miércoles, 11 diciembre 2019, 23:18
Sábado, 26 Octubre 2019 04:17

Budapest-1997: El Mundial que cambió de dueño

Escrito por  Lemay Padrón Oliveros / Especial para CubaSí
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Budapest-1997: El Mundial que cambió de dueño Foto: Internet

Por estos días, hace poco más de dos décadas que Rusia destronaba a Cuba en un Mundial de boxeo, pero sucesos posteriores revirtieron el resultado, por primera y única vez en la historia.


Pocos Campeonatos Mundiales de boxeo provocaron tanta polémica como el celebrado entre el 18 y el 26 de octubre de 1997 en Budapest, Hungría, en el cual oficialmente se dio vencedor a Rusia por encima de Cuba, pero sucesos posteriores devolvieron el trono a la mayor de las Antillas, justa vencedora entre las 12 cuerdas.

Debemos empezar por el principio, pues a la cita húngara Cuba llegó con el aval de haber tenido que sudar la camiseta para imponerse en la cita del orbe anterior, efectuada dos años antes en Berlín, y otros fracasos en Copas del Mundo, por lo cual muchos pusieron en duda el poderío de la escuadra caribeña.

En suelo magyar el seleccionado antillano solamente había lamentado las tempranas eliminaciones del ligero Pablo Rojas en su primera salida, y el ligero welter Roberto Guerra en cuartos de final, únicos que se marcharon sin medallas.

Asimismo, en semifinales habían sido derrotados el pluma Rudinelson Hardy, el semipesado Isael Álvarez y el welter Juan Hernández Sierra.

Resulta que en los días finales, Cuba y Rusia marchaban bien parejos en la puntuación general, que era la encargada de decidir el campeón por colectivos, y estaba el líder de la escuadra antillana, el pesado Félix Savón, disputando su cuarta corona ante Ruslan Chagáev, de Uzbekistán.

Pues de entrada el cubano es injustamente amonestado en par de ocasiones, se fue de la pelea, perdió ante el europeo y dejó la puerta abierta para el triunfo ruso, que contó como monarcas con Raimkul Malakhbekov (54 kilogramos), Alexander Maletin (60), Oleg Saitov (67) y Alexander Lebziak (81).

Al día siguiente ambas escuadras tenían tres posibilidades de oro, pero una sola entre ellos (ganó el mosca Manuel Mantilla a Iliat Razapov) y al perder en el pleito del cierre el supercompleto Alexis Rubalcaba ante el georgiano Georgi Kandelaki, se frustró la posibilidad inmediata de reinar por colectivos.

No obstante, un par de años más tarde se descubrió que el uzbeco Chagáev había efectuado peleas profesionales en Estados Unidos y se le despojó de su medalla de oro, que fue al cuello de Savón, conjuntamente con los tres puntos que darían a su país el título por equipos de la cita ecuménica.

Por Cuba vale destacar además la actuación del ligero mediano Alfredo Duvergel, que de cierta forma vengó su derrota en la final de los Juegos Olímpicos de Atlanta-1996 al llevarse la corona, y la de Mantilla, la sensación de la escuadra cubana, y fuerte aspirante a la Copa Reynard Russel, reservada al mejor púgil de la cita...pero era en Hungría el Mundial y se la llevó Istvan Kovacs.

Sensacional también el paso del minimosca Maikro Romero, quien validó aquí su corona olímpica pasando por encima de adversarios como el búlgaro Daniel Petrov, el mexicano Liborio Romero, el ruso Aleksan Nalbandian y el filipino Roel Velazco en la disputa del trono. Maikro hizo el ciclo al revés, pues curiosamente primero fue campeón olímpico y después campeón mundial.

En cambio, fue lamentable la derrota en semifinales de Hernández Sierra ante el también ruso Saitov, que volvía a derrotarlo luego de la sorpresiva victoria del europeo en la final de Atlanta, y no menos la del doble monarca estival Ariel Hernández ante el anfitrión Zsolt Erdei, el pinareño en el comienzo de su declive.

Del resto, reseñar el nuevo éxito del local Kovacs, otro más de un grupo de boxeadores que reinó en los certámenes del orbe, pero no pudo saborear la gloria olímpica, y la labor del propio Chagáev, quien a pesar de la “ayuda” arbitral tuvo un torneo muy bueno.

En el medallero final, Cuba cerró con cuatro preseas doradas, tres plateadas y tres bronceadas, por delante de Rusia (4-2-1) y Hungría (2-0-0).

Además de los mencionados, fue subcampeón por Cuba el gallo Waldemar Font, quien regresaba al primer equipo tras su resonante triunfo en Tampere-1993.

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