domingo, 23 septiembre 2018, 06:08
Sábado, 25 Agosto 2012 08:08

Colas de espera para fotografiarse con el Ecce Homo «restaurado»

Escrito por  EFE
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El Ayuntamiento de Borja ha contratado un guardia de seguridad para salvaguardar su estado y evitar que los curiosos se acerquen demasiado, como si se tratase de la mismísima Gioconda o La maja desnuda.

Miles de ciudadanos han participado hoy en la romería al santuario aragonés de Nuestra Señora de la Misericordia de Borja y decenas de ellos han tenido que guardar cola en su iglesia para fotografiarse con la pintura del Ecce Homo «restaurado», que ha dado ya la vuelta al mundo.

En el santuario se ha podido sentir toda la mañana una expectación indudablemente mayor a la de otros años, por la presencia de numerosos medios de comunicación, algunos extranjeros, pero también de muchos curiosos que han querido inmortalizar su imagen junto a la que ya se conoce como «la peor restauración de la historia».

Los vecinos de la localidad aragonesa de Borja han manifestado su «más absoluto apoyo» a la autora de la «restauración», Cecilia Giménez, una anciana de 81 años que todos tienen como «una muy buena persona» que hizo la intervención en la pintura de «muy buena fe» y «con la mejor intención del mundo».

De hecho, algunas mujeres ya han dejado claro que a ellas lo que menos les importa es lo que se vaya a hacer con el Ecce Homo pintado en uno de los muros de la iglesia a principios del siglo XXI por el artista Elías García Martínez, porque lo importante es el estado de Cecilia, una mujer con una vida difícil y que estos últimos días se ha visto desbordada por la repercusión que ha tenido su involuntario error, que ha dado pie a todo tipo de chanzas.

Tanta ha sido la expectación provocada, que el Ayuntamiento de Borja ha contratado para la jornada de hoy a un guardia de seguridad y ha colocado un cordón a un metro y medio de la pintura, para salvaguardar su estado y evitar que los curiosos se acerquen demasiado, como si se tratase de la mismísima Gioconda o La maja desnuda.

El alcalde de Borja, Francisco Miguel Arilla, ha explicado a los medios que desde el jueves se está acercando mucha gente al santuario, gente procedente incluso de otros países, que viene hasta aquí para ver lo que una anciana ha hecho «con todo el cariño del mundo» en «una obra pequeña y sin valor, que no está ni catalogada».

«No llegamos a entender lo que ha podido pasar», ha reconocido Arilla.

«Se trata de un accidente que ha ocurrido en una obra» de la iglesia, ha insistido el alcalde, al tiempo que ha querido manifestar que en el ayuntamiento son «muy escrupulosos» con el patrimonio con el que cuentan e incluso, tienen un equipo de restauradores que les asesora.

Ese grupo es el que el próximo lunes estudiará el estado en el que se encuentra el Ecce Homo y las posibles soluciones, una cita que ya ha suscitado el interés entre decenas de medios de comunicación nacionales e internacionales, que han trasladado al alcalde su intención de desplazarse hasta el santuario para cubrir la noticia.

Y en medio de todo este revuelo que se ha formado, con la ciudad de Borja en el punto de mira de medio mundo, los vecinos han disfrutado hoy de una jornada festiva, con la danza tradicional como protagonista y con comidas populares que celebran las cuadrillas de amigos.

Sin duda, la restauración de la pintura y Cecilia han sido los temas de conversación más habituales, y aunque en unos casos se criticaba a los medios de comunicación y a los periodistas por la trascendencia dada a este hecho, en otros se celebraba lo ocurrido por la publicidad que ha conseguido la ciudad de forma gratuita.

Cecilia ha conseguido algo que no se había logrado nunca, ni con la Ruta de la Garnacha, ni con los encuentros de las mejores corales del mundo que se celebran en noviembre, ni con la restauración de la Colegiata. Nadie había conseguido que la ciudad de Borja fuera portada en los periódicos de todo el mundo, ha insistido una vecina.

Y por ello, todos los borjanos han dedicado un caluroso aplauso a Cecilia, una pintora aficionada a la que, sin dudas, «se le da mejor el paisaje», ha reconocido una de sus amigas.

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Cecilia Giménez, la anciana que intentó restaurar el Ecce Homo pintado en uno de los muros de una iglesia, guarda cama por un «ataque de ansiedad».

Lo que comenzó siendo un arreglillo espontáneo de una obra de arte en mal estado, ha terminado en un auténtico destrozo.

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