lunes, 14 octubre 2019, 18:50
Viernes, 17 Mayo 2019 09:24

EE.UU.: Tecnología para reducir víctimas en balaceras en escuelas

Escrito por  AP
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Laura Bieler, experta en tecnología que trabaja para el distrito escolar de Beverly Hills, California, busca información en su teléfono en la Horace Mann School, el 13 de mayo del 2019. Laura Bieler, experta en tecnología que trabaja para el distrito escolar de Beverly Hills, California, busca información en su teléfono en la Horace Mann School, el 13 de mayo del 2019.

Los esfuerzos para combatir las balaceras en las escuelas de Estados Unidos ya no se enfocan necesariamente en medidas para prevenir los ataques, sino más bien en tecnologías que ayuden a reducir el número de víctimas.


Los esfuerzos para combatir las balaceras en las escuelas de Estados Unidos ya no se enfocan necesariamente en medidas para prevenir los ataques, sino más bien en tecnologías que ayuden a reducir el número de víctimas, acelerando la intervención policial y alertando de los peligros con mayor celeridad a maestros y estudiantes.

Los distritos escolares están empleando recursos como sistemas de detección de disparos y aplicaciones que permiten a los maestros informar rápidamente de ataques y conectarse con la policía. Después de cada ataque se habla mucho del control a la venta de armas, un tema extremadamente polémico, pero la tecnología puede ser una respuesta que genera menos tensiones y que se puede implementar en poco tiempo.


El uso de la tecnología se generaliza en medio de la alarma porque no se pueden prevenir ataques como el de la semana pasada en una escuela secundaria de un suburbio de Denver, en el que murió el estudiante Kendrick Castillo, de 18 años, que trató de maniatar a un atacante.

“Si quiero empezar a los tiros en una escuela, hay 20 formas de hacerlo”, afirmó Erik Endress, director ejecutivo de Share911, una firma de Nueva Jersey que vende una aplicación que permite al personal de las escuelas informar de inmediato a sus colegas y a la policía acerca de cuál es la situación, de posibles heridos y otros detalles.

“Podemos mejorar el desenlace de estas situaciones”, dijo Endress. “Reducir la cantidad de víctimas”.

Los ataques no son muy frecuentes, pero resultan cada vez más letales.

La matanza de 13 personas en la Columbine High School de Littleton, Colorado, en 1999 fue el comienzo de una nueva era de ataques de este tipo que no parecen tener fin. Veintisiete personas murieron en el 2012 en la Sandy Hook Elementary School de Newtown, Connecticut, y 17 el año pasado en la Marjory Stoneman Douglas High School de Parkland, Florida.

Joseph Erardi, quien fue superintendente de Newtown después del ataque, hoy jubilado, dijo que inicialmente los legisladores presionaron para que las escuelas reforzasen la infraestructura.

Ello generó una industria multimillonaria de productos que iban desde puertas “capaces de resistir ataques balísticos” hasta cañones de humo.

Estas medidas no impidieron las matanzas y “ahora estamos tratando de encontrar alguna solución tecnológica, pero no hay ninguna”, expresó Dennis Kenney, profesor de la Facultad de Justicia Penal del John Jay College.


La idea hoy es combinar la tecnología con programas de salud mental, de prevención de bullying y la adición de más guardias.

“Ese es el principal enfoque de seguridad de cualquier director de escuela: La seguridad física y la seguridad emocional de los chicos”, expresó Juliet Fine, directora de la Horace Mann School de Beverly Hills.

El de Beverly Hills es uno de 200 distritos escolares que usan la aplicación Share911. Y en los próximos meses contará con un comando central con acceso a las cámaras de vigilancia de todo el distrito y otras herramientas tecnológicas.

“La seguridad en las escuelas está cambiando. Hay que aprovechar la tecnología y el software”, expresó Christopher Hertz, director de seguridad en las escuelas del distrito.

Pero tampoco se descuidan los simulacros de emergencias para que los estudiantes actúen por relejo si hay una emergencia.

Se instruye a los alumnos para que se congreguen en un rincón del aula, con las luces apagadas y las cortinas bajas, según la profesora de estudios sociales Laura Stark. La aplicación Share911 permite al personal compartir información y avisar acerca de posibles heridos o niños de los que no se tiene noticias.

“Sin esa información, no puedes decidir si salir corriendo, esconderte o dar pelea”, dijo Endress.

AmberBox, que fabrica un detector de disparos que parece un detector de humo, alerta al personal y a la policía cuando suena un tiro y al mismo tiempo da la ubicación.

Aegis AI, de Chicago, está mejorando la tecnología para identificar un arma apenas asoma en el área que cubre una cámara. Lanzó el producto hace un año, pero generaba alarmas falsas por la presencia de objetos como taladros o engrampadoras, según su director general Sonny Tai.

Algunos expertos expresan preocupación de que los distritos estén destinando a tecnología dinero que podrían usar en programas de salud mental y de prevención de la violencia.

La tecnología “es algo para aparentar. Puedes ir a una junta y mostrar este recurso reluciente”, dijo Amy Klinger, cofundadora de la Red de Seguridad Escolar The Educator.

Los expertos coinciden en que no hay forma de prevenir totalmente o predecir un ataque a una escuela. Los distritos suburbanos de gente acaudalada como el de Beverly Hills, que pueden contar con las últimas innovaciones, corren el mismo peligro que escuelas de barrios pobres de las ciudades donde usan desde hace años detectores de metales.

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