lunes, 14 octubre 2019, 06:52
Sábado, 06 Abril 2019 05:32

Ucrania: Bye, bye, Petro?

Escrito por  Arnaldo Musa / Especial para CubaSí
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Si no ocurre un fraude gigantesco, el payaso devenido cómico Vladimir Zelenski debe ser electo por la mayoría de los ucranianos en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al actual mandatario, Petro Poroshenko.

Si no ocurre un fraude gigantesco, el payaso devenido cómico Vladimir Zelenski debe ser electo por la mayoría de los ucranianos que acudan el 21 venidero a votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales frente al actual mandatario, Petro Poroshenko, quien fue acusado por la ocupante del tercer lugar, la ex premier Yulia Timoshenko, de haber comprado miles de votos para lograr ir a otro y definitivo balotaje.

Nada extraño en un individuo al que la cadena norteamericana Columbia Broadcasting System (CBS) ubicó entre los tres gobernantes más corruptos, junto al argentino Mauricio Macri y el monarca saudita, Salmán bin Abdulaziz.

La primera vuelta de las presidenciales ucranianas confirmó que Zelenski y Poroshenko se disputarán el liderazgo del país en la segunda vuelta el próximo 21 de abril. Zelenski obtuvo 30% de los votos, seguido por Poroshenko con el 17,8%, Timoshenko sumó el 14,2% y un 9,8% el prorruso Yuri Boiko.

Asimismo, también destaca el desgaste de las posiciones más ultranacionalistas. El líder nazi de Svoboda, Ruslan Koshulinski, apenas rondó el 1,8%. En total, los 36 millones de ucranianos tuvieron que escoger entre 39 candidatos.

La irrupción del denominado candidato de los indignados, Zelenski, impidió la repetición del duelo de 2014, cuando Poroshenko se impuso entonces de forma rotunda a Timoshenko, logrando la mayoría absoluta en la primera vuelta. Sin embargo, la gran decepción acumulada por el incumplimiento de sus promesas ha fraccionado el voto. Según una encuesta de la agencia Gallup, solo un 9% de los ucranianos confía en las autoridades.

La mayoría de los ucranianos demostró que está cansada de la cantinela de Poroshenko de avanzar hacia la adhesión a la Unión Europea y la OTAN, centrar su campaña en el nacionalismo y la ruptura con Rusia, mientras que sus rivales hicieron especial hincapié en la corrupción, lacra contra la que no se ha hecho nada, según denuncia el Fondo Monetario Internacional, cuyos préstamos han evitado la suspensión del pago de Ucrania. Ningún cargo público de alto nivel ha sido condenado.

Por una nueva vida

“Una nueva vida está a punto de empezar. Una vida sin corrupción, sin robo. Una vida en un nuevo país, un país de sueños. Pensamos que todo irá bien y ganaremos, pero son los ucranianos los que tienen que decidir”, afirmó Zelenski, sin experiencia política, pero quien se inclina a no seguir desmejorando las relaciones con Moscú, sino al contario.

El desencanto ha catapultado a este actor cómico hasta el punto de estar a un paso de dirigir el país. El rechazo a Poroshenko pudo verse en la caída de la participación a lo largo de la jornada en las zonas del oeste, más vinculadas económicamente con la Unión Europea. El actual mandatario se ha tenido que enfrentar en esta campaña electoral con la acusación de que su círculo vendía armas rusas a su propio Ejército con un sobrecoste, una denuncia inadmisible cuando el político ha hecho de la oposición frontal a Moscú su bandera.

Con Poroshenko se llegó a un enquistamiento en la guerra de Donbass, donde han muerto 13 000 personas, y su elección supone reafirmar la política emprendida en el último lustro, enfocada hacia Europa a pesar de que la propia UE ha eludido prometer su adhesión y construye con Rusia un gasoducto alternativo al ucraniano, o probar con un candidato totalmente desconocido cuyo plan es una incógnita.

Desde otoño de 2017 hasta este 2019 se han observado crecientes ataques contra los activistas anticorrupción, organizaciones no gubernamentales y periodistas de investigación, entre ellos arrestos políticamente motivados, pruebas fabricadas, protestas organizadas, persecuciones e intimidaciones. con el fin de proteger a sus corruptos asociados y mantener indemnes las espurias riquezas acumuladas.

Ello abarca la fortuna que amasó con la venta del chocolate, que le valió el apodo del Rey del Chocolate. Y todo un imperio empresarial, que abarca la fabricación automotriz de vehículos y autobuses, el de astilleros Léninska Kuznya y el Canal 5 ucraniano, entre otros negocios.

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