martes, 19 junio 2018, 04:58
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El periodismo que se prestó para armar el escenario falso de esta guerra cruel, es culpable como lo son los que arrojan las bombas, los que torturan y asesinan.

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Cuba advirtió en la ONU sobre el incremento de los gastos militares, los cuales ascendieron en los últimos 10 años en un 49 por ciento.

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Los recientes bombardeos de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) a los puertos de Libia, hundiendo ocho barcos civiles han causado un desastre humanitario en ese país, víctima de la ilegalidad internacional y de uno de los más aceitados esquemas de desinformación y silencios informativos.

Esto sucede en el marco de una sucesión de invasiones coloniales que auguran otras tragedias en el mundo, si no se detiene este brutal avance expansivo de Estados Unidos y sus aliados.

Si algo faltara en el armado contrainsurgente de Washington y los "cruzados" del siglo XXI contra Libia, -que decidieron la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas(ONU)el pasado 17 de marzo sin analizar informes que negaban los supuestos bombardeos del gobierno libio contra civiles- ahora se agrega otra medida de dudosa legalidad como es la decisión del fiscal Luis Moreno Ocampo de la Corte Penal Internacional (CPI), ordenando la detención de Muammar El Khadafi, su hijo y otros, por presuntos crímenes de lesa humanidad.

Esta decisión está basada exclusivamente en informes de los llamados "rebeldes" de la OTAN en Benghazi, es decir de los invasores en ese país norafricano.

Según el propio Moreno Ocampo, esto lo hizo por solicitud de la ONU , con lo cuál queda en claro que la CPI está pasando a ser otro organismo al servicio de planes anexionistas, que han derivado en la invasión y ocupación colonial de países como Afganistán e Irak y como se intenta ahora en Libia.

El fiscal no tuvo ningún reparo de conciencia al anunciar la apresurada decisión de la CPI , en momentos en que la OTAN asesinaba en Trípoli el 29 de abril de 2011 a un hijo de Khadafi, a tres de sus nietos menores de cuatro años y a centenares de ciudadanos de ese país, a lo que se agregan los heridos que abarrotan los hospitales que quedan en pie.

Y nada ha hecho ante el asesinato de 11 líderes religiosos y otros, entre ellos niños, víctimas de un bombardeo a un centro infantil. Esta actuación del fiscal de la CPI se confronta con la indiferencia del mismo ante las denuncias y pruebas que se acumulan desde hace años en casos como el régimen de Báhrein, (la dinastía monárquica Al Khalifa)entregadas por sacrificados organismos humanitarios sobre crímenes de lesa humanidad, ejecuciones extrajudiciales, torturas, desapariciones, lo que sigue sucediendo en estos momentos en ese país.

Tampoco actuó la CPI ante los bombardeos israelíes sobre el pueblo palestino de Gaza, encerrado en la mayor cárcel a cielo abierto del mundo, ni en El Líbano, ni ante la masacre cometida por tropas israelíes, en aguas internacionales cuando asaltaron una flotilla de barcos con pacifistas.

Y menos aún ante los crímenes de lesa humanidad, exhibidos por televisión cometidos en Afganistán o Irak, donde ya se calcula más de un millón de muertos a manos de las tropas extranjeras de ocupación.

Los fiscales de la CPI no han visto Guantánamo, ni una larga lista de situaciones similares. Si la CPI se preocupara por los pueblos agredidos, algo habría hecho ante el bloqueo criminal de Estados Unidos contra el pueblo cubano, un sitio medioeval que dura más de medio siglo y que tanto daño ha causado.

Esta Corte -cuya creación dejó muchas dudas que parecen razonables a la luz de estos nuevos y otros recientes sucesos" parece decidida a tomar ahora resoluciones favorables a los impulsos guerreros y las necesidades del poder hegemónico.

En realidad todo se blanquea y ya nadie disfraza las intenciones verdaderas: la "exclusión aérea" resuelta por la ONU se transformó en bombardeos permanente de las fuerzas que iban a "pacificar" y a "proteger" a un pueblo, al que están matando, además de producir daños contra miles de edificios públicos, escuelas, hospitales, ministerios, radios, sedes televisivas y hoteles.

