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Miércoles, 15 Agosto 2012 04:31

Venta de armas en Estados Unidos: Santa palabra

Escrito por  Nicanor León Cotayo, especial para Cubasí
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Un nuevo tiroteo, ahora cerca de la Universidad A&M, Texas, corroboran hasta dónde, como bien dijo William Clinton, sus multimillonarios vendedores de armas controlan gran parte de la vida política del país.



Un nuevo tiroteo, muertos y heridos, ahora cerca de la Universidad A&M, de Texas, corroboran hasta dónde, como bien dijo William Clinton, sus multimillonarios vendedores de armas controlan gran parte de la vida política del país.

La balacera aconteció el lunes y provocó la muerte de tres hombres, uno de ellos, Thomas Alton Caffal, señalado por las autoridades como autor, y heridas a otros tres y a una mujer.

Todo se inició al llegar un policía a entregar uno de los tantos avisos de desahucio a un núcleo familiar que reside a corta distancia del estadio de fútbol de la universidad.

Un vocero de ese cuerpo represivo, Scott McCollum, declaró que sostuvieron un “tiroteo prolongado” con Caffal, quien era uno de los habitantes a expulsar del lugar.

Sin embargo, no aclaró las posibles causas del violento enfrentamiento armado a unos pasos de la referida institución docente.

Debido a estos hechos la dirección de la universidad emitió una alerta en la que advertía a sus estudiantes y vecinos se mantuviesen alejados de la zona.

Su portavoz, Sherylon Carroll, declaró que la tragedia no fue mayor porque la mayoría de los 50 000 alumnos de la A&M se encontraban todavía ausentes.

La nueva balacera agrega otro eslabón a la cadena de hechos parecidos y multiplica los ardientes debates sobre las ventas de armas en establecimientos comerciales.

Uno de los más recientes dramas tuvo lugar en un cine de Aurora, localidad de Colorado, cuando un joven portando un fusil, otras armas y explosivos, asesinó a 12 personas e hirió a más de 50.

En medio de la indignación por lo sucedido, el presidente Barack Obama y el aspirante republicano Mitt Romney la comentaron, pero evadiendo las raíces del problema.

Lo abordó The Washington Post en su edición del 24 de julio, al decir que el silencio de los candidatos presidenciales sobre temas como la obtención casi irrestricta de municiones a través de Internet, “no hace ningún servicio a los estadounidenses que esperan gobernar ni a la memoria de las victimas de Aurora”.

Hasta el alcalde de Nueva York y conocido multimillonario, Michael Bloomberg, dijo: “Las palabras de confort son agradables, pero quizás es tiempo de que las dos personas que buscan ser presidentes de Estados Unidos digan qué van a hacer al respecto”.

Pero, como se ha denunciado, el enorme poder económico de la Asociación Nacional del Rifle (ANR) ha logrado someter a los políticos que se atrevan a limitar las ventas de armas.

Ello desnuda por qué sigue petrificada la ley aprobada en 1994  con la intención de no autorizar durante 10 años la compra de armas automáticas de asalto, que expiró en 2004, aún cuando fue otra promesa electoral de Obama.

Hace algunas semanas Mitt Romney habló ante la Convención Anual de esa entidad y allí prometió amparar a los propietarios de armas, así como actuar en la tenencia de armamento a la inversa de las restricciones de Obama.

Como respuesta, la Casa Blanca emitió este martes un comunicado en el que descarta la posibilidad de presentar alguna ley que limite  los derechos ciudadanos a comprar, portar y usar armas.

El ya citado alcalde multimillonario Bloomberg también le solicitó a Obama y Romney “hacer algo”, porque “no creo que haya otro país desarrollado en el mundo que tenga ni remotamente el problema que nosotros tenemos”.

Sabias palabras, incluso aplicables no solo al sombrío caso de las  ventas de armas de todo tipo en el seno de la crujiente sociedad estadounidense.

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Una vez más el país fue sacudido por un tiroteo perpetrado por un ciudadano estadunidense blanco con armas obtenidas legalmente –quien, en esta ocasión, mató e hirió a niños, jóvenes y adultos en un cine en Aurora

El principal culpable de este doloroso episodio no es el joven James Holmes, reside en su poderoso mundo económico, financiero, cinematográfico y propagandístico en general.

Ambos condenaron el tiroteo y expresaron su apoyo a las víctimas, pero ninguno de los dos dijo ni una palabra en sus discursos acerca del derecho de los ciudadanos a portar armas.

La matanza que tuvo lugar en un cine de un suburbio de Denver desencadenó, al igual que en tantas otras ocasiones luego de que se produjeran similares atrocidades, el previsible coro de lamentos que a su vez se preguntaba por qué periódicamente aparecían en Estados Unidos monstruos capaces de perpetrar crímenes como los del tétrico émulo del Guasón.

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