Congreso de Washington: Su papa más podrida

Congreso de Washington: Su papa más podrida
Fecha de publicación: 
27 Octubre 2012
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Esto complicó aún más su situación porque ya arrastraba acusaciones sobre mal uso de dinero personal o reservado para campañas electorales.

Un documento de la referida Comisión señala que Rivera recibió dinero “cuando sabía o debía haber sabido que le había sido dado para influir en su voto o sus acciones oficiales”.

Agrega que al recibir ingresos de la Southwest Florida Enterprises (SFEI) cuando era miembro de la Cámara en ese estado crearía un conflicto entre sus intereses privados y los públicos.

Sin embargo la propia Comisión actuó después a la inversa cuando, aduciendo normas técnicas, lo liberó de culpas por emitir un voto a favor de una ley que benefició a la citada empresa.

Pero le descubrieron la patraña de haber solicitado y aceptado la devolución de dinero estatal por supuestos gastos de viajes ya cubiertos a cargo de necesidades de oficina y campañas electorales.

También que violó la Constitución de la Florida al enmascarar la magnitud sus bonos, acciones e ingresos secundarios correspondientes a cinco años consecutivos a partir de 2005.

Mientras estuvo en el parlamento de ese estado fue blanco de diversas investigaciones por estar sostenidamente vinculado a grotescas maquinaciones.

Ello no significó allí un problema para su ascenso político, pues en 2010 lo eligieron para una banca de la Cámara de Representantes de Washington.

A horas de asumir esa responsabilidad la policía le seguía los pasos debido a graves imputaciones que pesaban sobre él, todas enlazadas a su comportamiento ilegítimo.

Una brillante síntesis de su  historial tuvo lugar en agosto último, en ocasión de las elecciones primarias destinadas a seleccionar candidatos para las elecciones de noviembre.

¿Qué se descubrió? David Rivera empleó grandes recursos para fabricar un oponente del mismo partido a su rival demócrata, Joe García, con la intención de restarle apoyo.

En medio de otro escándalo se conoció en Miami que ese falso aspirante se llama Justin Lamar Sternad, a quien Rivera, solo para conseguir votos por correo le hizo llegar en secreto 47 000 dólares.

Como testigo principal de los hechos figuraba Ana Alliegro, la cual  desapareció misteriosamente poco antes de reunirse con una fiscal federal para hablar sobre el caso Rivera-Sternad.

Hasta ese último se volvió ahora contra el primero y de los tres congresistas republicanos de la Florida solo Rivera ha sido alejado de los actos de Mitt Romney.

Sin embargo, lo nuevo no radica en nada de eso. Lo nuevo es que una figura tan extremadamente desprestigiada se haya mantenido años como integrante del parlamento floridano y el Congreso federal.

Pero, además, como uno de los más drásticos e implacables enemigos del sistema político existente en Cuba, solo o haciéndole coro a Ileana Ros-Lehtinen, Marco Rubio y los Díaz-Balart.

Sus antecedentes delictivos no le habrían permitido llegar a la  Asamblea (Parlamento) Nacional, y por votación nunca podría ser elegido ni para el más sencillo cargo en un municipio de la isla.

Contundente muestra para quienes deseen hablar sobre democracia de forma concreta, aunque solo fuese al inicio como cuando se roza la punta de un iceberg.

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