sábado, 16 febrero 2019, 20:23
Domingo, 10 Febrero 2019 04:39

Serie del Caribe: Leñadores de Las Tunas y Toros de Herrera se citan en final

Escrito por  Harold Iglesias Manresa / CubaSi
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Leñadores de Las Tunas y Toros de Herrera se darán cita este domingo para definir un nuevo monarca del clásico beisbolero caribeño.



Si al comienzo de esta Serie del Caribe alguien hubiese presagiado que Cuba y Panamá serían los finalistas, gran parte de los entendidos hubiesen tildado la premonición de festinada. Lo cierto es que Leñadores de Las Tunas y Toros de Herrera se darán cita este domingo para definir un nuevo monarca del clásico beisbolero caribeño.

Se trata de dos novenas debutantes con diferente andadura por la justa. Los anfitriones panameños indiscutiblemente fueron la sensación de la lid. Comandaron la ofensiva y en un duelo de vida o muerte con los Cangrejeros de Santurce boricuas, en el que solo conectaron cinco hits y anotaron una carrera sucia, su pitcheo los aupó hacia la definición, con hermético trabajo de cada uno de los lanzadores que subieron a la lomita, incluido el estelar taponero Kostas.

Cuba en cambio, estuvo pendiendo de un hilo. Agradece a los dioses de la pelota que se posaron sobre los hombros de sus peloteros y encarnaron en los bates de los charros de Jalisco. Digo esto porque la sonrisa de los aztecas 9-4 sobre los Cardenales de Lara les allanó el camino a los nuestros, que en definitiva completaron la tarea al blanquear a los aztecas 3-0 para agenciarse el boleto luego del triple empate a dos triunfos y dos fracasos con mexicanos y venezolanos, para por consiguiente salir mejor en el sistema de desempate TQB (Team Quality Balance por sus siglas en inglés).

El choque de la verdad

Comenzaré el comentario sobre el partido Leñadores-Charros hablando de Lázaro Blanco. Cómo no hacerlo si el espigado derecho granmense fue factor X indiscutible en el triunfo. Con cuatro días de descanso y doble calentamiento sabatino por incongruencias y demoras con el inicio del choque, se encaramó en el box y, pese a no poseer su control habitual y dominio sobre la batería rival, a temple y maña logró caminar cinco episodios y anotarse su segunda sonrisa del certamen, las dos de la Mayor de las Antillas y cuarta en su récord personal en tres ediciones. Por si eso no bastara fijó su promedio de limpias durante sus comparecencias en los clásicos caribeños en 1.22 (cinco limpias permitidas en 37 episodios).

Fue una hazaña de desgaste, Lázaro empleó 116 pitcheos para completar los cinco actos, enfrentó varias situaciones en extremo complicadas, pero de todas supo reponerse, para en definitiva no permitir anotaciones y dejar que sus coequiperos Yoanni Yera, Yoalkis Cruz, Yudier Rodríguez y Raidel Martínez completaran la faena y le devolvieran la lechada a la novena morocha.

Madero al ristre, Yunieski Larduet se llevó los mayores honores. Como un hombre proa en todas las de la ley bateó de 4-3, anotó dos y le puso chispa al partido sobre las bases con robo de tercera y anotada producto de un error en tiro en esa misma jugada.

Alfredo Despaigne demostró que su función en esta pelota, en el Caribe e incluso en la Liga Japonesa con el Fukuoka Softbank es impulsar carreras, como se aplica a un cuarto madero. Fletó su quinta anotación de las seis impulsadas que posee Cuba y contribuyó a la causa.

Los cambios en la alineación introducidos por Pablo Civil trajeron dividendos: Carlos Benítez en la intermedia disparó hit y ganó par de boletos. Gracial con menos responsabilidad conectó par de indiscutibles, amén de no poder traer ninguna anotación para el plato en par de situaciones con más de un compañero en las almohadillas; y Oscar Valdés, si bien no bateó inatrapable alguno, dirigió el pitcheo con seguridad y no cometió desliz alguno en la custodia del plato.

Sigue siendo criticable amén del éxito el bateo oportuno de los nuestros, quienes dejaron más de 12 corredores en bases, inadmisible a este nivel de pelota y en medio de un certamen que se ha caracterizado por veredictos bien cerrados y dominio pleno del pitcheo.

Aún no hallan los ajustes adecuados a la ofensiva y en consonancia con ello no han podido disfrutar de tranquilidad en ningún marcador, obligando a los serpentineros a reducir el margen de error a la mínima expresión.

Esperemos a ver qué sucede en la final de este domingo a partir de las cuatro de la tarde, cuando ya civil anunció a Freddy Asiel Álvarez como abridor del crucial duelo, igualmente con cuatro días de asueto, solo que en su primera apertura economizó esfuerzos y solo empleó 75 lanzamientos.

Relacionado con esto hay algo que quiero observar: el alto mando escogió 13 lanzadores para encarar la justa y hombres como Dariel Góngora y Yadián Martínez aún no han visto la lomita. Sé que otras cartas inspiran mayor confianza, pero cuándo tendrán su oportunidad, ¿en el partido por el cetro? Muy poco probable.

De vuelta a los istmeños, rivales de cuba por la corona, estarán en sus predios del Rod Carew, con el respaldo de casi toda la afición, un factor importante en lo psicológico, y sin nada que perder, pues eran considerados La Cenicienta o elenco más débil en su composición antes del play ball. Incluso, pese a erigirse como los más bateadores del certamen, si sondeáramos a los expertos antes del desafío, muchos coincidirían en que a pesar de lo evidenciado, Cuba sale ligeramente favorita.

Por el bien de nuestra pelota, y en un regreso a las finales desde que Pinar del Río se coronara en el 2015, me gustaría pensar que nuestras huestes seguirán siendo fieles a las cábalas de sus rendimientos precedentes en Series del Caribe organizadas en la nación canalera. De ser así, mañana al caer la noche, tendría un motivo fuerte para festejar.

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