miércoles, 20 noviembre 2019, 11:33
Lunes, 27 Mayo 2019 05:16

Mejoría, no milagro: Botar, en vez de votar a Trump

Escrito por  Arnaldo Musa/Cubasí
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El elector norteamericano vota generalmente con el bolsillo, de acuerdo como esté su economía y la esperanza de mantener el o los empleos necesarios para vivir en una sociedad de consumo.



Algunos amigos cubanos deseosos naturalmente de que el actual presidente norteamericano desaparezca de la Casa Blanca, piensan que este será defenestrado en las elecciones del venidero año, debido a su política hegemónica, de desprecio a los pueblos, de rupturas de acuerdos e imposición de sanciones y castigos a quienes no comulguen con su idea de convertir al mundo en un ente unipolar, al servicio, claro, de Estados Unidos.

Así, no están de acuerdo que la baza económica que le favorece en este momento será un importante condicionamiento para que la mayoría de los norteamericanos que se decidan a votar lo hagan por Donald Trump, sin que tenga que utilizar la táctica del 2016 de afincar la victoria en los estados que decidían primordialmente con los denominados votos electorales.

O sea, llegó al poder con casi menos de 3 millones de votos que los obtenidos por la también impopular Hillary Clinton, aprovechando el sin número de promesas incumplidas del entonces presidente demócrata afroamericano, Barack Obama, muchas de estas por el bloqueo de los republicanos en el legislativo, donde eran mayoría.

Pero una cosa es lo que uno desea y otra lo que es, y sería el más contento si estuviera equivocado, como sé que otros muchos están en esa situación, y es que por algo se repite que el elector norteamericano vota generalmente con el bolsillo, de acuerdo como esté su economía y la esperanza de mantener el o los empleos necesarios para vivir en una sociedad de consumo.

Por ello, vemos como Trump presume del sólido crecimiento de la economía estadounidense: "Somos la envidia del mundo" La tasa de desempleo cayó a un histórico 3,6%, el más bajo desde 1969, además de que el país agregó 263 000 nuevos empleos durante el pasado mes de abril, una cifra inesperada.

Asimismo, las ganancias promedio por hora aumentaron 0,2%, y en los últimos 12 meses, crecieron 3,2%, un hecho que los expertos consideran saludable.

Las cifras son todas buenas noticias para Trump, el ex conductor del reality show "El aprendiz", quien parece ser que consiga la nominación del Partido Republicano para ser reelecto, aunque siempre tendrá que contar con superar al rival demócrata, que será dado a conocer en febrero del venidero año.

NO HAY MILAGRO

Los medios que antes les eran adversos a Trump, ahora le son favorables en forma general, y le ayudan en esa idea del “milagro” económico durante su mandato.

Pero Andrew Chamberlain, economista jefe de la empresa de colocación Glassdoor, explica que "la actual expansión empezó mucho antes de la actual Administración de Trump y es en gran medida una continuación de las políticas estabilizadoras que emprendieron, después de la Gran Recesión, la Reserva Federal y la Administración de Obama", y agrega:

"La economía estadounidense lleva en expansión más de nueve años. Incluso antes de los recortes de impuestos por valor de 1,5 billones de dólares, el mercado laboral estaba cerca del pleno empleo. Pero la bajada fiscal ha sido un estímulo poderoso, y ha llevado a la economía al rojo vivo".

Esto pone en jaque el mensaje que los partidarios de Trump tratan de trasladar continuamente a la opinión pública: merced al liderazgo del republicano, la economía estadounidense ha despertado de su letargo y está experimentando una bonanza jamás vista con anterioridad e incomparablemente superior a la vivida bajo Obama.

Pero independientemente de si el votante lo crea o no, lo cierto es que Trump no ha salvado a la economía estadounidense del estancamiento y declive absoluto: mejoría sí; milagro, ninguno.

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