MIRAR(NOS): En CubaSí, hablemos de sexualidad

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MIRAR(NOS): En CubaSí, hablemos de sexualidad
Fecha de publicación: 
6 Marzo 2015
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“El sexo es una de las nueve razones para la reencarnación... Las otras ocho no son importantes”.
Henry Miller

 

El siglo XXI ha resultado el contexto. Un sucinto examen, grabadora en mano, permite comprobar la veracidad, por lo menos la verdad de las mayorías, sobre un criterio: casi toda la humanidad ha asistido a la asunción plena de la sexualidad como un elemento insoslayable en la vida de los individuos.

 

En 2015 se defienden posturas feministas con desenfado y sin el rubor de antaño se publican en páginas digitales, de todo el mundo, uniones matrimoniales que involucran a individuos del mismo sexo. Hablar de sexualidad se ha tornado moda, por mal que les siente a algunos que todavía no entierran conceptos decadentes.

 

El inicio de los tiempos delineó especificidades para la adecuada convivencia. Así las sociedades preconfiguraron condicionamientos éticos del matrimonio como la virginidad femenina, aunque algunas variantes (las menos) incluían que el sagrado requisito también fuera respetado por los hombres.

 

La trasgresión de tales reglas suscitó dramas reflejados en la literatura, la música… y se estableció el consecuente castigo… para nosotras en la generalidad de las veces.

 

Al parecer el nuevo milenio, como en una suerte de plus, trajo consigo que se normalizaran los goces premaritales, y en consecuencia los largos noviazgos formales se han extinguido.

 

Recuerdo que al iniciar el preuniversitario (2004) era raro encontrar una muchacha que ya hubiera tenido relaciones sexuales. No olvido que todas nos congregábamos con los ojos como platos y los oídos bien atentos… frente a la cama de la “más experimentada”.

 

Ya en la universidad, apenas tres años después, la misma situación adoptó connotaciones diferentes. Entonces la extraterrestre era aquella (yo incluida) que no hubiera tenido su “primera vez”. En más de una ocasión me vi tentada a mentir, pero preferí callar so pena de que encontraran algún error en mi mentira.

 

Hasta que mi comportamiento delató que era “virgen”, aunque hasta hoy no me queda claro la situación específica que me señaló ante el resto.

 
Muchos jóvenes varones también prefieren mentir antes de pasar por inexpertos. No es asunto de una sola latitud, muy por el contrario. Es una retórica propia del modelo de la masculinidad imperante en el que importa más la aritmética que los sentimientos, según lo manifiesta el filósofo mexicano Juan Guillermo Figueroa, partidario de enseñar a los hombres a cuidar de sus propios derechos en este terreno para hacerlos más libres también en el disfrute.

 

Más allá de filosofías es menester desmitificar todo lo concerniente al comienzo de la vida sexual. Las épocas sin mucho miramiento deben liberarse de lastres puramente atávicos que tal vez tuvieron sentido en el pasado, pero ahora apenas subsisten en representaciones sociales de relaciones ya en franca evolución.

 

Hablar de sexualidad no tiene por qué ser considerado pecado ni delito. Practicar el sexo debe ser ante todo una elección responsable… y si no lo es, debemos ser entonces lo suficientemente maduros para asumir los retos.

 

CubaSí ofrece la oportunidad de que puedan enviar a nuestra página los posibles temas que quisieran conocer más a fondo, así como sus comentarios sobre aquellos que les pongan las neuronas intranquilas. Cada viernes la cita es en esta sección y el pretexto es Mirar(nos).

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