El verano ya llegó, con su playita y sus calores y, por supuesto, con los más pequeños de la casa alborotando y pidiendo, con todas sus energías, ¡aprovechar las vacaciones!
Para mí, el plan de actividades comenzó con una fiesta infantil. Los organizadores rentaron un espacio «lindo» con aire acondicionado y pagaron «al mejor payaso de La Habana», el cual es tan solicitado, que apareció en la actividad varias horas después de la acordada, tiempo en que el elegante local corrió el riesgo de convertirse en el más desarmado parque de diversiones, las sillas decoradas fingieron ser columpios comunes, y el escenario, una pista de aterrizaje o un terreno de fútbol.
Yo solo invocaba a todas las deidades de las que me sé el nombre para que llegara el payaso y, de una vez, «tumbaran» los éxitos del peor reguetón y aquello comenzara a ser, por fin, una fiesta infantil.
Hasta que al fin ¡llegó el payaso! Y a la primera, qué «riquera, todos los niños vamos a bailar». Las hembras bailaron «¿El anillo pa’ cuándo» (todo un clásico de la discografía infantil), y los varones... no recuerdo, pero era otro clásico... Y yo: decepcionada, atormentada, creyendo que era demasiado, cuando sonó el tema que iban a bailar los niños y las niñas: «... sin pijama... soy una perra en la cama».
Entonces salió corriendo una pequeña y le preguntó a su mamá: «¿Qué quiere decir “soy una perra en la cama”?» Silencio y luego, curva: «Ay, no sé, eso es cosa de adultos. Tú sigue bailando con el payaso».
Y yo, que quería auxiliarla, me quedé petrificada. ¿Cosa de adultos? O sea, sigue bailando con el payaso y con «cosa de adultos». Pero, en fin, sobre la palabra de una madre, no se habla. Callé.
Al rato, y como quien no quiere la cosa, le comenté a la mamá: «Oye, la nena te la puso dura, me dejó sin palabras. Cómo responder, en medio de una fiesta infantil, qué quiere decir la cantante sin pijama con eso de “soy una perra en la cama”. Ufff, no soy capaz».
Quién sabe si el payaso de cumpleaños que incluyó la canción en su repertorio tiene una buena respuesta. O los padres que organizaron la «glamurosa» fiesta «con aire acondicionado y buenos regalitos».
Quién sabe si aprendamos otra vez que Vinagrito es un gatico y Estela, un granito de canela, a ver si este verano es más sano y nuestros niños, ingenuos, dulces, cándidos porque les toca, no pierden la oportunidad de serlo.
Comentarios
Hace muchos años que hay una perdida sin igual de los valores mas elementales como el respeto hacia las personas, pero lo más triste del caso es que defienden a capa y espada estos procederes. Para mi la educación ha sido un fracaso, somos un país que nos pasamos la vida copiando e imitando al resto del mundo, los aspectos mas negativos del ser humano han florecido, tal parece que estaban dormidos en cada uno de nosotros.
No protestes ni te quejes de la música alta a cualquier hora del dia y en cualquier lugar, no dejandote escuchar hasta en la propia casa de uno la radio, la televisión o una conversación muy amena.
No puedo generalizar pero un elevado número de cubanos son personas superficiales que les importa un bledo molestarte porque se sienten con todo el derecho, y las letras aquellas de lo peor de la fauna donde lo primordial es el culto al sexo, drogas, la desobediencia a las instituciones. Lo que tienen de cerebro es un tennis viejo, no se les puede llamar de otra forma
Pero lo peor no es genero en si, lo peor y más preocupante es que le gusta a una gran parte del publico (?)
Como es posible permitir que nuestros hijos se sigan embruteciendo escuchando algo que lejos de aportarles algo bueno más bien sucede todo lo contrario.
La espiritualidad del ser humano está en crisis, no hay dudas, eso para no hablar del buen gusto y lo estético que muchos desconocen su significado.
Cuesta entonces entender como un país como Cuba donde supuestamente existe un grado de escolaridad alto si nos comparamos con otros países de la región, el genero tenga tantos adeptos, a donde se fue lo que nos enseñan en las escuelas y en la casa?
Algo está fallando en nuestra sociedad, y no es un fenómeno nuevo, desde hace años viene sucediendo.
Diaz Canel hizo un llamado a la decencia, pero parece que muchos no han querido escuchar su llamado, yo me atrevería a pedir además de la decencia, un poco buen tino, sólo para saber apreciar lo bueno de la música y desechar toda la basura de música chatarra que se promueve y se consume hasta el cansancio en el país.
Los difusores de música radial y televisiva tienen mucha culpa de que lo mejor de nuestro arte no se promueva ni se divulgue como debería, le seguimos dando paso a lo peor que en tema de música se escucha.
Lo del regueton ya no tiene remedio, resulta tan agresivo al oído y mientras más prosaico, asqueroso y grosero sea más alto lo ponen y más le gusta a la gente joven y eso es lo preocupante.
Las futuras generaciones no podrán nunca discernir entre lo malo y lo bueno del arte y eso es un problema grandísimo que al parecer las autoridades no se han puesto a meditar.
Qué pena!
En esa misma canción hay una parte que incluso habla de "fumando marihuana", lo que no sé es si esa parte es de alguna versión en particular o que la canción es así.