jueves, 19 septiembre 2019, 07:09
Jueves, 29 Agosto 2019 00:49

Patria y vida en las cerámicas de Luis Aragón

Escrito por  Jorge Rivas/ para CubaSí
Valora este artículo
(3 votos)

En la iconografía de este artista santiaguero sobresalen las recreaciones de notables personalidades de la historia y la cultura.

Cientos de artífices, a lo largo y ancho de nuestro archipiélago cultivan, con éxito, la cerámica artística, desempeño en el que se destacan varias ciudades, entre ellas Matanzas, Trinidad, Camagüey, La Habana y Santiago de Cuba. De esa última es Luis Aragón Téllez, poco conocido en el ámbito nacional a pesar de la indiscutible fuerza y calidad de sus trabajos, en los que sin negar la naturaleza misma del material, trata los temas más variados a través de una diversidad formal. Entre sus iconografías sobresalen las tridimensionales, de diferentes formatos, muchas de ellas recreadas en notables personalidades de la historia y la cultura.


En su pequeño taller ubicado en el sótano de uno de los edificios de 18 plantas  de la céntrica avenida Garzón, en la Ciudad Héroe, este inquieto y soñador artista manipula el barro con sorprendente habilidad creativa, en una suerte de comunión mística de la que surgen diversidad de proyectos, tanto de carácter utilitarios como artísticos, o la conjunción de ambos, para crear en el espectador excitantes experiencias estéticas en las que puede disfrutarse del llamativo ennoblecimiento de la arcilla entre sus manos.


Graduado de Técnico de nivel medio en Artesanía, en el Politécnico Pepito Tey, de Santiago de Cuba (2001), muchas de sus piezas escultóricas han sido colocadas en diferentes plazas e instituciones de aquella urbe, donde sobresalen  las recreadas en la familia Maceo Grajales, como el busto de Mariana ubicado en el Sitial Maceísta de la Casa de las Madres de los Mártires; así como la pieza titulada Las Marianas de estos tiempos, emplazada en el Centro de Estudios Maceístas, el cual en el año 2016 le hizo entrega de un reconocimiento por haber contribuido, con su obra, a preservar la memoria histórica de la emblemática familia mambisa.

 
Varios bustos inspirados en el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, así como otras producciones en cerámica artística alegóricas a la cultura, la educación, la salud pública y la sociedad santiaguera, también enriquecen el currículo de este artífice que se inició como tornero alfarero en el año 2003 en la Fundación Caguayo. Tras haber participado en numerosas exposiciones personales y colectivas, en el año 2009 ingresó en la  Asociación Cubana de Artesanos Artistas (Acaa).

 
La solidez en su quehacer artesanal y escultórico le ha permitido ser solicitado para decorar diversos centros santiagueros, como el Bohío de La Trova, el Cabildo Teatral, la Unidad Presupuestada de Apoyo a la Actividad Cultural, la Biblioteca América Domitro, la Secundaria Básica Félix Varela Morales y la  Casa de la Cultura Miguel Matamoros, donde inconcebiblemente su impresionante  busto inspirado en José Martí, instalado allí, fue sustituido por una rutinaria y pobre figura del Apóstol  realizada en yeso.


Durante los años 2016 y 2017 Luis se desempeñó como Instructor de artes plásticas de la dirección municipal de Cultura en Santiago de Cuba y desde hace varios años es colaborador del proyecto literario Vuelo de mujer, cuyos premios anuales consisten en una pieza donada por este artífice, quien es invitado recurrente a las bienales Arte del Fuego, convocadas por la filial de la Acaa en Matanzas.


Hombre emprendedor y sencillo, él opera el barro como si se tratara de un juego en el que ejercita sus habilidades artesanales  para convertirlo en un arte que, como expresó Alejandro G. Alonso —director del Museo Nacional de la Cerámica Artística durante muchos años hasta su fallecimiento—, “no es arte decorativo, ni arte aplicado, ni artesanía solamente”. Es mucho más.


Vale recordar que la cerámica artística en Cuba se inició hacia finales de la década de los años 40 del pasado siglo,  bajo la tutela del doctor Juan Miguel Rodríguez de la Cruz, un respetable médico que para esos fines tenía un taller en la periférica barriada capitalina de Santiago de las Vegas, donde reconocidos artistas, como Wifredo Lam, Amelia Peláez, Mariano Rodríguez  y René Portocarrero, entre otros, participaban con él en la decoración de objetos utilitarios. En aquel lugar se forjó esta expresión del arte que se ha extendido por todo el archipiélago y que al paso de más de 70 años aún precisa de un mejor reconocimiento dentro de las artes visuales insulares.

Visto 410 veces

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar