viernes, 06 diciembre 2019, 05:10
Domingo, 07 Abril 2019 06:51

Argelia en espera: Sin fecha elecciones presidenciales

Escrito por  Arnaldo Musa/ Cubasí
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Luego que el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, renunció a su posición inicial de reelegirse por quinta vez, aún no se ha determinado la fecha del nuevo balotaje, previsto para el 18 de este mes, mientras crece la tensión política y social, producto principalmente de la crisis económica que atraviesa la nación árabe del continente africano.


Algunos han querido indicar que el deterioro de la situación pudiera ser aprovechado por los intereses imperiales que aún están presentes en el país, de Francia y Estados Unidos, y ello para reeditar la ignominiosa página que escribió en Libia, una de las principales naciones prósperas de la región que la agresión de Occidente dejó en situación Dejó en la depauperación.

La gravedad de la situación no sólo hay que verla en la avanzada edad de Bouteflika y sus graves problemas físicos, ni que lleva 20 años en el poder, sino en la caída de los precios de su principal riqueza, el petróleo, y la inoperancia de elementos de su gobierno en la administración del Estado.

El hoy ex mandatario expresó su preocupación por la pérdida de protagonismo de la nación argelina en cuestiones internacionales, y añoró los tiempos en que, bajo su tutela, Argelia se convirtió en un factor importante en el Movimiento de los Países No Alineados y el Grupo de los 77 más China.

Por supuesto que el enemigo imperialista aprovecha los errores de las fuerzas que aún debían jugar un papel progresista, por lo cual en el control del poder por el movimiento Frente Nacional de Liberación -que luchó contra el colonialismo francés y logró la independencia- se convirtió en un arma de doble filo para el fortalecimiento revolucionario, siempre amparado por la figura de Bouteflika, a quien hasta sus enemigos consideran que es respetado por el pueblo.

Pero tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe, y las manifestaciones iniciadas hace más de dos meses, tomaron grandes proporciones, en demanda de que el mandatario no siguiera en el poder, principalmente porque no podía asumir reformas, debido a razones de salud, y la inoperancia de grupos que se considera se escudan en la cima para lograr sus ambiciones.

Bouteflika se convenció de que no debía aspirar a un nuevo mandato y alentó a crear un consejo para lograr una transición pacífica hasta que se celebren los comicios, con fecha aún por determinar.

NECESARIAS REFORMAS

Inmersa en un clima de tensiones sociales y económicas, Argelia ya no puede permitirse mantener su apuesta por el Estado de bienestar sin realizar reformas estructurales en profundidad.

Se enfrenta a numerosos desafíos, pero los problemas principales son de carácter socioeconómico y guardan una estrecha relación, repito, con el desplome de los ingresos derivados del petróleo.

Los hábitos y las expectativas de la población de obtener beneficios sociales a través de un sistema de subsidios que, si bien generoso, presenta ineficacias, choca de plano con la caída continua del presupuesto.

La generación de mayor edad, comprometida con la “legitimidad histórica” del sistema actual, podría tenerlo difícil para contener la tensión creciente entre la población, en especial por lo que respecta al desencanto de los jóvenes.

Argelia todavía no ha emprendido amplias reformas socioeconómicas y sus viejos dirigentes deben mostrar un compromiso con el relevo generacional y el reparto de poderes antes de que las exigencias adquieran un cariz mucho mayor.

Al parecer, pienso, Abdelaziz Bouteflika lo ha comprendido, y da un paso atrás que, realmente, es hacia adelante.

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