Jorgito Hernández cambió las piscinas por los cuadriláteros

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Jorgito Hernández cambió las piscinas por los cuadriláteros
Fecha de publicación: 
15 Diciembre 2019
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El primer campeón mundial del boxeo cubano, y también titular olímpico, soñó de pequeño ser nadador, pero gracias a los azares de la vida, terminó sobre los cuadriláteros, en los que consiguió una meritoria carrera, tanto como atleta, como luego, al convertirse en entrenador.

Jorge Hernández, quien falleció en las últimas horas, dejó a un lado sus anhelos acuáticos porque padecía asma, y se le negó de pequeño la posibilidad de dedicarse a la natación.

Eran criterios errados en ese momento, y años después de demostró que lejos de ser un impedimento, la práctica de deportes, y en particular la natación, es muy útil para los asmáticos.

Pero en este caso lo más importante que ese aparente revés lo llevó a acercarse al gimnasio Roberto Poland, ubicado en el marianense barrio Los Quemados, y allí empezó su idilio con el arte de los puños.

Llegó a la preselección cubana de boxeo en 1972, luego de proclamarse subcampeón nacional, y al año siguiente ganó la corona del patio, por lo que fue incluido en el equipo para el Mundial de 1974.

Siempre dijo que su presea dorada en esa lid fue la victoria más importante de su carrera deportiva, porque para llegar al equipo grande tenía que superar a figuras destacadas como Rafael Carbonell y Julio Rivera.

En la justa habanera, consideró que su pelea más complicada no fue la del título contra el kenyano Steve Mushoky, que ganó 5-0, sino su pleito frente al campeón olímpico de Múnich 1972, el húngaro Georgy Gedo, por decisión dividida.

Aunque también se coronó en los Panamericanos de 1975 y los Centroamericanos de 1974, su triunfo más recordado es el de los Olímpicos de Montreal 1976, que cerró con veredicto de 4-1 ante el norcoreano Byong Uk Li.

Su momento agrio llegó en la cita estival de Moscú 1980, cuando el colectivo técnico decidió rebajarlo a 48 kilos, a pesar de que ya era el mejor 51 a nivel nacional. En su primera pelea, fue derrotado por el local Vladimir Miroshmichenko, quien más tarde logró la medalla de plata.

Tras el retiro en 1981, Jorgito se graduó de Licenciado en Cultura Física y comenzó a ejercer la profesión desde la base hasta llegar al equipo Cuba, donde llevó de la mano a púgiles como Maikro Romero, Guillermo Rigondeaux o Yuriolkis Gamboa, y su empeño en las aulas lo impulsó también a culminar un diplomado de periodismo deportivo, otra de sus pasiones.

Lamentablemente su salud le impidió mantenerse en el colectivo de entrenadores de la escuadra nacional, pero a pesar de eso era frecuente encontrarlo por La Finca, y en los carteles de la Serie Mundial de Boxeo.

Lamentablemente ya no estará entre nosotros, pero sus logros mantendrán viva su memoria.

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