lunes, 24 junio 2019, 07:21
Lunes, 11 Febrero 2019 06:04

USA: ¿«Ángeles» entre alambres de púas?

Escrito por  Nicanor León Cotayo / Especial para CubaSí
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Recientemente, una periodista del Nuevo Herald, Monique O. Madan, escribió una muestra sobre el vía crucis que se vive en barracas estadounidenses por hijos de inmigrantes.


Con fecha nueve de febrero, ella reveló el caso de ocho adolescentes, menores de 17 años, atrapados por la Patrulla Fronteriza y concentrados en la instalación creada para esos fines.

Sus barracas están detrás de una valla metálica rodeada de alambre de púas en la antigua Base de la Fuerza Aérea en Homestead, Florida.

Habían pedido asilo en Texas y Arizona (frontera con México) después de huir de pandillas y la pobreza en Centroamérica, y sus edades oscilan entre 13 y 17 años.

En momentos que el gobierno federal cierra otra instalación en Texas, Trump anuncia que colocará mil camas más.

El senador demócrata por Oregón, Jeff Merkley, denunció que «el uso de este estatus temporal para mantener a los niños encerrados provoca miedo».

«Los niños —sentenció el parlamentario— deben estar en casas, escuelas y parques, no detrás de alambre de púas».

Los menores detenidos en ese lugar, agregó la periodista Madam, recorrieron solos desiertos y cruzaron ríos, en busca de una mejor vida en Estados Unidos.

Alex Azar, secretario del departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) les dio la bienvenida y dijo: «Nos alegra que estén aquí».

Una hondureña de 15 años, que el HHS pidió al Miami Herald no identificar, le preguntó: «¿Podemos tener más tiempo para hablar con nuestras familias? Las normas de llamadas solo permiten diez minutos dos veces a la semana».

Ahora una vocera del HHS expresó que no se permitiría dejar constancia de los criterios de los menores «para proteger su privacidad».

La última vez que el Herald hizo un recorrido por allí fue en 2016, ya que está prohibido hacerlo.

El albergue, ubicado en 920 Bouganville Rd., es hoy el de infantes sin protección que arriban a Estados Unidos, territorio donde hay unos 100 «refugios» por el estilo.

En esa instalación se implementó la política de «cero tolerancia» del presidente Trump en abril del año pasado, que llevó a que casi 3 000 niños fueran separados a la fuerza de sus padres.

Según portavoces federales, los albergues de la Florida reciben a menores separados de sus padres en la frontera, mientras un juez federal en San Diego ordenó al gobierno que detuviera esa práctica.

Hasta el mismo Trump se vio precisado, en medio de fuertes protestas, a dar marcha atrás a su impopular disposición.

Según datos no oficiales, citados por USA-Today, «de los 2 816 niños separados de sus padres quedaban seis por reunificar».

«En el albergue los colchones son muy delgados y duros. A veces nos despertamos con dolor en el cuello, la espalda y la cabeza», dijo una niña.

Como es de suponer, ese franco testimonio quedó fuera de lo divulgado por la gigantesca maquinaria propagandística de Estados Unidos. Su curiosa democracia no lo permite.

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