Saif al Arab Khadafi, y sus pequeños hijos murieron junto a otra cantidad de víctimas, en un ataque aéreo lanzado por la OTAN en Trípoli, tratando de asesinar a Khadafi quien estaba en el lugar con su esposa.

El bombardeo fue una doble provocación de la OTAN porque en esos momentos y una vez más Khadafi llamaba a negociar un cese del fuego con la OTAN.

"Hasta este momento Libia está dispuesta a aceptar un cese del fuego, pero un cese del fuego no puede ser unilateral dijo Khadafi por la TV estatal de su país y agregó "nadie puede obligarme a dejar mi país, y nadie me puede decir que no debo luchar por mi país", a la vez que exigió que un acuerdo de cese del fuego sea firmado por todas las partes involucradas en el conflicto.

Por supuesto que nadie de los que conforman el llamado Consejo Nacional de Transición (CNT), creado a instancia de los invasores y no como sostienen los medios hegemónicos, por "el pueblo rebelde", aceptaría un alto al fuego y una negociación que salvaría muchas vidas, porque esta "guerra" es una cuestión de negocios, de geoestrategia y de asegurar el control de los recursos del mundo al precio de anular todas las soberanías y no otra cosa.

Estados Unidos y sus aliados europeos -que una vez más quedarán relegados si llega a concretarse la toma de Libia- no están allí para pacificar sino para invadir porque no se trata de una "misión humanitaria" sino de un nuevo asalto colonial y ocupación de un país.

El actual vicepresidente(porque hubo varios en un escaso tiempo) del Consejo Nacional de Transición (CNT), Abdelhafizh Ghoga dice ahora que "la gente en Libia no puede imaginarse ni aceptar un futuro en el que el régimen de Khadafi esté presente", como si él representara la liberación y no la entrega del país.

Pero, en tanto, lo que arde por bombas a solicitud de estos "rebeldes" son casas donde viven familias. Como se sabe mediante las leyes libias -que nadie cita- cada libio tiene derecho a una casa y salud y educación gratuitas, entre otros que su constitución establecía,

Un ojo de la CPI ve crímenes de lesa humanidad en un lado, pero el otro se tapa -como lo hacen los piratas-cuando esos crímenes están documentados fehacientemente y sus responsables están amparados por el poder hegemónico.

Desde que el 31 de marzo pasado la OTAN , se puso al frente de los ataques, en una maniobra de Estados Unidos para apaciguar "los entusiasmos" franceses y británicos y advertir quien en realidad manda en estos asuntos, se han realizado más de cinco mil operaciones aéreas sobre el país, entre ellas más de dos mil bombardeos.

La ONU ampara bombardeos

El objetivo primario de acuerdo a la Resolución 1973 era "supervisar la zona de exclusión aérea", mantener el embargo de armas y proteger a la población civil.

Ahora la población civil está desprotegida ante los bombardeos de la OTAN y ya no se trata de evitar los supuestos ataques de Khadafi contra la población civil, sino de derrocar al gobierno, lisa y llanamente y de armar con dineros del Estado libio a los "rebeldes" que están bajo el amparo de los invasores.

Aprovechando el marco de las revueltas en Túnez, Egipto y otros países se armó el levantamiento "popular" en Benghazi y otras ciudades, con aceitada mano externa, como lo reconoció el presidente de Estados Unidos Barack Obama el 30 de noviembre de 2010, en The New York Time, al admitir que desde hacía tiempo había mandado a comandos de la CIA a Libia para ponerse en contacto con los presuntos rebeldes y orientarlos y asesorarlos.

Cada vez se conocen más datos sobre el ingreso de mercenarios, a los que curiosamente algunos periodistas europeos definieron como "tribus" de las zonas fronterizas "en rebelión" contra Khadafi, por motivos religiosos y "tribales".

Las "tribus" en realidad fueron mercenarios muy bien armados (con armas que llegaron de manos del ejército de Egipto entre otros)los que se escurrieron por las fronteras porosas para crear el foco que se necesitaba para intervenir en Libia.

