jueves, 17 octubre 2019, 12:40
Domingo, 17 Febrero 2019 06:20

Jesús Sigfredo: Del Café del Oriente al título de Don Sommelier Cuba 2018 (+VIDEOS)

Escrito por  Harold Iglesias Manresa/CubaSí
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Jesús Sigfredo (izquierda), campeón de Don Sommelier 2018, junto a Eduardo Novo, el otro finalista Jesús Sigfredo (izquierda), campeón de Don Sommelier 2018, junto a Eduardo Novo, el otro finalista del autor

Desafío de seis maestros que aguzaron sus cinco sentidos y su arte para satisfacer las necesidades del cliente, espectadores y jurado en este caso.

Desafío de seis maestros que aguzaron sus cinco sentidos y su arte para satisfacer las necesidades del cliente, espectadores y jurado en este caso, quienes ávidos de consumir sus habilidades se congregaron en el Blue Diamond Memories Miramar para atestiguar la elección de Don Sommelier Cuba-2018.

Una cultura gourmet que de pronto va ganando adeptos dentro de la gastronomía y la sociedad cubana. Cuba potenciando tradiciones culinarias, de bebidas y licores, y de habanos para ganar espacios entre los principales destinos turísticos del Caribe.

Un entramado de conexiones que tributan a servicios de excelencia y que recientemente tuvieron un desafío de seis maestros que aguzaron sus cinco sentidos y su arte para satisfacer las necesidades del cliente, espectadores y jurado en este caso, quienes ávidos de consumir sus habilidades se congregaron en el Blue Diamond Memories Miramar para atestiguar la elección de Don Sommelier Cuba-2018.

La magia de Jesús Sigfredo

Por extraño que parezca, Jesús Sigfredo, Sommelier del Café del Oriente, en el corazón de la Habana Vieja, justo en las inmediaciones de la plaza de San Francisco de Asís.

Lo cierto es que fue un tanto sorprendido con la elección, pues se decidió a inscribirse de último momento:

“Me presenté sin tener pensado o preparado venir. Se me escogió y sencillamente llegué con lo que tengo acumulado en mi cabeza durante tantos años de práctica (más de 15). Verdaderamente entre mi trabajo todos los días en el Café del Oriente, y mi familia no me da tiempo para estudiar cosas puntuales”.

¿Difícil lograr ese equilibrio de responsabilidades profesionales y el hogar?

En extremo. Llevo graduado como Sommelier desde el 2003 pero me desempeñaba como tal desde el 2001. La práctica ha sido mi mayor escuela. Hasta ahora nunca me había presentado a eventos, pues la ausencia de tiempo me hacía creer que no estaría bien preparado. Los días se te van, pero es muy placentero ver que tus conocimientos son certeros y que esta cultura en Cuba va ganando en auge y desarrollo. La familia me ha acompañado siempre, pues esto es una tarea fuerte, que demanda constante preparación”.

¿Sitios a los que le debes parte de tu crecimiento?

“Varios. En principio trabajé en El Patio. Sin tener que ver con los vinos, fui adquiriendo visión. Luego fui sommelier de la cava de La Giraldilla entre 2003 y 2005. Esa fue una fuente sumamente positiva en materia de vinos, situaciones, maridaje… Fue una gran escuela y es una lástima que actualmente no exista.

Enfrentarte a clientes con conocimiento te exige ser exacto, no confundirte y sortear con clase cada situación. Puedo confesarte que me enamoré y nunca más me he apartado de esto. El reconocimiento a tanto tiempo de dedicación ha sido mi mayor trofeo”.

¿Qué opinión te merece la cultura de alta gastronomía y auge de Sommelier en Cuba?

“A través de los años el pueblo se ha ido educando en este mundo de la gastronomía gourmet, el mundo de los vinos, los habanos. Desde hace cinco años hacia acá se han abierto muchos sitios de estándares elevados, servicios de excelencia, personalizados...
Se trata de buscar otros horizontes y lograr que los vinos, y otros licores espirituosos puedan coexistir con la cerveza, acompañar un buen plato.

Estoy convencido de que nos queda muchísimo por crecer en este campo, pero me complace ver la manera en que hemos despegado. De hecho, hay un volumen considerable de turistas que vienen a Cuba con la idea de maridar nuestros habanos y degustar nuestros rones en una alquimia de relajación”.

El jurado y el resto de los finalistas, ¿qué opinión te merecen?

“El jurado magnífico, imparcial, muy profesional y riguroso en sus criterios o juicios. Suelen estar en este tipo de eventos. Respecto al resto de los finalistas nos conocemos de cursos de actualización, espacios de intercambio juntos. Somos una especie de hermandad en la que buscamos constantemente la perfección y ampliar nuestros conocimientos. Se trata de satisfacer al cliente con cada pequeño detalle”.

¿Plato preferido de la alta cocina?

“Me encanta el carnero o cordero. Hecho al vino pasado por brasas o carbón que le impregnan un sabor y aroma característicos es espectacular”.

¿Bebida acompañante?

“Un tinto que tenga estructura, cuerpo, preferiblemente de uvas cabernet savignon, pues el sabor del carnero es fuerte, y la uva cabernet Savignon es uno que lo logra domar y compagina de manera ideal”.

¿Qué te transmite la cocina cubana?

“La cocina cubana tiene su desenvolvimiento y tiene lugares de elaboración exquisita. Mueven los hilos personas muy preparadas, y ha logrado moverse en la contemporaneidad sin renunciar las tradiciones y elaboraciones icónicas. Creo que Cuba va ganando espacios en materia de Gastronomía. Incluso estamos posicionándonos de a poco con potencias de alta gastronomía en América como Perú y México, líderes y referentes en nuestro contexto.

Un ejemplo es el Habanos Sommelier, un festival que tiene categoría mundial”.

¿El peso de la familia?

“La familia es la que más peso tiene. Son horas sin dormir, vete temprano al trabajo, regresa y estudia, reguero de libros y papeles. Mi esposa me dice: estoy cansada de las uvitas tuyas…

Afortunadamente mi hija Claudia está siguiendo mis pasos. Va muy bien, está muy dedicada al tema de la alta gastronomía y creo que soy su luz. Ese es mi mayor orgullo, ayudarla a crecer en este maravilloso mundo”.

La batalla en sí misma

Rigor durante tres jornadas competitivas fue la clave de Don Sommelier Cuba 2018, pues se sometieron a prueba los conocimientos de seis maestros finalistas. Hablamos de olfato, buen gusto, paladar y pericia luego de emerger airosos entre más de una treintena de involucrados.

Los seis involucrados en la definición resultaron Jesús Sigfredo, Eduardo Novo, Ivón de la Puente, Andrés Piñón, Publio Fernández y Rafael Lee.

Los retos consistían en: decorche y servido casi milimétrico de una botella de vino espumoso; viaje mediante cata a ciegas a las raíces de los licores espirituosos cubanos (rones). La selección incluyó Havana Club 15 años, Cubay 1870, e Isla del Tesoro, en representación de tres marcas icónicas de las regiones occidental, central y oriental de Cuba.

La expectación crecía, el ambiente y los nervios a flor de piel. Llegaban a la mitad del recorrido decisivo y continuaban la ruta hacia el título de Don Sommelier Cuba 2018 Jesús Sigfredo, Eduardo Nodo y Andrés Piñón, tras el criterio colegiado de un jurado compuesto por siete expertos en la materia.

Lo mejor estaba reservado para el epílogo: maridar dos vinos y seleccionar el más idóneo para acompañar un risotto de pato al vino con espuma de queso parmesano, exquisitamente preparado por el chef del Memories Miramar. Sigfredo y Nodo aguzaron sus sentidos como nadie.

El cierre puso al Habano como protagonista y al vino en calidad de compañero. El maridaje contempló las marcas H-Upmann, Hoyo de Monterrey, Montecristo, y Romeo y Julieta para la selección.

Por su profundo dominio de las temáticas puestas en la palestra, su precisión quirúrgica a la hora de describir, seleccionar, y encender el habano que consideró ideal, por su trayectoria impecable en Don Sommelier Cuba 2018, avalada por más de 15 años adentrado en este interesante mundo, Jesús Sigfredo se vistió de campeón.

Don Sommelier 2018 se vonvirtió así, con mayor prestancia que sus dos ediciones precedentes (vieron imponerse a Mabel Durán-2016 y Amaury Jiménez-2017), en excelente espacio de socialización, aprendizaje e intercambio de quiénes se dedican a darle toques de excelencia a nuestra gastronomía.

Como premio, Jesús Sigfredo podrá elevar su sapiencia a través de un viaje a Europa para visitar las bodegas de Maison Castel, (principal patrocinador del evento) y sus asociados.

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