jueves, 17 octubre 2019, 15:19
Jueves, 23 Mayo 2019 11:00

Los precios de los medicamentos en EE.UU. tienen en pie de guerra al país

Escrito por  Javier Taeño/Yahoo Noticias
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Una farmacia en Estados Unidos (AP Photo/Jeff Chiu) Una farmacia en Estados Unidos (AP Photo/Jeff Chiu)

Recientemente, Alexandria Ocasio Cortez verbalizó la realidad con una frase contundente en el Congreso: “La gente está muriendo en vano”, manifestó. 



Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca ha sido difícil encontrar puntos en común entre demócratas y republicanos. Estos dos años y medio se han caracterizado por la confrontación y las críticas al legado de su antecesor, Barack Obama. Pero últimamente hay algo en lo que coinciden las dos formaciones: el abusivo precio de los medicamentos en Estados Unidos, tal y como cuenta BBC Mundo.

Pese a haber sido intocables durante décadas, las farmacéuticas están hoy en el medio de la polémica. Recientemente, Alexandria Ocasio Cortez verbalizó la realidad con una frase contundente en el Congreso: “La gente está muriendo en vano”, manifestó. Anteriormente, 40 estados del país presentaron una demanda conjunta contra las grandes compañías de medicamentos acusándolas de subir artificialmente los precios de las medicinas comunes.

El Gobierno también se había posicionado al respecto. Ya en campaña, Trump prometió bajar los precios y desde verano las empresas estarán obligadas a incluir cuánto cuestan los productos en sus anuncios publicitarios.

Así, el elevado coste de los medicamentos se ha convertido en un caballo de batalla de toda la sociedad, aunque los dos partidos no terminen de ponerse de acuerdo en la manera de afrontar esta situación. En lo que sí coinciden es en que son abusivos y los ejemplos son numerosos.

Truvada, utilizado para la prevención del VIH supera los 1.700 dólares al mes, mientras que en Australia apenas cuesta 8 dólares. Gleevec, que es un tratamiento contra la leucemia, llega a los 70.000 dólares al mes en Estados Unidos, mientras que en Colombia solo está a 1.100. Incluso, la insulina, un producto que ya lleva varias décadas en el mercado y no es novedoso llega a valer 200 dólares, cinco veces más de lo que cuesta en Canadá. También está previsto que llegue en los próximos meses un medicamento para la atrofia muscular espinal cuyo precio oscilará entre los 1,5 y los 5 millones de dólares, convirtiéndose en el más caro del planeta.

Desde luego las cifras de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) corroboran estos datos y muestran que los estadounidenses gastan cada año de media unos 1.200 dólares en medicinas recetadas, el más alto del mundo. En comparación, los números de otros países desarrollados oscilan entre los 466 y los 939 dólares.

¿Y cómo se justifica esta situación? Las farmacéuticas apuntan a que los precios son tan altos porque se destina una parte muy importante de los beneficios a la innovación y a los estudios que realizan las compañías para seguir investigando tratamientos, pero un informe de la universidad de Pittsburg desmiente (al menos en parte) esta posibilidad.

Y es que los investigadores encontraron que los aumentos de los precios anuales no solo se dan en medicamentos nuevos, sino que también ocurren en otros que llevan décadas en el mercado y en los que no está justificado un alza constante de lo que se tiene que pagar. El ejemplo vuelve a ser la insulina que ha subido un 30% pese a que lleva ya muchos años en las farmacias.

Una explicación más plausible es que mientras que en muchos otros países existen sistemas sanitarios que cubren a la mayoría de personas, en Estados Unidos depende de que los ciudadanos tengan un seguro. En el caso de los primeros, los Gobiernos tienen una posición de fuerza en la negociación con las farmacéuticas que hace que se consigan precios más bajos. Por su parte los segundos, son los fabricantes los que fijan los precios, lo que hace que no haya competencia y que las empresas tengan libertad para aumentar sus márgenes.

Otra razón importante es que en Estados Unidos apenas se comercializan los genéricos. Tradicionalmente las farmacéuticas han defendido que muchos de los medicamentos están bajo patente, pero lo cierto es que la falta de regulación hace que sean las propas compañías las que pagan para que los genéricos no lleguen al mercado y así poder mantener el precio alto.

El asunto ya se está discutiendo en la sociedad y podría experimentar cambios en las próximas fechas. Lo que parece claro es que las empresas de medicamentos ya han dejado de ser intocables.

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