La voz de la razón para detener esta masacre no se escucha. Cada llamado al diálogo es respondido con bombardeos, como lo ha registrado la agencia Prensa Latina cuando describe (17-5 2011)los ataques contra "edificios residenciales" y oficinas gubernamentales que "sufrieron daños considerables" entre ellos un hotel que albergaba periodistas extranjeros.

Por supuesto que los invasores no aceptarán nada y ¿por qué habrían de hacerlo si ya estaban preparados con barcos, aviones, portaviones y demás desde mucho antes de que se hablara de "inquietudes" en Libia? .

Y en la oleada de bombardeos, como lo relata también PL se afectaron viviendas y mientras las casas "quedaban envueltas en llamas" sus habitantes huían por las calles.

En esos días la OTAN bombardeó también áreas periféricas como una planta petrolera en Ras Lanuf, respondiendo a un pedido de Gran Bretaña y de la "oposición armada" libia "para intensificar y ampliar sus ataques".(PL)

¿Qué clase de rebeldes libertarios pedirían que se bombardeara a su pueblo y a su territorio?.

En sus esfuerzos negociadores Libia envió una delegación a Moscú a la vez que anunciaba una amnistía para "alzados arrepentidos y mercenarios" respaldado por un acuerdo del denominado "foro de notables" y ancianos de la Conferencia Nacional de Tribus Libias, en una reunión con representantes de más de 860 etnias. Estos llamaron a "hacer todo lo posible para lograr la paz, la unidad y el diálogo entre los libios a partir de un alto el fuego y una solución negociada al conflicto".

La respuesta es la intensificación de los ataques.

El pasado de 21 de mayo el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia Serguei Lavrov advirtió que la OTAN incumple el mandato de la ONU. Por su parte el portavoz oficial de la Cancillería , Alexander Lukashevich, señaló que pese a asegurar que en Libia se toman las decisiones correctas, la OTAN persiste en derrocar al gobierno de ese país, para lo cual nadie le dio mandato alguno", a la par que se pronuncian por una salida negociada al conflicto en Libia (Prensa Latina).

Esta posición aparece como una respuesta definida a la propuesta de David Richards, jefe de las Fuerzas Armadas británicas quien se pronunció por aumentar "el rango de sus objetivos" para "acabar" con Kadhafi, como reportaron diversas agencias.

"Se puede o no tener simpatía por el primer Kadhafi o por el Kadhafi de los últimos años, pero definitivamente no se puede estar del lado de los "cruzados" ni de la prepotencia de los fabricantes de bombas y los comerciantes de oleoductos. Estas gestas sólo producen muertes sobre muertes hasta que el planeta entero caiga en la lista negra", advierte desde Italia el analista Gabriel Impaglione.

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Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez, en el debate general del 66 período de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Nueva York, 26 de septiembre del 2011.

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En las últimas semanas, un plan concebido por la ultraderecha estadounidense y coordinado por la Oficina de la Sección de Intereses en La Habana se ha puesto en marcha para alentar la difusión de rumores, con calidad de versiones periodísticas no comprobadas, de que el grupo de disidentes las Damas de Blanco es objeto de violentas represiones policiales ordenas por las autoridades del gobierno cubano.

La grosería de tal plan contra Cuba -que ni la ultraconservadora CNN podría probar con imágenes reales, salvo que se haga un montaje como ocurrió a principios de agosto con la plaza verde de Trípoli, para dar la idea de que la capital libia ya estaba tomada por los «rebeldes»-, no representa ninguna ingenuidad ni una provocación doméstica no calculada. Todo lo contrario, forma parte de los globos de ensayo que los sectores de ultraderecha de Estados Unidos están activando para ir generando gradualmente un ambiente favorable para sus planes de intervención militar contra Cuba.

El peligro de una guerra imperial contra Cuba no es una especulación. Es una amenaza real para la mayor de las Antillas -que hace más de cincuenta años osó elegir el camino del socialismo- y para todos los países de América Latina que se han atrevido a partir de la última década del siglo XX y principios del XXI a levantar su voz de dignidad, soberanía e independencia ante el imperio más poderoso y cruel que la historia de la humanidad haya conocido jamás.

