domingo, 16 junio 2019, 18:34
Jueves, 09 Mayo 2019 05:32

DE LA VIDA COTIDIANA: ¿Mal servicio o lenguaje de señas?

Escrito por  Alina M. Lotti / CubaSí
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Ante una pregunta o una solicitud, lo correcto es detenerse, escuchar y orientar, según sea el caso.

Por favor, señora, ¿dónde queda el Cuerpo de Guardia? La mujer estiró el brazo y señaló en una dirección sin decir palabra alguna. Instantes después, en el propio hospital, recibí la callada por respuesta mientras indagaba sobre el lugar donde hacen los ultrasonidos.  

Todos andaban como hormiguitas de un lado a otro. Cada vez que formulaba una pregunta, las personas, en el mejor de los casos, solo señalaban. Otros ni se detenían. Tanto me sorprendió el hecho, que llegué a pensar que la equivocada era yo. En ese vía crucis de consultas por allá y por aquí, solo un individuo —precisamente, el técnico que realiza los electrocardiogramas— se detuvo ante otra de mis interrogantes y respondió de manera amable.
 
Realmente, la desatención nos hace sentirnos indefensos, como si no contáramos, «multiplicados por cero», diría una amiga, quien luego de comentarle lo sucedido, me dijo: «El asunto es que cada quien anda en lo suyo». La escuché sin objeción alguna, pero luego reflexioné en que tal afirmación no me resultaba convincente.

La vida agitada de estos tiempos no puede pasar por alto la comunicación entre unos y otros. De alguna manera, todos necesitamos de todos, y ante una pregunta o solicitud, lo correcto es detenerse, escuchar y orientar, según sea el caso.

¿Y qué piensan sobre quienes, en una recepción, permanecen obnubilados con las nuevas tecnologías y no ofrecen un buen servicio, en lo que a orientación se refiere?

El tema quizás parece banal, pero no lo es. Hoy el 20,3% de la población cubana tiene 60 o más años y, por tanto, una respuesta oportuna puede ser decisiva para evitar confusiones, malestares, y hacer la vida más llevadera.

En nuestro país hay mucho calor, las personas se cansan de esperar, caminar, de subir escaleras. Hay que evitar el esfuerzo en vano, porque muchas veces «ni la consulta estaba en el segundo piso, ni un servicio determinado se brinda todos los días», para mencionar solo dos ejemplos que pueden derivar en confusiones.

Por lo general, los adultos mayores presentan dificultades auditivas y de comprensión. De ahí que requieran una atención paciente y diferenciada. Hay que hablarles claro, coherente, y convencerse de que todo cuanto se ha dicho ha sido comprendido. Eso no cuesta trabajo, pero la mayor parte de las veces no se hace.

La información requerida debe brindarse de manera oportuna, rápida, pues así contribuimos a sortear los problemas y las dificultades. ¿Cuánto vale una respuesta adecuada en un momento preciso? Solo quien ha estado en tales circunstancias lo sabe.

Posiblemente, aquellos que emplean por discapacidad auditiva —u otra— el lenguaje de señas sean muchas veces más comunicativos que los demás. La comunicación es como los saberes: no pesa, pero sí hace falta. Por ello, si en un hospital, en una parada o en un centro de trabajo alguien necesita consultarle una dirección o un dato, ¡por favor, deténgase, escúchelo y dele la respuesta que merece! De esta forma, estaremos comportándonos como seres humanos, en toda la dimensión de la palabra.

Visto 782 veces Modificado por última vez en Miércoles, 29 Mayo 2019 13:56

Comentarios  

 
#3 Tamy 10-05-2019 14:30
Alina¨, Felicidades que bonito comentario.
Como dijera el Maestro: ¨Criticar no es morder, criticar es señalar con noble intento el lunar y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella.¨
 
 
#2 Amaury 10-05-2019 11:11
Vaya a una tienda y pregúntele a un vendedor cualquier cosa y verá como estiran la boca indicando la dirección para ni siquiera estirar el brazo.
 
 
#1 Esperanza 09-05-2019 08:48
Considero muy oportuno este trabajo periodístico, se refiere a uno de los problemas sociales que enfrenta Cuba hoy. Debería divulgarse por todos los medios de comunicación, quienes dirigen la prensa y otras instituciones que ofrecen servicios a la población deberían crear un mecanismo para que opiniones como esta puedan propagarse y repetirse hasta el cansancio. Pudiera ser en murales informativos, sitios públicos... Quizá así las personas que lo lean o escuchen, reflexionen acerca de sus actitudes de indiferencia ante sus semejantes que les piden ayuda u orientación en cualquier momento. Les aseguro que uno se siente muy bien cuando se detiene y orienta a cualquier persona cuando está desorientada, apurada o sencillamente necesitada de una sonrisa.
 

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