miércoles, 13 noviembre 2019, 16:58
Jueves, 26 Septiembre 2019 05:13

Millones de firmas por la esperanza

Escrito por  Bertha Mojena Milian / Especial para CubaSí
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Millones de firmas serán entregadas al Secretario General de las Naciones Unidas por parte de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en reclamo a la arremetida imperial contra la nación bolivariana.


Millones de firmas serán entregadas al Secretario General de las Naciones Unidas por parte de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en reclamo a la arremetida imperial contra la nación bolivariana y los peligros que representa para la paz regional y mundial. Venezuela, sin embargo, sigue siendo una esperanza.

En marzo de 2015, el presidente estadounidense Barack Obama declaró a la República Bolivariana de Venezuela, por decreto ejecutivo, como una amenaza para la seguridad nacional de su país. Algo tan serio, pero a la vez, tan insólito, que hubiese dado risa si no hubiera marcado un antes y un después en la política hacia el país sudamericano y hacia su proceso revolucionario.

Millones de venezolanos y venezolanas y personas de buena voluntad de todo el mundo se pronunciaron entonces contra el decreto y se inició un proceso popular de recolección de firmas en apoyo a la campaña cuyo mensaje ratificaba que Venezuela no era una amenaza para nadie ni para nada, todo lo contrario, “Venezuela Es Esperanza”. Millones de cubanos firmamos también.

Poco después de aquel decreto, los cinco héroes cubanos que en diciembre de 2014 habían regresado a Cuba, viajaban por vez primera luego de su liberación a una tierra hermana, y fue allí, en Venezuela, donde enarbolaron también la bandera de la solidaridad, al rechazar aquella absurda acusación que el gobierno estadounidense emplearía desde entonces para justificar, de las más difíciles formas, la arremetida contra la Revolución Bolivariana.

En varios estados de la hermana nación donde laboraban miles de colaboradores cubanos de diferentes sectores, quienes estuvieron también entre los primeros en firmar contra el decreto de Obama, los cinco se reunieron con parte de ellos, y en uno de esos mágicos intercambios, uno de ellos, René González, les dijo:

“Yo los veo ahora aquí y veo el talento vestido de blanco en las batas de los médicos, vestidos de rojo en el uniforme de los deportistas o de civil en el talento de los que hemos visto cantando de una forma muy hermosa. Y lo que he visto en todo eso es una tremenda amenaza. Somos una amenaza terrible. Hay millones de personas a las que van a liberar todavía de la ignorancia, de la insalubridad; personas que están destinadas a ser consumidas para que otros consuman, y nuestra gente las va a liberar de ser consumidas y las van a convertir en personas; las van a ayudar a reclamar su dignidad, su condición humana, su derecho a la vida. Así que, en nombre de esas personas que van a ayudar a liberar, les doy las gracias y les pido que sigan construyendo esa amenaza”.

En estos días, en los que la arremetida contra Venezuela parece alcanzar dimensiones desmedidas, en los que también contra nuestros colaboradores allí y en muchaals partes del mundo se ha desatado la más descarnada campaña mediática y en los que el bloqueo económico y financiero contra Cuba se expresa en toda su dimensión, la solidaridad también vuelve a levantar banderas.

Mientras en esta isla rebelde y heroica, nuestra gente extiende su mano al de al lado para rebasar situaciones difíciles, expresamos igualmente nuestro apego a la verdad y a la justicia para decir que, como Cuba, Venezuela sigue siendo esperanza. Y entonces en centros de trabajo y estudiantiles, en el barrio, en empresas y fábricas, nuestra gente volvió a firmar por la Patria de Bolívar y Chávez, con la misma firmeza y energía con que defendemos y apoyamos a uno de los nuestros.

Quizás su firma o la mía, su nombre o el de mi vecino o mi compañera de trabajo no sea el de alguien conocido. Quizás no sea en las Naciones Unidas ni en letras enviadas a su Secretario General como se resuelvan nuestras situaciones internas, ni las de Venezuela, ni las injusticias cometidas en muchas partes del mundo y que los cubanos, hace mucho tiempo, aprendimos a sentir en carne propia.

Firmar por Venezuela significa hacerlo por la dignidad; por la defensa de lo que somos; por nuestra memoria histórica; por ratificarnos en el bando de los que aman y construyen, el de los agradecidos; por seguir compartiendo hasta lo que nos falta. Por seguir siendo, más que todo, una esperanza.

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