martes, 22 octubre 2019, 02:36
Lunes, 05 Agosto 2019 00:59

Tembleque en Paraguay: La cuerda rompe por Itaipú

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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Jair Bolsonaro y Mario Abdo Benítez. Jair Bolsonaro y Mario Abdo Benítez.

Como hay mucho dinero de por medio, ese que compra conciencias, el Congreso se reunió esta vez para comprobar la violación de la Constitución, presionado por los trabajadores de la energía y otros sindicatos del país suramericano.



Mario Abdo Benítez y Jair Bolsonaro son muy buenos amigos, casi íntimos, y no duden que el Presidente paraguayo se deje convencer en todas las instancias por el fascistoide mandatario brasileño, y así ha pasado en relación con la represa de Itaipú, donde el gobierno de Asunción ha cedido en casi todo y los cientos de millones de dólares relacionados con ello no se sabe aún a dónde han ido a parar.

Paraguay y Brasil son socios en Itaipú, la mayor central del mundo en generación de energía, y se preparan para negociar el futuro de la entidad en vistas al vencimiento de un anexo clave de su tratado fundacional en el 2023.

La represa de Itaipú y energía eléctrica es un tema sensible para Paraguay, donde desde el gobierno de Fernando Lugo –depuesto por progresista- se ha ido madurando una idea de soberanía energética, dado el historial de robo y despojo desde la construcción de la hidroeléctrica en la que Paraguay ha “cedido” siempre a las presiones brasileñas.

Como hay mucho dinero de por medio, ese que compra conciencias, el Congreso se reunió esta vez para comprobar la violación de la Constitución, presionado por los trabajadores de la energía y otros sindicatos del país suramericano.

Y Abdo, antes de que el lodo llegara a ahogarlo, empezó a sacrificar peones.
El canciller paraguayo, Luis Castiglioni, fue el primero en renunciar a su cargo, señalado como el funcionario que dio el aval al acta secreta donde se daba preferencias a la parte brasileña sobre Itaipú. También dimitieron el embajador paraguayo en Brasil, Hugo Saguier, el flamante titular de la estatal de electricidad ANDE. Alcides Jiménez, y el director paraguayo de la binacional Itaipú, José Alderete.

Saguier fue quien firmó el polémico acuerdo con Pedro Miguel da Costa e Silva, encargado de Negociaciones Bilaterales de Brasil, mientras que Jiménez fue el asesor técnico de la Cancillería. La bancada del opositor Partido Liberal Radical Auténtico exigió que el presidente Abdo Benítez, del Partido Colorado, destituyera a los funcionarios: caso contrario iniciarían el proceso para un juicio político contra el mandatario, abiertamente simpatizante de la dictadura Stroesnerista., como lo es Bolsonaro de la brasileña.

La crisis se desató tras la renuncia la semana pasada del entonces presidente de la ANDE, Pedro Ferreira, un cercano colaborador del presidente que se negó a firmar el documento, porque elevó en más de 200 millones de dólares los costos del ente estatal, dinero que aún no se sabe a qué arcas migraría.

Estos actos demuestran la política entreguista con la que el gobierno colorado de Mario Abdo Benítez se ha regido desde su asunción. El acuerdo fue firmado bajo un fuerte hermetismo gubernamental, salió a la luz por equivocación y problemas internos en el gobierno, lo que le ha costado un fuerte cuestionamiento por actores políticos, organizaciones sociales y la ciudadanía en general.

Pero pienso que el mandatario paraguayo no tiene nada que temer, luego de haber sacrificado a algunos acólitos, porque actúa según el guión del imperialismo, con un alineamiento total a las políticas y estrategias del presidente estadounidense, Donald Trump y, en la región, con las de su socio Bolsonaro, que lo llevaron a sumarse al Grupo de Lima (países empeñados en el derrocamiento del gobierno constitucional venezolano) y a recibir sucesivamente a altos funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de Washington, entre ellos el jefe del Comando Sur y el secretario de estado, Mike Pompeo.

Mientras, no toca ni con el pétalo de una rosa a la oligarquía local y a las empresas extranjeras que explotan las riquezas de un país donde el latifundio es un mal de muchos años, espoleador de la cada vez mayor desigualdad que tiene a casi todo el pueblo en la pobreza.

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