Insumisa vestida de hombre inspira y transgrede estereotipos

Insumisa vestida de hombre inspira y transgrede estereotipos
Fecha de publicación: 
20 Febrero 2020
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Suiza, cubana, mujer, hombre, médico, esposo, amante, transgresora, son vocablos que saltan sin pensar de solo escuchar su nombre, porque Enriqueta Favez (1791-1856) rompió con todos los estereotipos en una sociedad ciega ante la diversidad y espantada de lo que es capaz una mujer cuando se atreve a soñar.

En la contemporaneidad varios creadores se han acercado a su vida, porque su espíritu sigue siendo un desafío, destacó el historiador cubano Julio César González-Pagés, autor del texto Por andar vestida de hombre, y quien marcó la reaparición de Favez tras una intensa investigación antropológica.

La personalidad de Enriqueta o Enrique, Favez o Faber, simboliza la libertad negada a aquellas mujeres que históricamente han transgredido los roles, motivo por el cual fue juzgada con severidad pues no querían ver repetir su ejemplo, apuntó González-Pagés en exclusiva con Prensa Latina.

Publicado en 2012 por la Editorial de la Mujer, el volumen constituye el preámbulo de una oleada de obras llegadas después, a pesar de que la investigación inició en la década de 1990, estaba lista en 2006 y vio la luz un lustro luego, porque era considerado un texto polémico para una Cuba sin estar lista para esta historia de transgresión.

Desde entonces hacia acá, Enriqueta ha traído muchas tormentas, su paso tanto en vida como en nuestra obra está lleno de anécdotas y fuerzas naturales, es una mujer que quebrantó normas y prejuicios, apuntó el escritor, profesor y antropólogo González-Pagés. Mi texto y la obra de otros creadores parten de reivindicar su espíritu.

Juzgaba por andar vestida de hombre, Enriqueta fue inspiración para Fernando Pérez y Laura Cazador con la película Insumisas; Rolando Almirante con el documental Enriqueta y Adela; la canción Libertad disfrazada, de Tanya; la obra teatral Escándalo en la trapa, de Tony Díaz; y una escultura en proceso de creación de José Villa Soberón, la cual, revestida en bronce, enaltecerá la personalidad de la médico suiza.

Para Pérez, Enriqueta representa el espíritu de ir más allá y el no ser conformista con las estructuras tradicionales, por lo cual llevó al cine una interpretación de su vida, marcada por la lucha contra la discriminación.

Asimismo, el cineasta, autor de filmes como José Martí: El ojo del canario, Clandestino, La vida es silbar y Suite Habana, puso sobre la opinión pública un tema necesario a debatir en materia de inclusión y derechos de las mujeres.

En declaraciones a la prensa, la realizadora suiza Cazador señaló que a pesar de ser una historia de hace doscientos años, la película tiene una resonancia muy contemporánea porque trata de la libertad, de cómo el ser humano lidia con la sociedad y transgrede códigos, costumbres e incluso leyes.

Por su parte, el crítico Gerardo Fulleda León definió Escándalo en la Trapa, como una de las puestas en escena más transgresoras tanto estéticas como conceptuales, que abordó la vida de Favez desde su primera presentación, pues el director Díaz irrumpió en el acontecer del teatro cubano con una pieza que ha sido retomada en otras ocasiones por el también dramaturgo José Ramón Brene.

'En aquel entonces (2006), no se tenía la percepción social de ahora, pero desde ese periodo nos parecía discriminatorio que se marginara por cuestiones de estereotipos', enfatizó Fulleda, quien agregó que la propuesta fue un escándalo en su tiempo, pero fue defendida siempre como cuestión necesaria dentro del arte en la isla. De acuerdo con el estudio de González-Pagés, actualmente no sobrevive casi nada de Enriqueta, -solo documentos aislados en bibliotecas, museos, archivos y colecciones privadas-, pues sus restos desaparecieron con el paso del huracán Katrina por Nueva Orleans, Estados Unidos, sitio donde su existencia tuvo final en 1856.

Ante tal panorama, resalta entonces el empeño del artista de la plástica Villa Soberón empeñado en inmortalizar su imagen en una escultura de bronce en tamaño real, la cual será enclavada en la Alameda de Paula, en esta capital, próxima al último emplazamiento donde ejerció la medicina en esta isla tras ser juzgada por haber vivido con las prerrogativas de un hombre.

El proyecto, financiado por la Embajada de Suiza en la nación caribeña e impulsado por Olivier Praz y González-Pagés, constituye una interpretación escultural de la suiza-cubana que trabajó en el ejército de Napoleón, desde la percepción del Premio Nacional de Artes Plásticas en 2008, autor de una veintena de esculturas monumentales.

Casada a los 15 años, viuda tres años más tarde, con una hija que murió a los pocos días de nacida, cambió sus ropas y usurpó el rango del esposo para estudiar medicina en París, estuvo al servicio de las tropas napoleónicas como cirujano y llegó a Cuba en 1819.

En la nación caribeña, Faber retó todas las leyes establecidas para las mujeres de su tiempo, tuvo que travestirse para ejercer la medicina, rompió barreras raciales al prestar servicios a personas de raza negra y se casó con otra mujer: Juana de León.

La escandalizada sociedad católica burguesa puso a Enriqueta en prisión en La Habana, para luego enviarla a vivir con sus parientes en Nueva Orleans, donde fue enviada a un convento y como la Hermana Magdalena ofreció servicios médicos a los pobres, haciéndose luego misionera en México.

González Pagés insistió, además, que sería 'aventurado definir una identidad de género de Enriqueta', no obstante, 'se puede asegurar que no se vistió de hombre solo porque le gustaba o para ejercer como galena', sino 'porque se sentía como tal, libre para amar y casarse con otra mujer heterosexual'.

Autor de varios libros, entre ellos En busca de un espacio: Historias de mujeres en Cuba y Las Hijas de Galicia (2003), presentados durante la 29 Feria Internacional del Libro, celebrada en esta capital del 6 al 16 de febrero, González-Pagés retomará el volumen basado en la vida de Favez el próximo día 22 en el espacio Café Wichy del Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz.

El encuentro, titulado Una mujer vestida de hombre, devendrá ocasión para el intercambio entre el escritor, el escultor Villa Soberón y el realizador Fernando Pérez, un trío de intelectuales, que, desde la distancia temporal, también han marcado la extraordinaria historia de Enriqueta Favez, esa que marcó el camino de la l feminismo en Cuba.

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