domingo, 25 agosto 2019, 18:41
Martes, 28 Mayo 2019 05:35

Rafael Alba: «Disfruto con euforia la victoria»

Escrito por  Jit
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Acabado de ser campeón mundial ya piensa en lo que tiene por delante: el Grand Prix de Roma, los Panamericanos de Lima y convertirse en papá.


Mientras disfruta su título de flamante monarca en el Campeonato Mundial de Manchester, el taekwondoca cubano Rafael Alba maneja estrategias para escalar nuevamente a lo más alto del podio en el Grand Prix de Roma, en junio, y en los Juegos Panamericanos de Lima, entre julio y agosto. Y todo eso en medio de un feliz proceso que debe convertirlo en padre hacia el mes de octubre.

«Son ambiciosas, pero cumplir esas expectativas me convertirían en un gran campeón», dijo sonriente a JIT en la Escuela Nacional de Combate Ramiro Chirino, ubicada en el capitalino municipio de La Habana del Este.

«Este será el segundo evento Grand Prix al que asistiré. El primero fue en Manchester, Inglaterra. Allí quedé segundo. Entrar en medallas ahora me ayudaría en el ranking. Ganar en Lima es prioridad y tener a mi hijo o hija es lo más grande que conseguiré como ser humano», expresó antes de "desmenuzar" cada una de sus inmediatos retos.

«Subir al podio en Roma está relacionado con escalar en el ranking para clasificar directo a los próximos juegos olímpicos. Ganar en Lima, además de ayudar a estar en Tokio, es un compromiso. Y de tener un hijo no te hablo, pues ese es un sueño compartido con mi compañera», explica sudoroso por el riguroso entrenamiento.

«Todo competidor quiere ganar y en Manchester salí con esa meta, aunque el objetivo primario era lograr la mayor cantidad de puntos posible. Pero a medida que avanzó la competencia fui ganando hasta colocarme entre los finalistas. Ahí fue cuando me dije que había que ir por todo y afortunadamente logré vencer», comentó sobre su segunda presea dorada a nivel universal, tras la alcanzada en Puebla 2013.

«Una vez te incluyes entre los cuatro grandes vas con más seguridad, pues tienes la certeza de estar en el podio, de que estás asegurado y eso incrementa la adrenalina y los deseos de ganar», abundó el gigante de más de dos metros de estatura, quien quiso ser saltador largo en el pasado.

«Me pasó cuando logré vencer en la tercera pelea al coreano Kyo-Don Ly, el primero del ranking mundial. Después siguió con el brasileño Siqueira y por el oro con el mexicano Sansores. Con ese fue mi tercera pelea, dos de las cuales han sido en su país, la última hace poco en el Abierto de México. En todas le he ganado, pero es tremendo taekwondoca», agregó Alba.

«Las peleas cerradas son propias de los eventos de alto rigor. Cuando tienes tres o cuatro puntos de ventaja la estrategia es preservar esa diferencia y entonces viene el manejo de la distancia y la defensa. No arriesgar innecesariamente da el resultado», argumentó el ex alumno de la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar Capitán Orestes Acosta, de Santiago de Cuba.

«En un evento de categoría mundial, en que todos llegan muy bien preparados, no importa que el oponente tenga más o menos nivel que tú, más o menos experiencia. Va a pelear y tienes que respetarlo. No hay oponente pequeño, por eso te aseguro que nunca me acomodo ante ningún adversario», destacó el guiado por el entrenador René García.

«Te doy un ejemplo, en el Grand Prix de Roma estarán los 32 mejores del ranking en cada división de la federación internacional. ¿Crees que ahí hay peleadores débiles?», indagó.

«En los Panamericanos de Lima será igual, pues además del brasileño Maicon Siqueira y el mexicano Carlos Sansores, dos extraclases, seguramente estarán un canadiense y dos estadounidenses de los primeros del mundo. Entonces va a estar fuerte la división de más 80 kilogramos. No puedes ni pestañar», expresa quien lleva una docena de años en la selección nacional.

«Por eso disfruto con euforia la victoria y pienso en el sacrificio de los entrenamientos, en mi abuela Mireya Duharte, quien está en Santiago; en mi mamá Alina Castillo, por Sudáfrica de colaboración; en mi hermana Osiris, doctora en Santiago; y en mi compañera Yuleimi Abreu, ex taekwondoca. También en los muchachos y entrenadores del equipo. Pienso en todos los que disfrutan tanto como yo subir al podio», aseveró.

«Mis compañeros hicieron suya esa medalla, a pesar del sufrimiento que vivíamos antes de ganar este oro, pues excepto José Ángel Cobas nadie había pasado de su primera pelea. Por eso también es para ellos, quienes seguramente tendrán la oportunidad en los Juegos Panamericanos de hacer un buen papel», se atrevió a vaticinar.

«No pienso en el retiro por ahora, pero cuando llegue buscaré formar a otro Rafael para que represente a Cuba. A lo mejor lo trae Yuleimi... Puede ser Rafaelito o Rafaelita-Yuleimita», expresó entre risas el modesto y alegre gigantón.

Así se despidió de los lectores de JIT quien se avizora como el primer cubano en poder integrar el Salón de la Fama Mundial del Taekwondo. Su ejemplo, ímpetu y palmarés lo avalan.

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