miércoles, 21 agosto 2019, 18:08
Miércoles, 15 Mayo 2019 06:01

Familia: Un espacio para el bienestar

Escrito por  Alina M. Lotti / CubaSí
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La familia es, quizás, la institución más antigua de la sociedad, y también la más valorada.

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Si a un cubano cualquiera se le pregunta sobre lo más apreciado en su vida personal, de seguro responderá: «La familia». Y es que si le damos una vuelta a la memoria, todo nace ahí; primero los abuelos, los padres, los hijos, los descendientes de estos. Es una especie de espiral sin retorno y, por lo tanto, lo que somos o dejamos de hacer es también fruto de lo aprendido o no en ese espacio.

Es común hacer alusión a ella tras un éxito profesional, estudiantil, incluso familiar. Los seres humanos agradecen contar con un núcleo que, generalmente, sirve de apoyo y sostén. Aunque debiera ser un asunto habitual en nuestras agendas mediáticas, sin lugar a duda, este 15 de mayo, cuando se celebra el Día Internacional de la Familia*, resulta ineludible.

La industrialización, el desarrollo de la ciencia, la técnica, la informática, las comunicaciones, todo ha avanzado; sin embargo, no se ha podido echar a un lado ese ámbito donde, prácticamente, comienza la vida.

La familia cubana de nuestros tiempos

En nuestro país la estructura de las familias ha marchado al compás de la vida, por decirlo de alguna manera. Si antes lo tradicional era la madre, el padre y los hijos, actualmente hay toda una comunidad familiar (¡claro está!, inciden las dificultades con la vivienda) donde también están presentes tíos, abuelos y otros parientes.

Asimismo, no puede perderse de vista que hoy existe una mayor comprensión respecto a la diversidad sexual (aún no toda la que debiera) y, por lo tanto, ello también se refleja en el entorno familiar.

La destacada psicóloga Patricia Arés Muzio, experta en el tema familia, precisó en una entrevista publicada por la Agencia Cubana de Noticias (ACN) que en Cuba ya no se puede hablar solo de maternidad o paternidad, sino que cada niño tiene un sistema parental alrededor suyo que lo apoya en su crianza.

Aquellas personas —señaló— que, luego de divorciadas, vuelven a tener pareja y llevan a esta a los hijos de anteriores matrimonios, forman una nueva configuración que se clasifica como «reensambladas o reconstituidas».

De igual manera, reconoció que hay una fuerte presencia de familias monoparentales, en las que la madre o el padre llevan solos la custodia de su descendencia y deben cumplir diversos roles sociales.

¿Función económica, educativa, afectiva?

La sociedad espera mucho de las familias en todas estas esferas. No obstante, la función económica tiende a sobredimensionarse, y hoy, en algunos de estos espacios, padres y madres otorgan gran importancia a ello, en detrimento de todo lo demás.  

La doctora Grisell Crespo Carro, del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), ha dicho que muchas veces las demandas de los niños no responden a necesidades básicas. «Quiero esta mochila, esos zapatos..., y los padres, por el aquello de que “yo no lo tuve, pobrecito”, tendemos a satisfacerlos».

Para la especialista, resulta esencial que la familia concientice que lo más importante es el vínculo con los hijos «cara a cara, piel con piel», para transmitir amor y valores educativos.

En este sentido, Patricia Arés manifestó (en la entrevista antes mencionada) que, a través de la propia dinámica familiar, se debe ir redescubriendo también el sentido o ruta a seguir en la vida. «En este mundo hay una cierta confusión entre vida confortable y vida feliz, por lo que las personas pueden distraerse de lo que verdaderamente es importante».

Para la psicóloga Beatriz Torres, el bienestar de la familia no necesariamente guarda relación con el hecho de tener mayores ingresos.

En un reciente programa televisivo a propósito del Día Internacional de la Familia, destacó el rol afectivo en la educación de los niños, adolescentes y jóvenes, lo cual les proporciona seguridad, apoyo, y subrayó, además, el carácter resiliente de la familia cubana, que es capaz de adaptarse a las dificultades y seguir adelante.

Los abuelos, punto y aparte

Los abuelos son, sin duda alguna, entes fundamentales en el espacio familiar; sobre todo teniendo en cuenta que en nuestra sociedad la tasa de envejecimiento es alta, similar a la de países desarrollados.

Según el último Censo de Población y Vivienda, en el 64% de las familias en Cuba hay un miembro de la tercera edad, y un 13% de los infantes conviven con sus abuelos, bien porque los padres emigraron o se encuentran cumpliendo misión en el exterior.

De ahí que sobre sus espaldas recaiga no solo el peso de la vida cotidiana, sino, además, la educación y formación de los pequeños. ¿Están preparados para ello?, ¿asumen esta misión de la mejor manera?

En Cuba es casi un criterio mayoritario que los abuelos merecen un monumento, incluso un día de celebración. Ellos, en sentido general, se entregan por completo a la crianza de los hijos de sus hijos, quizás como no lo hicieron, por diferentes motivos, con los propios.

Es común encontrarlos en el ir y venir de las escuelas, las meriendas, las actividades escolares y deportivas, en fin, hoy son indispensables, porque incluso cuando en un hogar conviven varias generaciones y todos marchan para el trabajo, son ellos los que asumen «la retaguardia».

Si pudiéramos hablar de aspiraciones, una de ellas sería, quizás, la posibilidad de dotarlos de determinadas herramientas para que realicen la labor educativa de la mejor manera, dejando pocas brechas a conductas permisivas, sin adecuados límites de autoridad.
 
¿Desafíos?

El manejo familiar resulta complicado como la propia vida. Cada núcleo debe aprender a afrontar las dificultades que se asoman en el camino, pero para ello no hay recetas. Si algo debe quedar claro es que, por encima de todo, es necesario resguardar la familia, cuidarla, alimentarla de una espiritualidad que le permita, en determinados momentos (peores o mejores), salir ilesa.

La frase repetida hasta el cansancio de que «la familia es la familia» es tan cierta como imperecedera, no solo porque de ella venimos y desde ella, al nacer, nos asomamos a un mundo totalmente desconocido, sino porque solo en un ambiente familiar armónico, donde reinen los afectos, el amor y las buenas costumbres, podrán crecer hijos sanos, robustos de alma y espíritu, ciudadanos capaces de ser felices y de multiplicar esa felicidad que los embarga.

Y nadie como Patricia Arés para sintetizar los desafíos: «Queremos dejarles a las nuevas generaciones un mundo donde las familias no sean espacios de opresión y sometimiento, sino el lugar por excelencia en el que se garantice la dignidad plena, el desarrollo integral de sus miembros y el bienestar».

*El Día Internacional de la Familia, que se celebra todos los años el día 15 de mayo, fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 47/237 del 20 de septiembre de 1993, con el objetivo de aumentar el grado de concienciación acerca de los temas relacionados con la familia y fomentar los lazos familiares.

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