sábado, 16 febrero 2019, 20:23
Sábado, 09 Febrero 2019 17:34

La tragedia de Flamengo plasma la realidad de las academias en el fútbol

Escrito por  AP
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Un prometedor arquero que ya estaba en la órbita de varios clubes europeos. Un zaguero que quería emular a su primo como futbolista profesional. Un delantero que quería seguir los pasos de Diego Costa.

Cada uno con los mismos objetivos e ilusiones. Cada uno dejó atrás a sus familias en busca de establecerse como futbolistas. Cada uno con el sueño de ser el próximo ídolo brasileño.

Y estaban tan cerca de hacerlo realidad tras haber ingresado a la academia de uno de los clubes más populares de Brasil.

Sus sueños quedaron truncados con el incendio que el viernes arrasó el dormitorio del centro de entrenamiento de Flamengo, el popular club de Río de Janeiro.

Los muchachos estaban entre las 10 personas que murieron en la ciudad deportiva Ninho do Urubu. “Es la peor tragedia del club en sus 123 años”, dijo Rodolfo Landim, presidente de Flamengo.

Una de las jóvenes víctimas fue Christian, un arquero de 15 años que ya se había hecho notar con las selecciones juveniles de Brasil y estaba en el radar de varios clubes europeos de renombre. Pablo, zaguero de 14 años, se sumó a Flamengo en 2018 y su primo Werley, ya había debutado con el primer equipo del rival Vasco da Gama. El delantero Athila, de 14 años, llegó a Flamengo procedente de la misma academia donde Costa, hoy ariete del Atlético de Madrid, jugó de adolescente antes de brillar en el extranjero.

“Que noticia tan triste”, escribió el delantero del Real Madrid Vinicius Junior en Twitter.

Hasta hace poco, Vinicius Junior seguía la misma trayectoria de las víctimas del siniestro. Vivió en el complejo destruido el viernes antes de ser fichado por el Real Madrid por casi 45 millones de euros (ahora 51 millones de dólares) hace menos de dos años.

“Sólo al recordar los días y noches que pasé en el centro de entrenamiento, se me pone la carne de gallina”, añadió el atacante de 18 años. “Todavía no lo puedo creer, pero recemos por todos”.

Establecerse en un club europeo de cartel, como lo hizo Vinicius Junior, es lo que ambicionan muchos chicos al sumarse a las academias de los clubes brasileños. Tienen que renunciar a mucho para poder aceptados, con sus familias haciendo grandes sacrificios.

“La meta de los muchachos en todas partes del mundo, especialmente de países en vías de desarrollo, es poder llegar a un club histórico”, dijo Sebastian Abbot, autor de “The Away Game: The Epic Search for Soccer’s Next Superstars”.

“El gran objetivo es convertirse en una súper estrella y jugar en Europa algún día”, añadió.

Eso es lo que motiva a muchos padres hacer lo imposible para que sus hijos puedan entrar en las academias, ya que un lucrativo contrato con un club grande puede cambiar sus vidas. Por ello aceptan que sus hijos se alejen a una prematura edad, a menudo enviándoles a distantes lugares, para poder tener esa oportunidad.

Dada la importancia de las mejores academias, lo normal en Brasil es que los agentes y buscadores de talentos que tienen buenas conexiones con los clubes saquen concesiones de los padres para garantizar que el chico entre a la cantera. Las exigencias incluyen comisiones injustas en los contratos o ceder el control de los derechos del jugador en sus futuras carreras.

Clubes de primera línea como Flamengo asumen los gastos de vivienda, alimentación y hasta parte de los estudios, algo que muchas familias no pueden cubrir.

Pero las condiciones no siempre son las ideales, incluso en los clubes de mayor tradición en Brasil.

En 2012, un juez ordenó el cierre temporal de varias de las instalaciones de Vasco de Gama porque presuntamente el club tenía a sus juveniles en condiciones que dejaba mucho que desear. Las autoridades dijeron en su momento que los adolescentes no recibían la alimentación adecuada y vivían en dormitorios en mal estado.

Vasco, el club donde surgió Philippe Coutinho, volante del Barcelona, tuvo que hacer cambios en su cantera a raíz del caso. La mayoría de los equipos han invertido más en sus academias en tiempos recientes debido a que se han convertido en su fuente principal de ingresos.

Flamengo venció al centrocampista Lucas Paquetá al Milan por 35 millones de euros (40 millones de dólares) el año pasado. Real Madrid desembolsó 45 millones de euros (51 millones de dólares) por Rodrygo, promesa de Santos, en 2017. El campeón brasileño Palmeiras recibió más de 30 millones de euros (ahora 34 millones de dólares) cuando a su estrella juvenil Gabriel Jesús al Manchester City en 2016.

El viernes, un grupo de jóvenes talentosos perdieron su oportunidad para ser las futuras estrellas que salieron de Flamengo, como Bernardo, arquero de 14 años.

“Bernardo sacrificó mucho para ser un futbolista profesional”, dijo su primo, Marcelo Lanznaster, al portal noticioso G1. “Sacrificó una buena parte de su adolescencia. Sabía que apenas empezaba su carrera, pero tenía el potencial. Los entrenadores decían que iba a llegar lejos y todos creíamos en ese sueño”.

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