MIRAR(NOS): Fechas

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MIRAR(NOS): Fechas
Fecha de publicación: 
10 Febrero 2017
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La gente vive obsesionada con ellas. Entre las múltiples manías impregnadas en cada cual esa es una que se repite. En distintos usos horarios todas las personas marcan sus calendarios so pena de olvidar. Al final no olvidan pero sería imperdonable que les pasara.

 

Aún con la premura del día a día, desde niños empezamos a contagiar a los demás con ese recordatorio generacional. Me pasa a mí, por supuesto, con el 30 de enero y el 16 de diciembre. Para los cumpleaños tengo mejor memoria o quiero tenerla, supongo.

 

El caso es que en las escuelas incluso nos piden memoria de elefante para ordenar hechos históricos, no por mayor o menor importancia. No. Piden que recuerdes la fecha exacta. Cómo si todo no fuera fortuito.

 

A mí me da por pensar que ocurrieron tal o “mascual” día porque las condiciones incluso meteorológicas formaron parte de la conspiración cósmica para el devenir histórico. Más que un trabalenguas, cuando algo está para que ocurra, sin duda alguna... ocurre. No importa cuánto intentes apresurarte o retrasarte, según sea el caso o la conveniencia.

 

Prefiero no poner mucho asunto en ello. Simplemente, la vida va mucho más rápido que nuestras pobres y cortas mentes. Humanamente hablando uno tiene sus límites.

 

Llegados a este punto, por favor, no me tilde de conformista, pero piénselo en serio, al menos por cinco minutos o quizás menos. Dedíquese a recordar todas las ocasiones en que esperó con mucha ansia la llegada de una fecha. ¿Pudo adelantar los días?

 

Nadie puede adelantar a sus días ni una hora, a no ser que, como dije anteriormente, el universo se confabule y excepcionalmente se le añadan uno o dos minutos, quizás segundos debido a cuestiones más dadas a la astronomía que al azar.

 
Y de tanto que pretendemos recordar, inclusive, de tanto que nos obligan a recordar me pregunto a estas alturas ¿de qué me sirven ahora las líneas de conexión gramaticales? ¿Y si la memoria se agota, por exceso de capacidad? ¿Por recordar la teoría de Pitágoras empiezo a olvidar el nombre de mi madre, por ejemplo?

 

No culpo a mis profes ni a nadie en particular. ¿De qué me sirve saber que Colón llegó el 12 de octubre? Honestamente, me hubiera dado igual el 25, el caso es que arribara a puerto ¿o no?

 

Si por guardar raíces cuadradas en mi cabeza empiezo a olvidarme de cuestiones más medulares, no me lo perdonaría. En medio de las nuevas tecnologías ahora, perdonen los matemáticos, no me sirven ni los productos y allí, en mi celular, puedo guardar recuerdos más recientes pero ¿y los de antes? ¿Los de mi primera vez caminando o hablando? ¿Cómo los recupero?

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