jueves, 21 febrero 2019, 18:42
Martes, 12 Febrero 2019 05:34

Evo: La clave del éxito

Escrito por  Arnaldo Musa / Especial para CubaSí
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La República Plurinacional de Bolivia se ha convertido en el sur del continente en el único gobierno que ha hecho resistencia y vencido a todos los complots en su contra, sin caer en trampas tendidas por la derecha.

«Los enemigos saben que si nos dejan solos y en paz, seremos capaces de demostrar que otro mundo es posible».

Estas palabras del presidente de Bolivia, Evo Morales, reflejan con exactitud el contexto en que se desarrolla actualmente la ofensiva imperialista en el continente, con el fin de eliminar a los gobiernos progresistas, someter los intereses nacionales al capital privado y extender el poder que el neoliberalismo va adquiriendo en la región, sin que en la mayoría de los casos se haga una consecuente resistencia.

Así, la ambición del Imperio tiene el camino expedito por la falta de unidad de las fuerzas de izquierda, el control de los medios de información por la oligarquía y la denominada justicia actuando contra aquellos que pueden estorbarle.

Independientemente de la amenaza que se cierne ahora contra Venezuela, la República Plurinacional de Bolivia se ha convertido en el sur del continente en el único gobierno que ha hecho resistencia y vencido a todos los complots en su contra, sin caer en trampas tendidas por la derecha.

Este entramado sí ha hecho efecto y dado resultados peyorativos contra los pueblos en Argentina, Chile, Paraguay, Perú, Ecuador, Brasil y Colombia, independientemente de las diversas características en que han tenido lugar.

Bolivia se ha convertido en blanco del Imperio, precisamente porque ha dado en el blanco en una forma de accionar que demuestra que la izquierda puede gobernar, cambiar el orden establecido y torcerle la mano al destino de ignominia que el imperialismo le tenía asignado, incluso antes de la revolución del 10 de marzo de 1952, dirigido por un nacionalista honesto en ese entonces, Víctor Paz Estenssoro.

No quedarse callado

El primer mandatario boliviano ha sido un férreo denunciante de la ilegalidad de la Organización de Estados Americanos (OEA) por su irrespeto con la República Bolivariana de Venezuela, al tratar de aplicar persistentemente sanciones contra Caracas.

Y es que a Venezuela la quieren expulsar de la OEA como hicieron con Cuba, con el pretexto de que era comunista, lo cual hizo recordar la primera participación del Presidente de Bolivia en la Cumbre de las Américas, donde estaba el mandatario estadounidense, a quien le dijo de frente:

«Me siento comunista, socialista y antimperialista, y que si querían expulsarme, que lo hicieran de inmediato, acto que no sucedió. Ahora, usando a algunos partidos y gobiernos, acusan a Venezuela de que carece de democracia y violan los derechos humanos. Pero ¿quiénes se nos presentan como los verdugos de la Revolución Bolivariana? Un puñadito de países cuyas violaciones a los DD.HH. son francamente escandalosas. Desde hace años que diariamente nos despertamos con noticias de asesinatos y desapariciones de hombres y mujeres de movimientos sociales, campesinos, estudiantes, periodistas, y la OEA nunca se ha pronunciado. ¿Con qué autoridad moral pretenden acusar a Venezuela?».

Recordemos que Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien gozaba fama de progresista, a solo 15 días de su toma de posesión hizo valer su complacencia con Estados Unidos, al comenzar la arremetida contra Venezuela, que no ha parado.

Tampoco alegra a Almagro y sus amos del Norte que el desarrollo económico y social de Bolivia avance a pasos agigantados, después de haber sido uno de los países más pobres del continente.

Con la gobernanza del primer presidente indígena en el mundo, se ha marchado rápidamente en la mejoría de la calidad de vida del boliviano, aunque, como dice Evo, «siempre hay opositores que son como el perro del hortelano: no trabajan, ni dejan trabajar».

Para Evo, una de las principales claves del éxito en la defensa de los derechos del pueblo indígena es el Pacto de Unidad que tiene con organizaciones originarias.

Pero no solo de los indígenas, porque se ha creado una base en los distintos sectores sociales, que comprende a los mineros, transportistas, fabriles, maestros, petroleros, etc., que le ha dado una nueva imagen al país, que avanza en todos los campos, incluso en el tecnológico, con el lanzamiento de satélites, algo impensable hace unos pocos años.

Sin dudas, dice Evo, «ahora Bolivia es tierra soberana, porque garantiza las grandes aspiraciones de los antepasados: luchar por nuestra identidad, por nuestra dignidad; tratar de trabajar por la igualdad y por el bien de la humanidad».

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