viernes, 13 diciembre 2019, 15:58
Martes, 19 Noviembre 2019 04:38

Fernando Bécquer, ¿trova pa’ gozar?

Escrito por  Giusette León García / CubaSí
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«Yo soy divertido, sí, y eso, claro que lo llevo a la canción», nos dijo con un tabaco de testigo, la misma empatía y ese desparpajo cubanísimo con que canta Lulú.


«Las canciones no son más que estados de ánimo, el diario de una persona. Un día estás alegre, otro no; hay de todo. A veces nos quedamos solo con la imagen de la trova del setenta hacia acá, pero hay más: el Guayabero fue un trovador, Ñico Saquito y otros anónimos que también tienen una obra. Hay que irse a Guantánamo, todos los changuiseros son unos divertidos».

Y vaya que Fernando Bécquer se ha ido a Guantánamo y a Pinar del Río... Si una guitarra ha recorrido Cuba, es la de él, y a ese andar y desandar por los campos y ciudades le ha sacado partido: «Eso es como el condimento de un plato que tú preparas, porque vas conociendo la forma de decir, la forma de hablar, de cantar, la forma de vida. Eso te aporta inmensamente, creo que hay que hacerlo, es muy importante».

Quizás de ahí también le viene esa singularidad con que se muestra en el panorama amplio y diverso de la canción cubana actual: «Yo traté siempre de diferenciarme, porque mi mamá me decía: si en el año 2000 tú cantas igual que Silvio, yo me voy a reír de ti, porque todos imitábamos a Silvio, en la forma de cantar, en la forma de construir la canción. Yo creo que lo importante es que la canción se parezca a ti, los acordes, las melodías, las palabras son las mismas, pero cada uno de nosotros somos diferentes y la canción se tiene que parecer a uno».

De niño conoció a José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Nicolás Guillén, Onelio Jorge Cardoso y el Niño Rivera, a través del abuelo, farmacéutico y jugador de ajedrez, que compartía partidas y traguitos en los alrededores de la UNEAC con importantes figuras de la cultura cubana. Sin embargo, tuvo que pasar el tiempo para que «el Bécquer de Cuba» entendiera la influencia de esas experiencias en la vida y la obra de alguien que se reconoce heredero «de la canción cubana en general, pues la nueva trova no era más que la nueva realidad del país hecha canción».

¿Cómo y por qué llegó a la trova? Con la misma naturalidad que ha convertido en estilo: «Porque era moda; empecé en los parques, en el del Saúl Delgado, en las peñas... En el año 86, había en La Habana más de 30 peñas y, si te pones a ver, espacios de son, por ejemplo, había muy pocos. Era la manera de pescar muchachitas y estar en el swing, porque ese era el swing, era una época en que los jóvenes eran rockeros o timberos. Yo era de los del rock y así empecé, hacía las canciones y un socio me enseñó unos acordes y ahí mismo, con esos tres acordes, yo empecé».

La crítica especializada no le quita el sueño, su prioridad es «que a la gente le guste, pero me tiene que gustar a mí también, porque yo soy gente igual; me importa que la gente lo reciba, que le descargue, hacer feliz a la gente».

¿Qué es un trovador? «Sindo Garay decía en una entrevista: un enamoraíto, las canciones, los traguitos… El trovador, históricamente, era el que narraba lo que veía a través de la música, de un instrumento, pero hoy es continuador de una tradición muy vieja, que hace canciones con determinado vuelo poético, con determinado rompimiento de esquemas y con ápices de cuestiones sociales. Hay quien dice que es una actitud ante la vida; yo creo que, además, es el ser que hace ese tipo de canción y no puede hacer otra, incluso puede hacerla, pero no puede expresarla, defenderla igual. Es un destino que te marca».

Hacia dónde va Fernando Bécquer con su trabajo, bueno... aparentemente, no puede darnos direcciones exactas: «Yo lo que sé es que voy… sin parar, esto es hasta el final arriba de la pista. Pienso que el camino es por donde va la honestidad; por donde va la dulzura, la ricura, el vacilón; por donde va la dignidad y, bueno... el dinero limpio que caiga también, que se meta en el camino».

Si le preguntas quién es, cómo quieres que lo recuerden, la respuesta es segura y sabrosa: «un gozador, un cubano: eso, un cubano».

Visto 639 veces Modificado por última vez en Miércoles, 20 Noviembre 2019 05:18

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