Vayamos por partes. El 27 de agosto de este año, a escasos cuatro días de que la OTAN -brazo militar transnacionalizado de Estados Unidos- y las tropas organizadas y financiadas por la Casa Blanca y otros países europeos tomaran Trípoli, uno de los consejeros para asuntos internacionales del presidente estadounidense Barak Obama se jactaba de que la estrategia de intervención militar en Libia «podría aplicarse también en otros casos». La mirada se dirigía en lo más inmediato a Siria y en América Latina a Cuba.

Se trata de Ben Rhodes, quien, tras esforzarse por establecer una diferencia con lo que hizo Bush e impulsa ahora Obama, sostuvo que el primero alentaba guerras de «ocupación» bastante costosas, y el segundo «de liberación nacional» con poca inversión. Y la justificación para la aplicación de este «nuevo modelo» de intervención, como lo ha bautizado este asesor del Departamento de Estado, es que para su éxito se debe presentar una doble combinación: la existencia de un «movimiento nacional» democrático y la responsabilidad internacional de Estados Unidos y sus aliados para apoyar con acciones militares.

En este caso, desde hace varios años la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA) ha organizado varias iniciativas contrarrevolucionarias. Una de las agrupaciones que mayor financiamiento recibe es la denominada Damas de Blanco, que integrada por familiares de presos contrarrevolucionarios o incluso de reos privados de libertad por causas comunes, se ha dado a la tarea, infructuosa, de intentar extender sus actividades de La Habana a otras provincias cubanas.

Las Damas de Blanco -que han sido protegidas por las autoridades cubanas de las espontáneas reacciones en su contra protagonizadas por la inmensa mayoría del pueblo cubano, que se niega a ser colonizado nuevamente- mantienen una activa como agresiva campaña contra la revolución cubana a pesar de que sus familiares han sido liberados y muchos de ellos han salido a España hace varios meses, pero además, han conformado «el grupo de apoyo» con reconocidos antisociales y expresos, todos a sueldo. 

Pues bien, este pequeño grupo de activistas financiado por Estados Unidos y algunos gobiernos europeos son la punta de lanza, según parecen desear algunos ultraconservadores, para ir alentando -bajo el pretexto de protección de la población civil-, una intervención militar de la OTAN contra Cuba, lo cual daría paso para hacer lo mismo con Venezuela, Bolivia y Nicaragua, por citar a los procesos políticos más radicales de América Latina y el Caribe.

La amenaza de esa intervención tiene sus orígenes en la Cumbre de Lisboa, de noviembre de 2010, cuando la OTAN formuló su nuevo concepto estratégico que le da la atribución de intervenir en cualquier lugar del mundo y por el motivo que sea.

Cuba ha construido su socialismo bajo el permanente asedio del imperialismo. Al criminal bloqueo, que en breve será condenado por vigésima vez consecutiva en el Asamblea General de las Naciones Unidas, se le han sumado acciones de sabotaje, asesinatos de la población civil, criminales atentados como la bomba que explosionó en pleno vuelo en la nave de Cubana de Aviación en 1976 provocando la muerte de decenas de personas, e innumerables planes para asesinar al líder histórico de esa revolución, Fidel Castro.

Uno de los últimos intentos de invasión militar a Cuba fue diseñado en 2003 por George Bush, pero su implementación abortó por el carácter impredecible de sus resultados y por la masiva respuesta que con los Ejercicios Bastión 2004, las Fuerzas Armadas y el pueblo cubano le dieron a los planes intervencionistas.

La amenaza está planteada. Lo que el imperio no desconoce, empero, que una agresión militar a Cuba no tendrá el mismo resultado que su invasión a Afganistán, Iraq y ahora Libia. El pueblo y gobierno cubanos -que provocaron la primera derrota militar del imperialismo en América Latina en 1961, en Playa Girón-, han dado bastantes muestras de la cohesión en torno a los ideales y los principios de la revolución, el socialismo y la independencia.

* Periodista y abogado boliviano, magíster en Relaciones Internacionales y coordinador de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, capítulo boliviano.

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