¿Cómo esperan los cubanos el nuevo año?

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¿Cómo esperan los cubanos el nuevo año?
Fecha de publicación: 
31 Diciembre 2016
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“¡¿Yuca con mojo y cerdo asado?!”, mi interlocutor se sorprende al  otro lado del auricular, como deseando estar de este lado de la Isla para disfrutar junto a la familia de una cena que, generalmente, es deliciosa.

 

Para los cubanos la celebración por el nuevo año no comienza los días finales de diciembre, sino que desde días antes el ajetreo de preparar la cena pone en “jaque” a todos en la casa.

 
Unos buscan “la carne”, otros las viandas, “preferentemente yuca”, en tanto se compran o se hacen dulces riquísimos, entre los cuales los llamados buñuelos ocupan un lugar especial.

 

En la mayor parte de los hogares —al margen de la economía de cada cual— no falta el cerdo, el pollo, el pavo, y se da la bienvenida a cuanta otra iniciativa culinaria aparezca, incluyendo croquetas y ensaladas frías.

 

Pero más allá de la cocina, muchas jóvenes prefieren lucir una nueva muda de ropa y se ponen a tono con los nuevos peinados, con cabellos planchados o queratinosos. “Hay que presumir todo el tiempo”, me aseguró Sheyla, una joven quinceañera que desde hace días anda de fiesta.

 

En víspera de año nuevo resulta apropiado “pedir todo lo que no se tiene, lo no logrado, pero deseado”, me comentó una amiga, aunque no me confesó sus aspiraciones.

 
Ponerse ropa interior de color roja, quizás, asegure una pareja para el año nuevo; dar una vuelta a la manzana puede que “promueva” algún viaje al exterior; tirar justo a las doce de la noche un cubo de agua limpia para la calle, “pues traerá cosas buenas”.

 

Creencias y comportamientos se combinan muy bien este día. Mi amiga Mary, quien reside en la oriental provincia de Santiago de Cuba, limpia la casa de atrás hacia delante, y con un tabaco en la boca. ¿Quién sabe con qué propósito?

 

En tanto, en Pijirigua, pueblo de la provincia de Artemisa, en el occidente del país, una costumbre arraigada es quemar un muñeco. “Días antes los muchachos del barrio recogen yerbas secas, y buscan camisas y pantalones viejos. La cabeza la preparan con un coco seco o una pelota, y así lo van armando. A las doce de la noche se quema en la calle y luego se tira agua. Con ello se va todo lo malo del año viejo”, me contó una colega que reside en esa localidad.

 

Los cubanos conmemoramos el fin de año, y al día siguiente, es decir el Primero de Enero, celebramos el aniversario de la Revolución, el Día de la Liberación Nacional que, en esta ocasión, festejaremos con la tristeza de la pérdida física de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro.

 
Sin embargo, al margen de la tristeza del pueblo, en los hogares, seguramente, no faltarán ni la yuca con mojo, el cerdo asado, la cervecita Cristal o Bucanero (de fabricación nacional), y el buen ron que tanto nos enorgullece.

 

A pocas horas de dejar este 2016 atrás, “brindo por ti y por mí”, como decía una canción, con la certidumbre de que el año nuevo nos traerá cosas buenas para todos. Entonces, levantemos las copas y pidamos el mejor de los deseos: ¡Feliz 2017!

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