sábado, 14 diciembre 2019, 14:32
Miércoles, 04 Septiembre 2019 05:38

EN GALERÍAS: Rostros de una historia

Escrito por  Yuris Nórido / CubaSí
La izada (detalle). 1997. Óleo sobre tela. 109 x 139 cm. La izada (detalle). 1997. Óleo sobre tela. 109 x 139 cm.


El catálogo de esta exposición explica, en la primera página: «En el ámbito de la geometría, se llama intersección al punto, línea, curva, volumen o superficie que resulta común a, al menos, dos elementos». Valga la aclaración, pues el título de la muestra, «En busca de intersecciones», puede remitir a una clase de ciencias.


Lo que busca —y encuentra— Ernesto Rancaño es la confluencia feliz y útil de acontecimientos y personajes de la historia de Cuba, que fructifica y se hace metáfora en la memoria y la sensibilidad de la gente.


Hay una y miles de «líneas» que el artista pudiera seguir. Rancaño ha escogido una bien diáfana, explicitada muchas veces por historiadores y poetas: el vínculo del más universal de los cubanos, el inmenso José Martí, y quien se proclamara su alumno, el Comandante en Jefe Fidel Castro.

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Las miradas. 2004. Mixta sobre lienzo. 110 x 152 cm.


Entre las dos figuras, que marcaron sus respectivos siglos, hay un rosario de hitos e impulsos que Rancaño sintetiza en símbolos más o menos conocidos de ese concepto tan amplio que es la Patria.


Y todo está recreado con una decidida vocación lírica, con una belleza por momentos enfática, por momentos sutil, la inefable gracia de un trazo.


Óleo sobre tela, técnicas mixtas sobre papel o cartulina, fotografía intervenida, vitrales… son muchas las maneras de concretar este acervo, devenido iconografía esencial.

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Réquiem por el novio mayor (detalle). 1996. Óleo sobre tela. 123 cm x 107 cm.



Pero siempre es notable el influjo de un estilo, que va transitando por varios referentes hasta consolidarse.


De un realismo detallista a la visión alada y colorida de ciertos libros de cuentos: por ahí va Rancaño. La idealización del héroe (de los héroes) es manifiesta, y también una sutil desacralización: Martí en un caballo de juguete. Fiesta que del barroco pasa al minimalismo.

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Mi casta obrador (detalle). 1997. Óleo sobre tela. 103 x 103 cm.


«Desde el aura poética o el sustrato estético que emana de sus imágenes —ha dicho sobre Rancaño el crítico David Mateo—, uno puede inferir el testimonio de un creador con una fuerte vocación relacional, filantrópica, pero desde la hondura de sus alegorías y disquisiciones uno percibe las señales de un artista intimista, introvertido (…). Podríamos afirmar que el fundamento de sus mejores obras se nutre de esa poética de la introspección, de ese intimismo fluctuante y conveniente que no parece necesitar la anuencia o la complicidad colectiva».


De acuerdo, es posible que no la necesite… porque sus ensoñaciones llegan a ser patrimonio compartido.

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Hallazgo de la luz (detalle). 2019. Vitral. 72 cm de circunferencia.


La exposición «En busca de intersecciones», de Ernesto Rancaño, estará abierta todo este mes en el Memorial José Martí.

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El amparo de la patria (detalle). 2017. Técnica mixta sobre papel. 50 x 70 cm.

Modificado por última vez en Martes, 17 Septiembre 2019 07:43

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