sábado, 19 octubre 2019, 23:25
Jueves, 07 Marzo 2019 15:05

De Budapest rumbo a Lima: Touchés certeros la clave

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/CubaSí
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Reynier Enríquez (derecha) es una de las cartas de triunfo de la espada masculina Reynier Enríquez (derecha) es una de las cartas de triunfo de la espada masculina José Raúl Rodríguez Robleda

No sería festinado pensar en que la actual armada de espadistas posee potencialidades para imponerse en Lima.

Precisamente para buscar acercarse a esa afirmación Yunior Reytor y Reynier Henríquez principales referentes del plantel, viajaron junto a su entrenador Jaine Hernández a Budapest, donde cruzarán aceros a partir de este viernes en el Gran Prix Westend.

El último cetro alcanzado por la espada masculina en Juegos Panamericanos se remonta al conseguido por colectivos en la edición de Río de Janeiro 2007. Aunaron esfuerzos entonces Camilo Boris, Andrés Carrillo, Guillermo Madrigal y David Castillo, victimarios del Venezuela 45-34.

Reytor, escaño 53 del ranking con 33 puntos sorprendió hace dos años con su plata en la Copa del Mundo de Vancouver, Canadá; en tanto Henríquez, bronce en los XVI Juegos Panamericanos de Guadalajara, se ubica en la posición 90-19 unidades. Además de derrotar 7-6 al curtido venezolano Francisco Limardo en la final de Barranquilla.

De cara a la justa Reytor es el mejor preclasificado de la poule número 31, del total de 43 existentes, como parte de un global de 312 espadachines de 58 naciones.Los anfitriones (18), España (13), Alemania y USA (12), China (11), República Checa (9), Bélgica y Colombia (8), constituyen las naciones con mayor representación.

Por su parte Henríquez figura como segundo en su llave, con el polaco Radoslaw Zawrotniak como el de mayor aval, gracias a su posición 48 del escalafón.

Para los nuestros, si logran avanzar en sus respectivas poules será un examen en extremo exigente el de hallar la ruta del éxito a partir de la ronda de 128 espadistas. Poseen condiciones físicas (superan el 1.90 de estatura ambos), y recursos técnicos suficientes, solo que hace más de diez meses no se miden al más alto nivel.

De forma general la carencia de volumen de asaltos de primer nivel es algo que golpea no solo a la espada, sino también al sable y el florete. De hecho, los espadistas de uno y otro sexo han sido fundamentalmente los que han mantenido el prestigio antillano en la disciplina en la última década.

El actual elenco posee entre sus principales potencialidades la talla de sus miembros, la explosividad a la hora de iniciar o contrarrestar acciones, además de buen arsenal técnico. El lado flaco, el poco kilometraje competitivo, y, por consiguiente, la posibilidad de hacer ajustes tácticos in situ durante una competición determinada. Además, deben pulir acciones a la distancia de cuatro metros, donde mayor número de intercambios de estocadas o acciones ofensivas se producen en la esgrima.

Respecto a la planificación de nuestros exponentes Hernández señaló que la idea es foguear s sus pupilos en algunos escenarios de relieve, incluido el Campeonato Panamericano del deporte con asiento en Toronto, Canadá para llegar en la mejor forma posible a Lima.

Para tener una idea de lo cruenta que será la lucha en pistas húngaras baste señalar que se inscribieron los primeros 20 espadachines del ranking, con el francés Yannick Borel (252 rayas), el ucraniano Bogdan Nikishin (210), y el venezolano Rubén Limardo (144) a la vanguardia.

Una mirada a lo acontecido hace cuatro años en Toronto arroja que allí Estados Unidos (9-3-2) y Venezuela (2-2-2) se hicieron de los mayores honores. En el caso de nuestros espadistas, con Yunior y Reynier como miembros de la armada, se agenciaron bronce por colectivos.

Ese resultado se convirtió en nuestra única presea alcanzada en esa disciplina. Precisamente los estadounidenses (70-55-40) se erigen como los dominadores históricos, con los de la Mayor de las Antillas en la segunda plaza (54-31-27) y Argentina (12-13-25) terceros.

Dos de los escollos de mayor cuidado en Lima, además de Venezuela, Canadá, Colombia, Brasil y algunas individualidades de otros países del continente. Confiemos que entre el crujir de aceros, los nuestros puedan ensartar preseas en tierras del Cuzco

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