Invierno en Cuba: el latido de la bufanda

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Invierno en Cuba: el latido de la bufanda
Fecha de publicación: 
8 Febrero 2016
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Tal y como se había anunciado, este enero empezó a soplar el mono.

Además de las lluvias, abundantes y molestas, el termómetro va para abajo que asombra. Tanto, que en el sitio web de nuestro Instituto de Meteorología, en el pronóstico extendido para el próximo lunes 25 se anuncian 18 grados como temperatura mínima, y 16 grados para el martes.

Como en diciembre la cosa fue de tiranticos, escotes y camisetas, en cuanto se sintió el primer fresquito de este enero la gente empezó a darle movimiento a closets, escaparates, maletas y jabas en busca de la ropa de invierno. Esa que más de una vez se ha pasado un par de años bien doblada, acumulando olor a guardado y potenciales estornudos.

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Y en esto de la moda invernal, ¡mira que los cubanos hemos cambiado!

Quienes se acercan o ya rebasan el medio siglo, seguro recuerdan aquellos populares 24 x segundo. Eran unos abriguitos —chubasqueros también les llamaban— de tela impermeable y reversibles, con botoncitos metálicos de presión y una capucha.

En combinaciones tan armónicas como naranja y verde, rosado y amarillo, rojo y carmelita u otras aberraciones cromáticas, los cubanos de aquella época andábamos en mayoría cubiertos por esos abrigos. Abundaban tanto, que les llamábamos 24 x segundo porque se les veía pasar casi a la misma velocidad que los fotogramas de los rollos de películas.

Ahora son solo un recuerdo que irá languideciendo —o no— junto a los muñequitos rusos, los vasitos plásticos de yogurt a 25 centavos, el champú Fiesta y el Desodoral.

Uno se asoma hoy a un balcón o a una ventana en piso alto y es bien diferente el panorama de los atavíos de invierno. Desde que las temperaturas bajan solo un par de grados en relación con lo habitual, ya empiezan a asomar las bufandas con sus flecudas individualidades.

Tú las y los ves sudando tanto, que el pelo se les pega al cogote, pero ahí siguen con la bufanda atada de las más novedosas maneras al sol del mediodía.

Junto con estas piezas y sus primas hermanas, las estolas, chales o fulares, empiezan también a andar por las calles cubanas las chaquetas, enguatadas, pulóveres de cuello de tortuga, ponchos y hasta sobretodos al más puro estilo inglés o ruso.

Las tiendas de ropa reciclada (trapichopin), junto a otras alternativas, propician tal diversidad en la pasarela invernal, actualizada también en consonancia con la información que nos llega por las nuevas tecnologías.

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Con la creciente penetración de internet en la cotidianidad cubana, especialmente a partir de las zonas Wifi, la moda llega cada vez más rápido a este archipiélago.

Mientras, según reportó Prensa Latina, la mayor tormenta invernal de la temporada llegó este martes a las principales ciudades de la costa este estadounidense, y golpeó en particular a Washington D.C. y Nueva York, en esta encrucijada caribeña no solo vivimos un invierno más lluvioso que de costumbre, sino, aunque algo tarde, también desempolvamos los abrigos, que ya no son aquellos 24 x segundo.  

Cuba es, como indica la publicidad para el turismo, un eterno verano, y extranjeros de todas las latitudes lo confirman remojándose ahora mismo en nuestras playas y piscinas, mientras nosotros llevamos con orgullo bufandas y sobretodos.

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