vivido el manager Carlos Martí y la prensa especializada nacional un año antes.  

Sin transiciones el caballeroso Martí estuvo de pie frente al paredón construido por quienes le evaluaban desde la distancia. Ni siquiera su contundente éxito frente a Matanzas le daba el crédito mayoritario entre los comentaristas deportivos. Pocos le concedieron favoritismo alguno frente a Las Tunas.

Duros criterios emitieron los entendidos sobre el manejo de la alineación por el veterano director. Él por su parte, con toda la parsimonia que lo caracteriza, dijo: “Yo no voy a echar una pelea con la prensa nacional, porque sé que no la voy a ganar nunca.” Pero oriental al fin, no se quedó dado y ripostó contundentemente ayudado por la disposición de su jugador estrella Alfredo Despaigne que le pidió jugar el jardín izquierdo, para que Lázaro Cedeño, líder en jonrones en la Serie pero de evidentes lagunas defensivas, entrara al line up como bateador designado.

El movimiento fue el swing de derecha que desea todo boxeador. El estadio Mártires de Barbados no solo constituyó el viraje de la final, sino el escenario en el que el míster de los Alazanes, contra viento y marea, validó su hipótesis: “en playoff con tres pitcher abridores se resuelve.” Y otra vez, soportó estoicamente los señalamientos que lo acusaban de estar equivocado.

De regreso al predio de los Leñadores en busca de un triunfo, los Alazanes estuvieron bien cerca de agenciarse la corona en el sexto duelo, pero la casta de un hombre como Danel Castro, bateador designado y líder indiscutible de los tuneros, se interpuso en su camino.  Un bambinazo con las bases llenas fue su regalo a una afición que deliró y volvió a creer que el campeonato estaba al alcance de la mano.

Aunque ambos contendientes estiraron la gran final de la pelota cubana hasta el séptimo juego, todavía algunos recalcitrantes consideraban que a esas instancias, la presencia de candidatos pertenecientes a la zona oriental del país, no cumplía las expectativas. Craso error.

El último partido de la Serie número 57 de la liga cubana de béisbol no pudo ser más hermoso. Martí, fiel a su teoría, llevó al box al lanzador Alaín Sánchez en su cuarta salida en el play off. Del otro lado, Pablo Civil, mentor tunero, colocó a Yariel Rodríguez, que no  demeritó la confianza a pesar de que más de una vez estuvo en un volcán.

Los Alazanes que salieron delante en el mismo primer inning con una carrera, tuvieron todo el tiempo del mundo para sumar otra per cápita en la quinta y sexta entradas.  Condujeron los hilos del juego con criterio. Sánchez estaba en noche de gloria y sometió a los Leñadores a un férreo dominio por ocho capítulos completos.  

Pero en el noveno, hubo rebelión y Carlos Martí, después de que sus rivales descontaron una, echó mano otra vez a Raydel Martínez, su mejor y casi único cerrador, que se trepó al montículo con corredor en posición anotadora.
Martínez no traicionó la confianza de su mentor y resolvió. El muchacho toleró tres hits y con ellos una anotación, que fue a la cuenta de Sánchez, pero todo quedó ahí. El marcador no se movería más allá del 3x2 antes de que Las Tunas cediera el out 27. ¡Granma campeón!

Entonces aquellos que redujeron al mínimo las posibilidades de los Alazanes para levantar otra vez el trofeo, que lo veían casi imposible, tuvieron que hacer silencio. El rey conservó su corona.

Lo hizo imponiéndose en 9 de los 14 renglones ofensivos: average, carreras anotadas, hits, triples, jonrones, sluging, bases robadas, carreras impulsadas y bases por bolas; y en 9 de los 13 apartados del pitcheo: promedio de ganados y perdidos, juegos lanzados, juegos completos, juegos relevados, juegos ganados, juegos salvados, entradas lanzadas y ponches.

Ahora, con la vista puesta en la Serie del Caribe, que ya toca a las puertas, los Alazanes escogerán nuevos refuerzos y conducidos por Carlos Martí, se irán a México para medirse el sábado a los venezolanos Caribes de Anzoátegui. Allí, el rey cubano,  tampoco lleva el cartel de favorito. ¿Se repetirá la historia?

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